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El Corredor Mediterráneo y el presidente de AVE, Vicente Boluda / FOTOMONTAJE DE CG

Valencia le toma la delantera a BCN en el debate del Corredor del Mediterráneo

Grandes empresarios como Vicente Boluda presionarán al Gobierno para que el proyecto vea la luz en un acto organizado en la capital catalana

17.09.2018 00:00 h.
6 min

El asunto del Corredor Mediterráneo para nada es nuevo. La idea de contar con una infraestructura ferroviaria (doble vía de alta velocidad para mercancías y pasajeros) que una el norte y el sur de Europa bordeando el mar y, a su vez, la conecte con los principales puertos, surgió hace unos años. Sin embargo, el proyecto parece estancado en España, y, solo en los últimos meses, parece que puede desembarrancar.

España es el país con la red de alta velocidad más extensa del mundo después de China, y el Corredor Mediterráneo (Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía) supone una obra indispensable para la economía de todo el país. Sin embargo, el proyecto es incompleto e irregular en muchos tramos. Con todo, Valencia toma la delantera a Barcelona en su desarrollo. Los empresarios valencianos se toman más en serio la infraestructura, y la defenderán… en la capital catalana.

Próxima parada: Barcelona

El 27 de septiembre, Barcelona acogerá un gran acto por el Corredor Mediterráneo que contará con 1.500 empresarios, directivos y profesionales del conjunto de España. Bajo el paraguas del movimiento Queremos Corredor, impulsado en 2016 y coordinado por la Asociación de Empresarios Valencianos (AVE), Núria Roca (nacida en Montcada, Valencia) será la encargada de conducirlo.

En la primera parte, tres vídeos explicarán qué es el proyecto, en qué fase se encuentra, cuál es el impacto de la obra y qué apoyos tiene. En la segunda, tendrá lugar una mesa redonda en la que participarán el ministro de Fomento, José Luis Ábalos (Torrent, Valencia); el presidente de la Cámara de España, José Luis Bonet (Barcelona); el presidente de AVE, Vicente Boluda (Valencia); la consejera delegada del grupo químico y farmacéutico Juste, Inés Juste (Madrid), y el presidente de la CEOE, Juan Rosell (Barcelona).

No es prioritario

Solo dos de los cinco integrantes de la mesa redonda son catalanes; curiosamente, ambos son contrarios a la independencia. La situación política catalana lo deja todo en el terreno de la reivindicación y de la gesticulación. Y, aunque el expresidente catalán Carles Puigdemont y el actual, Quim Torra, tenían el corredor en mente, priorizaron la confrontación. Por el contrario, el empresariado valenciano promueve el debate y la pedagogía con este proyecto. Quiere volver a ser la tierra que un día hizo sombra a Barcelona y ayudar a España a crecer.

Como ocurrió hace un año en Madrid, en plena ofensiva independentista, la gran empresa española se reunirá para impulsar el Corredor Mediterráneo. Allí estaba entonces el presidente de Mercadona, Juan Roig (Valencia), uno de los principales impulsores de esta infraestructura. Otro de los grupos que hacen fuerza es AVE. La evolución de los trabajos ha movilizado al empresariado valenciano. Barcelona es su próxima parada.

El tramo catalán, casi listo

En Cataluña, al margen de que las batallas políticas van por otros derroteros (el Parlament permanecerá cerrado hasta octubre, cuando se cumplirá un año del 1-O, del 3-O, de la DUI y de la huida de Puigdemont, y que puede coincidir con los juicios por el procés), el corredor presenta un grado de ejecución del 90%: o funciona, o está en obras, o está licitado. El tramo catalán debe estar listo en 2020. Y nadie en la región explica sus beneficios. Al contrario, su retraso solo ha servido a los políticos para crispar el ambiente.

Por el contrario, de Tarragona para abajo el desarrollo va a otro ritmo. Y es aquí donde cobran importancia los empresarios valencianos. Destacan que el corredor --que debería estar terminado en 2023-- mejorará la competitividad del país: reducirá el tiempo de viaje entre ciudades españolas, atraerá inversiones, incrementará las exportaciones, mejorará el turismo y desarrollará el sector logístico. Además, el proyecto es “unificador”, un elemento muy necesario en estos momentos de inestabilidad política en Cataluña.

La gran riqueza del país

Las comunidades autónomas que reclaman el Corredor Mediterráneo aportan un 48% de la población española, un 44% del PIB, un 47% del tejido productivo, un 46% del empleo, un 51% de la exportación de bienes, un 63% del tráfico de mercancías portuarias, y se colocarían en el séptimo puesto de importancia por PIB de la Unión Europea.

En cualquier caso, su entrada en funcionamiento limará el déficit ferroviario de España respecto al resto de países europeos.