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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña donde se le ha juzgado por desobedecer la orden de la Junta Electoral / EFE

Torra chulea al tribunal: “Bienvenida sea la condena”

El ‘president’ hace uso de su derecho a decir la última palabra en el juicio por desobediencia, visto para sentencia, mientras su abogado, Gonzalo Boye, habla de “colonialismo puro y duro"

18.11.2019 18:29 h.
5 min

Objetivo cumplido: atacar al Estado español en general y a la Justicia en particular. Quim Torra ha hecho uso de su derecho a decir la última palabra en la vista oral celebrada en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), donde ha sido juzgado por desobediencia por negarse a retirar símbolos independentistas de los edificios judiciales en período electoral. El tono utilizado le ha valido una reprimenda del presidente de la sala. Lejos de amilanarse, el dirigente independentista ha proclamado: “Bienvenida sea la condena si es por defender los derechos de los catalanes. No cambiarán mi compromiso con el pueblo de Cataluña, no cambiarán su voluntad ni el destino de este país”.

"La Fiscalía ya no vela por la legalidad"

“Creo que me toca aclarar algo que no he hecho antes, que es por qué no he respondido al fiscal. Desde que Pedro Sánchez dijo que el mini dejó de tener cualquier tipo de imparcialidad, ya no vela por la legalidad, sino por los intereses del Estado”, ha dicho. El magistrado Jesús María Barrientos, le ha recriminado su falta de respeto.

Torra ha recordado el proceso a Lluís Companys, también el de Artur Mas, “a quien el Tribunal de Cuentas intentó arruinar” y Carles Puigdemont, que se vio obligado a exiliarse. “Pero es la primera vez que un presidente en funciones se siente en el banquillo ante una Justicia que no es imparcial, por eso buena parte de los catalanes queremos la independencia porque es la única manera de que se defiendan sus derechos” ha dicho en una arenga muy política, en la que ha asegurado que “este tribunal no es imparcial y hoy ha quedado demostrado”. “Ustedes se tendrían que haber abstenido de juzgarme”, ha dicho el acusado, tras insistir en que no renuncia al ejercicio de la autodeterminación.

El mediático y prolijo Boye

Previamente ha intervenido el abogado defensor de Quim Torra, el muy mediático Gonzalo Boye, quien en un discurso largo, barroco y deslavazado, ha negado la mayor, esto es, que la Junta Electoral Central tuviera capacidad para dar órdenes al presidente catalán. Ha pedido que se eleven cuestiones prejudiciales a los tribunales europeos para “contrastar interpretaciones que pueden vulnerar derechos”. El tribunal no ha aceptado esas cuestiones prejudiciales por hacerlo de forma extemporánea.

Asimismo, el letrado ha dicho que “es tan legítimo colocar símbolos independentistas que la imagen del Rey que preside esta sala”.

“Qué miedo da una resolución que prohíbe símbolos ideológicos, ¿Qué son los símbolos ideológicos?”, ha dicho Boye, quien ha acusado a la JEC de hacer “colonialismo puro y duro”, tras comparar la Justicia española con “otros países europeos donde sí se es minucioso con las leyes”.

A su juicio, existe un vacío legal dentro de la administración electoral respecto al orden jerárquico, después de que su defendido haya dicho que su cargo está por encima de los jueces de la JEC y que el fiscal haya recordado que al no existir una ley electoral catalana, el acusado debe obedecer a este órgano competente.

Dos magistrados que no son imparciales

Ha cuestionado la imparcialidad de dos magistrados de la Junta –Carlos Vidal y Andrés Betancor-- que se manifestaron en contra del independentismo, lo cual “hace nulo de pleno derecho el acuerdo de la Junta”, a la que acusa de “inventarse un sistema de recursos”.

Boye se ha quejado en repetidas ocasiones de que Torra no reciba el tratamiento de “molt honorable” durante la vista.

Ha aprovechado la presencia del abogado de Vox para recordar que la JEC también ha emitido una orden en la que insta al partido de Santiago Abascal a no vetar a determinados medios de comunicación en sus actos, “que tampoco se cumple”.

El abogado considera que se debería mirar “menos nuestro ombligo y más a los organismos internacionales. Los hechos juzgados hoy no son delito en Alemania, por ejemplo”, que según ha dicho, han cuestionado al judicialización del procés.