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Carles Puigdemont en la Eurocámara, dispuesto a seguir su proyecto de la Crida en contra del PDeCAT / @LLENGUACAT

Puigdemont se come el PDeCAT para conquistar Madrid

El expresidente rompe la estrategia de Bonvehí y los veteranos del PDeCAT se ven sin fuerzas para conservar el partido, que cae en las redes de la Crida

05.03.2019 00:00 h.
6 min

La tensión es enorme, pero el pulso lo está ganando el vecino de Bruselas. Carles Puigdemont se come el PDeCAT para conquistar Madrid con la lista que sigue elaborando de cara a las elecciones generales, y también el Ayuntamiento de Barcelona. Su idea, según las fuentes consultadas, pasa por varios nombres en la capital de España: Josep Rull, Eduard Pujol y Míriam Nogueras. Son fieles a Puigdemont, con una particularidad: y es que con Rull al frente, un histórico de Convergència, el PDeCAT no se podría negar a esa candidatura. Es lo que ha hecho saber Puigdemont a la dirección del PDeCAT, tras una reunión este sábado con una delegación del partido en Waterloo.

Puigdemont, con fieles como Míriam Nogueras, a quien designó como vicepresidenta del PDeCAT el pasado mes de julio en un congreso que supuso dejar en la estacada a Marta Pascal como coordinadora general, lo que quiere es borrar del mapa a viejos rockeros. Y no son viejos por la edad, sino por su trayectoria política y por su idea de conservar una forma de hacer y un determinado espacio político. Son los casos de Carles Campuzano o de Jordi Xuclà, con varias legislaturas a sus espaldas, con carreras políticas que iniciaron desde muy jóvenes. Los dos, junto a otros miembros del PDeCAT, han optado a unas elecciones primarias que no tendrán un resultado concluyente.

El precedente de Munté

Es decir, lo que salga validado, --el límite es el 25 de marzo-- en un consejo nacional del partido deberá pactarse con la Crida de Puigdemont. El precedente es claro: en las primarias del PDeCAT al Ayuntamiento de Barcelona ganó Neus Munté, pero ahora se dirime su posición en la lista, y la última oferta pasa por el número tres o cuatro.

Puigdemont quiere un grupo en Madrid que le obedezca, con una máxima: ni agua a un posible Gobierno de Pedro Sánchez, que no pase por el reconocimiento del derecho a la autodeterminación. Y si el Gobierno es el resultante de una coalición de derechas, mejor, porque en ese caso el independentismo tendrá motivos “reales” para movilizarse y mantener la tensión.

Miriam Nogueras, diputada y vicepresidenta del PDeCAT, fiel a Puigdemont, en una imagen de archivo / EFE

Míriam Nogueras, vicepresidenta del PDeCAT

Bonvehí, con Puigdemont en Bruselas

En ese camino, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, acompaña a Puigdemont. No por una apuesta personal, sino porque entiende que no le queda otro remedio. Bonvehí ha apostado por defender la trayectoria de un partido que tiene 45 años de historia, porque se considera heredero de Convergència. Pero ha viajado a Bruselas, este pasado sábado, para asumir las instrucciones del expresidente. El ascendente de Puigdemont es enorme. Este mismo lunes logró entrar en el Parlamento Europeo, invitado por el Sinn Féin, en un acto de defensa de la lengua catalana. Esa presencia en Europa, con declaraciones constantes, cohesiona a un independentismo que poco tiene que ver ya con el espacio convergente.

Ferran Mascarell, exconseller y portavoz de la Crida Nacional per la República / EFE

Ferran Mascarell, impulsor de la Crida

Lo que ocurre en que el seno de la Crida, el movimiento político de Puigdemont, que pretende la integración del PDeCAT, es que también existen diferencias. Bonvehí intentará, aunque sea con la lista de Puigdemont, un acuerdo que respete mínimamente la estructura del partido. Eso pasa por una coalición o federación con la Crida. Pero hay un núcleo de dirigentes que rechazan esa idea. Se trata de Junts per la República, que lideran Ferran Mascarell y Agustí Colomines, entre otros. Colomines es el líder de esa corriente y no quiere que la Crida acabe siendo una especie de “salvavidas” electoral del PDeCAT.

El anuncio del alquiler, como síntoma

Precisamente, Mascarell presentó este lunes su candidatura en el CCCB, con una crítica generalizada a las direcciones de todos los partidos independentistas por no concurrir a las elecciones generales ni al Ayuntamiento de Barcelona con una sola lista. Mascarell insiste en presionar, hasta el último día, por esa fórmula. Y, en realidad, pretende su inclusión en la candidatura por la capital catalana, como número tres o cuatro. Todo ese mundo está inmerso en una gran transformación, con tensiones enormes, con personalismos, y con Puigdemont como rey absoluto.

Los que se ven ya como perdedores piensan en las elecciones autonómicas, que consideran que se celebrarán en otoño. El espacio electoral, entienden diputados y cargos del PDeCAT, existe, y prueba de ello es el enfado que generó este lunes cuando conocieron el anuncio del Govern, por parte de la consejera de ERC, Esther Capella, de regular el alquiler con un mínimo de seis y un máximo de diez años, para particulares y empresas respectivamente. Se trata de una medida que no aprobaría nunca un “convergente”. Y la pregunta que se deberá despejar en los próximos meses es si esos convergentes siguen existiendo y votando en las diferentes elecciones que se convoquen en Cataluña.