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El edificio de ACCIÓ en Passeig de Gràcia, vestido con lazos amarillos / CG

La resistencia al 155 se hace fuerte en la promoción exterior del Govern

El independentismo se endurece en las oficinas de Acció, un bastión para soportar la intervención de la autonomía y que debe promocionar la economía catalana a los inversores

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Carteles de Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, realizados en vinilo, en la primera planta del edificio de Acció, que alberga los servicios de promoción económica de la Generalitat, y que, casualmente, corresponde al área de Catalonia Trade and Invest.

Los inversores que desean cotejar oportunidades en Cataluña se encuentran con las reivindicaciones soberanistas en un edificio público que, aparentemente, defiende los intereses de todos los catalanes. Y es que la resistencia a la aplicación del 155 se ha instalado en los servicios de promoción económica, que se prestan desde Acció, la agencia que depende del Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat.

El edificio, en paseo de Gràcia, se ha vestido con los lazos amarillos que recuerdan a los políticos y activistas que permanecen en prisión: Jordi Cuixart, expresidente de Òmnium Cultural; Jordi Sànchez, expresidente de la ANC; Oriol Junqueras, exvicepresidente del Govern y Joaquim Forn, exconsejero de Interior. En cada una de las ventanas se aprecian, y en las primeras plantas, de forma externa, los grandes lazos amarillos.

Trabas a las propias empresas

Dentro de las oficinas esa exhibición es más rotunda, con esos carteles que se han autorizado por parte de la dirección que encabeza el consejero delegado de Acció, Joan Romero.

Esas fotos de los Jordis están en la primera planta, a la que se dirigen las multinacionales que desean invertir en Cataluña. La percepción es que toda la agencia defiende la posición del expresidente Carles Puigdemont y de Oriol Junqueras, pese a que está integrada por profesionales y técnicos comerciales que, al margen de lo que puedan defender políticamente, trabajan para el conjunto de la sociedad catalana, con el ánimo de atraer y facilitar inversiones.

Pero los responsables al frente de los distintos departamentos no desean disimular. En Acció, además, se han producido casos de boicot a las propias empresas.

Bastión independentista

Y es que hay casos, como publicó Crónica Global, de firmas que han pedido ayudas a la innovación y que se han encontrado con el bloqueo de Acció, con el argumento de que todo está parado por culpa del 155. Cuando han contactado con los responsables del Gobierno español, con el equipo de Roberto Bérmudez de Castro, el secretario de Estado para las Administraciones Públicas que centraliza la aplicación del 155, esas ayudas se han desbloqueado, dejándolas en manos de Acció, que sigue enredando sin solucionar las peticiones.

Eso ha roto con el argumentario de los responsables de la agencia de promoción económica, que se ha convertido en un verdadero bastión del independentismo, a pesar de que su último consejero, al frente del Departamento de Empresa, fue el moderado Santi Vila, que dimitió pocas horas antes de la declaración de la república catalana en el Parlament.