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La líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas (C's) / EFE

La oposición: un nuevo Govern de "radicales" en un "callejón sin salida" a la espera del "fracaso"

Ciudadanos, socialistas, populares y comunes cargan con dureza contra las destituciones de Puigdemont y los nuevos nombramientos para apuntalar el 1-O

6 min

El terremoto en el Govern tiene réplicas de igual intensidad entre los partidos contrarios a la independencia. Los cambios de última hora en la Generalitat para apuntalar el 1-O han provocado, un día más, las reacciones del resto de formaciones.

La líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas (C’s), ha acusado al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de colocar a dedo a los nuevos consellers sólo en función de su afán independentista y la margen de sus aptitudes.

Arrimadas, que se ha referido a los nombramientos como “consellers de la independencia”, ha declarado que la entidad separatista ANC (Assemblea Nacional Catalana) “colonizó la lista de JxSí y el Parlament” y ahora “está colonizando el Govern”. “Lo único que le queda a Puigdemont es asumir el fracaso”, ha atizado.

La corrupción, la causa del ímpetu

A pesar de todo, la diputada naranja ha pedido urnas, pero “de verdad”, para cambiar de Govern y no de pasaporte, ha dicho. Y ha relacionado la corrupción con la deriva de los independentistas, a raíz de la pena de cárcel aceptada por Oriol Pujol, a quien se ha referido como compañero de partido de Puigdemont.

Finalmente, ha asegurado que el presidente ha asumido las tesis de ERC y cuando llegue “el fracaso del referéndum” será el PDeCAT el señalado.

En esta línea, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, escribió anoche un mensaje en Twitter: “Por si quedaba algo de seny en Convergència, Puigdemont decide cargarse a todos los consejeros que dicen la verdad: que el 1-O no existe”.

Gabilondo: "Una salida, por favor"

Por parte del PSOE, el portavoz en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, ha manifestado que intuye que Puigdemont y su Gobierno reclaman “silenciosamente” “una salida por favor”, y ha esperado que el artículo 155 de la Constitución no entre en acción.

De “huida hacia delante” ha catalogado el cambio de Govern el portavoz de CSQP, Joan Coscubiela. En rueda de prensa, ha manifestado que la nueva disposición no es para mejorar políticas, sino “en clave interna, de lucha de poder” en JxSí, y ha considerado que no acaba con la situación de desgobierno y desquicio en el Ejecutivo.

En este escenario, ha dicho que las destituciones no son una forma de ilusionar y cohesionar ante el referéndum. Además, se ha referido a Puigdemont como “un gigante mediático con pies de barro políticos”. “Se aleja más del referéndum inclusivo y eficaz, y se acerca a un callejón sin salida”, ha terminado. A falta de 78 días para el 1-O, no hay ni censo ni reglas de debate democrático. Es una “ruleta rusa”.

La indefinición de los comunes

El secretario general de Podem Catalunya, Albano-Dante Fachin, ha sostenido que la escenificación del Govern demuestra la complejidad del proceso y la falta da unanimidad entre los que lo defienden. Además: “Se pasa la lupa del compromiso a Ada Colau o a Podem buscando la coherencia o la rectitud, cuando, como es natural, ni en el mismísimo Govern las cosas son homogéneas”.

Especialmente duro se ha mostrado con Jordi Turull (nuevo consejero de Presidencia), un “perro de presa” de la política que representa “la Convergència pura y dura” no tanto en cómo reacciona al posicionamiento nacional del partido, sino al resto de políticas que también tiene que asumir el Govern.

Albiol: "Mártires radicales"

En el PP, finalmente, el presidente, Xavier García Albiol, ha tuiteado que Puigdemont “decide rodearse de mártires radicales para consumar su golpe de Estado. Las instituciones democráticas darán la respuesta adecuada”. Su compañera Andrea Levy ha afirmado que el Govern se ha “convertido en un búnker radical” donde la moderación es “purgada”.

Y el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, ha aprovechado el nombramiento de Joaquim Forn como nuevo consjero de Interior para pedirle que ponga a los Mossos d’Esquadra “al servicio de garantizar la seguridad ciudadana en Cataluña, y no de un referéndum independentista claramente ilegal”.

Además, se ha referido al nuevo Ejecutivo como “de los talibanes independentistas” más que el Gobierno que Cataluña necesita para solucionar sus problemas.

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