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La fachada de la Consejería de Economía tal como estaba cuando en lugar de lazo amarillo se colocó uno blanco / EUROPA PRESS

Pere Aragonès quita el lazo 'indepe' de la Consejería de Economía

La mayor parte de los departamentos del ejecutivo catalán optarán por retirar la simbología independentista para evitar la imagen de los Mossos d'Esquadra haciéndolo

22.03.2019 09:54 h.
3 min

El vicepresidente y consejero de Economía de la Generalitat, Pere Aragonès, ha sido el primer miembro del ejecutivo que ha retirado el lazo blanco de la sede de su departamento. De hecho, el consenso general dentro del Govern pasa por acatar la resolución de la Junta Electoral Central (JEC), puesto que quieren evitar la imagen de los Mossos d'Esquadra retiranto la simbología independentista de los edificios públicos. 

No obstante, el cartel con el mensaje "libertad presos políticos" y un lazo blanco sigue colgando del balcón del Palau de la Generalitat. Quim Torra lo había colocado para intentar burlar la resolución de la JEC, que en un primer pronunciamiento obligaba a la retirada de los lazos amarillos: Posteriormente, los jueces ordenaron eliminar toda la simbología secesionista para mantener la neutralidad en el espacio público durante el proceso electoral. 

Contradicciones

Cada conseller tenía libertad para decidir si retiraba los lazos amarillos de sus dependencias. Aunque en un primer momento parecía que el ejecutivo que preside Quim Torra estaba dispuesto a desobedecer la resolución de la JEC, al final la acatará. De hecho, la consellera de Empresa, Àngels Chacón (JxCat), fue la primera en retirar la simbología independentista de sus dependencias hace escasos días. Por otro lado, Ciudadanos volvió a denunciar al Govern por el cambio de color del símbolo ante la Junta Electoral. 

La decisión de Pere Aragonès choca con la petición de los todavía diputados de ERC Joan Tardà y Gabriel Rufián. Sus compañeros de partido animaban al presidente de la Generalitat a desobedecer la resolución electoral, porque defendían que eran consecuencia "de una anomalía" y aseguraban que en un país "en el que hay presos políticos y exiliados" los símbolos polémicos "son una denuncia de esta situación".

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