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Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat, en Bruselas / EFE

Puigdemont ve factible gobernar desde Bruselas, pero no desde la cárcel

El expresidente da por hecho que será candidato a la investidura y considera que el Gobierno se saltaría la ley si no lo deja encabezar la Generalitat

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Carles Puigdemont quiere gobernar desde Bruselas: “No se puede ser presidente si uno es presidiario”. El mensaje a Junqueras es claro: desde la cárcel no se puede gobernar. Ve factible presidir la Generalitat desde Bruselas pero no desde prisión, y da por hecho que será candidato en el debate de investidura pese a no acudir al Parlament.

En el caso de que la mayoría de los diputados lo voten y de que el Gobierno, como ha anunciado, lo recurra, considera que “habrá un Gobierno que no respetará la ley, que es el español”.   

Legitimidades

Con este argumento justifica el expresidente de la Generalitat su voluntad de gobernar desde fuera de Cataluña: “¿Con qué ley de un Estado de Derecho se dice que un diputado electo votado por la gente que tiene una mayoría no puede ser presidente?” En una entrevista en Catalunya Ràdio ha asegurado este viernes que es “mejor” un Govern desde Bruselas con el apoyo de 70 diputados que el artículo 155, “aplicado por un partido [el PP] que tiene cuatro”.

“Tengo todo el derecho del mundo a ser presidente”, ha insistido varias veces. Ha asegurado que la tecnología permite gobernar a distancia y asegura que esto no cambia las cosas. “Hablo todos los días con Turull y Rull; antes no nos veíamos más y gobernábamos exactamente igual”, ha afirmado. Igualmente, considera que Oriol Junqueras “tiene derecho a ser conseller”.

La unilateralidad

Puigdemont ha presentado su candidatura a la presidencia de la Generalitat como la única opción: “La gente ha votado la restitución; no hay plan B”, ha dicho en otro mensaje dirigido a ERC. Preguntado por si mantendrá la vía unilateral –una cuestión que la CUP le ha pedido aclarar en varias ocasiones–, ha evitado responder. “Quiero que el Estado renuncie a su unilateralidad, yo no renuncio a lo que ha votado el pueblo”, ha dicho. 

En este sentido, ha asegurado que "si no puedo sentarme con el presidente español como president será porque él no querrá" y que desde el lado catalán "seguimos tejiendo puentes y ellos encontrarán una mano tendida". De hecho, Puigdemont no ha descartado nada: "No descarto estar 30 años en la cárcel, ni tampoco quedarme 20 en Bélgica; técnicamente, tampoco puedo descartar cruzar la frontera para la investidura".  

El reglamento

Aunque no ha desvelado sus planes para la investidura, ha indicado que "no pediremos a nadie que cambie el Parlament ni que haga nada que esté prohibido en el reglamento". Sobre la formación del nuevo Govern, ha dicho que las conversaciones con ERC y la CUP avanzan.

También ha recriminado a los letrados del Parlament lo que en su opinión fue una intromisión. El dictamen del equipo legal de la Cámara entraba en la investidura a distancia, cuando --ha recordado-- lo que se había consultado era únicamente sobre el voto delegado.

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