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Puigdemont , junto a Salvador Illa, y los presos independentistas de fondo / FOTOMONTAJE CG

Puigdemont lanza a los presos para ganar terreno a Illa

El fugado, sin subvenciones ni cuota electoral, redobla la presión sobre cargos municipales del PDECat como Neus Munté, su antigua 'enemiga'

5 min

Sin subvenciones y sin cuota mediática. El mazazo recibido ayer por la Junta Electoral Central (JEC), que ha atribuido los derechos electorales de Junts per Catalunya (JxCat) al PDECat, complica la campaña de Carles Puigdemont, amenazado por el sorpasso del PSC de Salvador Illa. Por ello, el fugado ha intensificado su presión sobre los cargos municipales que renunciaron a dar el salto a JxCat. Lo hace apoyado en los presos convergentes --Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn--, esto es, apelando al chantaje emocional. El fichaje de Neus Munté, la antigua enemiga de Puigdemont, es el caso más paradigmático de esa OPA al PDECat.

Tal como avanzó Crónica Global, era previsible que los derechos electorales de JxCat enfrentaran de nuevo al partido de Puigdemont y el PDECat que, contra todo pronóstico, decidió plantar cara al de Waterloo, negándose a quedar absorbido en una lista electoral el 14F. Según las normas electorales, solamente tienen derecho a recibir un anticipo de las subvenciones por gastos electorales los partidos que ya hubieran obtenido representación en las últimas elecciones equivalentes.

Carta de Puigdemont a los alcaldes de Junts
Carta de Puigdemont a los alcaldes de Junts

Técnicamente, la nueva formación del fugado no tendría derecho a ello, y así lo ha mantenido el PDECat ante la JEC, que le ha dado la razón en una resolución en la que concede los derechos electorales de la marca JxCat --con la que PDECat y CDC se presentaron a las elecciones catalanas de 2017-- al PDECat. Esos derechos inciden en la cobertura de los medios de comunicación públicos, en el reparto de la presencia en espacios de propaganda electoral de todo tipo y en el adelanto de los gastos electorales --no más de un 30%--.

 

 

Puigdemont utiliza a los presos en la campaña ante la amenaza de 'sorpasso' por parte del PSC / CG

Un mazazo para el tándem formado por Puigdemont y Laura Borràs, que necesitan un empujón para recuperar terreno. Según una encuesta que La Vanguardia publicará mañana domingo, JxCat superaría a ERC, que hasta ahora partía como ganadora en todas los sondeos. Ese empujón pasa por arrebatar el liderazgo territorial que tiene el PDECat.

La portavoz, Neus Munté (i), y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont / EFE
Neus Munté (i) y el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo / EFE

Sin el músculo municipal que conserva este partido, el de Waterloo fracasó en su intento de que Artur Mas y el preso Jordi Sànchez mediaran para lograr la reconciliación. Posteriormente, Puigdemont envió una carta a los alcaldes de PDECat en un intento desesperado por asaltar la formación presidida por David Bonvehí.

En esta ocasión, y con el objetivo de reducir la fragmentación del espacio independentista, cuyo principal beneficiario es Salvador Illa, son los presos convergentes quienes estarían presionando a sus antiguos compañeros de filas para sumar apoyos. Fuentes soberanistas aseguran que esa es la clave del fichaje de Neus Munté para cerrar la candidatura de JxCat. La concejal del Ayuntamiento de Barcelona y miembro de la Junta de Gobierno de la Diputación de Barcelona fue destituida por Puigdemont en julio de 2017 como consejera de Presidencia debido a sus grandes desavenencias. Munté no pasó la prueba de fidelidad al referéndum del 1-O del entonces presidente y su cese, aseguran quienes vivieron ese proceso, estuvo acompañado de gritos. Fue sustituida por Turull, quien tras la fuga de Puigdemont fue candidato a la presidencia de la Generalitat. Turull siempre ha mantenido una estrecha amistad con Munté y algunas fuentes apuntan a que fue él quien la convenció para romper el carnet de PDECat, sumarse a la lista electoral y dar el salto a JxCat a pesar de aquellos precedentes.

La presión sufrida por Munté, aseguran fuentes de PDECat, es común a otros cargos del partido.