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Josep Lluís Trapero llegando a la Audiencia Nacional para declarar

¿Qué fue del mayor Trapero?

El exjefe de los Mossos, que tiene una gran amistad con la nueva ministra de Justicia, pasa por un mal momento anímico, ha vuelto a fumar, acude a su despacho y está centrado en preparar su defensa

10.06.2018 00:00 h.
5 min

Muy centrado en preparar su defensa, Josep Lluís Trapero no quiere oír hablar de volver a la política. El exjefe de los Mossos d’Esquadra, procesado y destituido por su implicación en el procés independentista, ha rechazado la oferta del presidente Quim Torra y del consejero Miquel Buch de reincorporarse al cargo que ocupaba. No obstante, sigue acudiendo a su despacho regularmente. Está más delgado y ha vuelto a fumar.

Trapero (Santa Coloma de Gramenet, 1965), agente desde 1990 y licenciado en Derecho, está procesado y en libertad condicional por la supuesta pasividad de los Mossos durante la celebración del referéndum del 1 de octubre y los altercados ocurridos ante en la Conselleria de Economía el pasado 20 de septiembre.

josep lluis trapero

Se da la circunstancia de que este hijo de taxista que de niño quiso ser biólogo, tiene una gran amistad con Dolores Delgado, la nueva ministra de Justicia del Gobierno de Pedro Sánchez. ¿Esperanzador? Trapero y el resto de procesados por el procés se encomiendan al cambio de gobierno y a la posibilidad de que el nuevo o nueva fiscal general del Estado pueda suavizar las peticiones de condena y que, una vez haya sentencia, el Gobierno del PSOE conceda un indulto. Pero hay que esperar.

Advirtió a Puigdemont de que cumpliría con la ley

Cuentan que el mayor de los Mossos está muy centrado en preparar su defensa. En el Departamento de Interior aseguran que no quiere ni oír hablar de jefaturas políticas. El Govern ha intentado restituirle, como intentó --en vano-- con los consejeros encarcelados o fugados. Pero Trapero ha dado plantón a Torra. Hay quien considera inminente su salto a la empresa privada. Dolido con todo lo ocurrido, "está convencido de que él no no fue una parte activa del procés", afirman. E insiste en que incluso avisó de las consecuencias. "Él advirtió al expresidente Carles Puigdemont de que los Mossos cumplirían con la ley”, explican sus allegados.

Trapero no entiende que esté acusado porque ha aportado muchas cosas al juzgado. Dicho de otra manera, se ha puesto a disposición de la Justicia. “Quiere seguir retirado de los focos, de ánimo no está bien”, añaden algunas fuentes. El mayor Trapero sigue acudiendo a su despacho, pero quienes le rodean aseguran que está bastante deprimido. “Ha vuelto a fumar y está muy delgado”, dicen.

El auge y caída que ha vivido ha sido demoledor. “Estaba en la cima de la cúpula policial y ahora está procesado. Lo era todo en los Mossos. Para un policía, lo peor que le puede pasar es que se le acuse de formar parte de una organización criminal (la Audiencia Nacional también le ha procesado por sedición)”, explican.

Durante su trayectoria al frente de la policía autonómica ha dejado amigos y enemigos a partes iguales. “Le ha perdido la ambición y una cierta prepotencia. Pero no tiene nada de independentista”, precisan.

La traición de Rahola

Sin embargo, la foto que la escritora y tertuliana Pilar Rahola distribuyó del almuerzo organizado en su casa, en la que aparecía Trapero tocando la guitarra con camisa hawaiana, le convirtió en cómplice de un proceso secesionista que, dentro del cuerpo, ha tenido muy pocos seguidores. Es más, fuentes sindicales sostienen que la aplicación del 155 fue un alivio, pues las presiones del Govern para que los Mossos se alinearan con la ruptura habían generado un fuerte malestar.

El mismo que ahora genera la posible destitución de Ferran López, quien sustituyó a Trapero al frente de la jefatura de los Mossos. Avisan los sindicatos ante los amagos de purga que, durante la intervención “era necesario mantener los servicios públicos, de colaboracionismo nada”. Se habla de los comisarios Joan Carles Molinero y Miquel Esquius como posibles sustitutos de Trapero. De momento, la irrupción de Brauli Duart como secretario general se ha traducido en la destitución de un veterano de Interior, Joan Delort. Fuentes sindicales hablan de vendetta, de rencillas personales.