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Jordi Turull, candidato a la presidencia de la Generalitat, en su escaño, junto a un lazo amarillo / EFE

Turull apela al diálogo con el Gobierno y se olvida de la república

El candidato de JxCAT y ERC, que no será investido debido al bloqueo de la CUP, ha usado el castellano para criticar la "violencia del Estado", pero tiende la mano al Rey y Rajoy

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El candidato de Junts per Catalunya y ERC, Jordi Turull, ha apelado al diálogo con el Gobierno español en un discurso de investidura sensiblero, sin garra. Poco convincente. Puro trámite. Consciente de que, al menos en primera vuelta, no será ungido presidente, ya que la CUP ha anunciado que mantiene su abstención. Turull, que mañana comparece ante el Tribunal Supremo para que el juez Pablo Llarena le notifique su procesamiento, ha pasado de puntillas por la construcción de la república catalana que exige la CUP y cuya hoja de ruta apenas apareció en su intervención, que leyó íntegramente. Y a pesar de criticar la "violencia del Estado" ante el 1-O, tendió la mano a Mariano Rajoy y al Rey.

Este pleno exprés, que el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha adelantado por la cita judicial de Turull, ha arrancado con la intervención del portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa. Lo ha hecho para criticar que el pleno se haya supeditado a la agenda judicial del candidato. Torrent ha insistido en defender los derechos “intactos” de Turull.

"Yo no debería estar aquí"

“Yo no debería estar aquí”, han sido las primeras palabras de Jordi Turull, en referencia a Carles Puigdemont (fugado) y Jordi Sànchez (encarcelado), las dos primeras opciones de las formaciones independentistas. Sin embargo, ha reafirmado su “compromiso con la política” –lleva en ella desde hace 35 años—y con “el servicio al país”. Por ello, dice huir de la zona de confort y asume el reto de ser presidenciable “a riesgo de ser víctima de las injusticias”.

Turull ha enviado un “mensaje de paz y esperanza”, pues los últimos acontecimientos han dejado intacto el reto de “defender nuestra dignidad y libertad de nuestro pueblo”, al que, ha dicho, “le gusta subir montañas y mirar las estrellas”.

Ha apelado a los consensos y, por ello, ha propuesto dialogar con el Gobierno español, tal como hicieron los presidentes Macià y Tarradellas. “Diálogo no significa debilidad, pero hasta ahora no se nos ha querido escuchar”, ha lamentado. 

"Mano tendida --ha dicho--. Por nosotros no quedará que haya mano tendida si hay la más mínima respuesta y esperanza de recibir la mano tendida del jefe del Estado o del Gobierno español".

Intervención en castellano

En una última intervención en castellano, se ha dirigido al "pueblo español", ha recordado a Machado y ha subrayado el carácter pacífico de los catalanes frente a la "violencia del Estado contra las urnas del 1-O". "Nos une el deseo de vivir libres y en paz".

El convergente, cuyos orígenes pujolistas no agradan a los antisistema, ha lanzado varios guiños a la CUP desgranando un programa de gobierno muy social, con referencias incluso al cambio climático. Hacia el final de su intervención, Turull se ha referido a la necesidad de cumplir con el mandato del referéndum del 1-O.