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Los puntos de desencuentro entre las formaciones políticas de ERC, PSC y los Comunes / INFOGRAFÍA CG

Un nuevo tripartito, o la salida imposible de Aragonès

La ampliación de El Prat, el procés y las privatizaciones de los servicios públicos enrarecen las relaciones entre PSC, ERC y En Comú Podem

7 min

Hubo un tiempo en el que las peleas intestinas de los independentistas hacían presagiar un tripartido como alternativa al procesismo que ya duraba diez años. Y a pesar de los vetos cruzados entre PSC y ERC, los órdagos negociadores de Junts per Catalunya (JxCat) para formar gobierno allanaron el camino de una alianza de izquierdas incluyendo a En Comú Podem.

Pero la escasa diferencia de votos entre Esquerra y los neoconvergentes, unida a los miedos atávicos de los republicanos a ser tildados de “traidores” impidieron ese pacto al que sectores del partido no renuncian. Un pacto, no obstante, que hoy parece improbable. La ampliación de El Prat, el procés y las privatizaciones en el sector enfrentan a estos tres partidos.

Y es que las relaciones entre socialistas, comunes y republicanos están actualmente más enrarecidas que nunca.

Presupuestos

El nuevo veto de Pere Aragonès a negociar los presupuestos de la Generalitat de 2022 con PSC demuestran hasta qué punto pesa todavía el procesismo en las políticas del president. El dirigente republicano, que mantiene su apuesta por el diálogo con el Gobierno español, quiere, no obstante, pactar las cuentas con la CUP que, a su vez, amenaza con romper con ERC si no se avanza en la implementación de la república catalana. Salvador Illa, jefe de la oposición, ha tendido la mano al mandatario catalán, como hizo en los fallidos presupuestos de 2021, a los que Aragonès renunció sin demasiadas explicaciones. A pesar de la crisis sanitaria y económica, Esquerra parece no tener prisa y Cataluña arrastra unos presupuestos de 2020 que la pandemia desactualizó rápidamente.

Ese año fueron los comunes quienes salvaron los presupuestos al pactar con Aragonès –entonces vicepresidente económico– una reforma fiscal que aumentaba la presión tributaria con la vista puesta en las políticas sociales. JxCat, que entonces presidía la Generalitat, confesó que ese no era su modelo de país. Desde entonces, los neoconvergentes nunca han aclarado cuál es su política fiscal, que ahora dirige el exdirigente de La Caixa, Jaume Giró, consejero de Economía.

Los comunes, ofendidos

Jessica Albiach, líder del grupo parlamentario de En Comú Podem, aseguró entonces que ese pacto presupuestario era la primera piedra de un tripartido de izquierdas. Pero los comunes no perdonan que, durante las negociaciones para formar gobierno, Aragonès jugara con ellos para presionar a JxCat. El republicano llegó a anunciar solemnemente que rompía con sus antiguos socios a favor de un pacto con la confluencia de izquierdas.

“El Govern de transformación que prometió Pere Aragonès es un Govern de resignación porque está consolidando las políticas de recortes y privatizaciones del exconsejero Boi Ruiz (CiU)”, aseguraba ayer el portavoz de En Comú Podem, David Cid. Lo hizo en relación con la negativa del consejero de Salud, Josep Maria Argimon, a cumplir una resolución parlamentaria que reclamaba la desprivatización del 061 y del transporte sanitario no urgente.

¿Políticas de transformación de izquierdas con JxCat?

“Ya avisamos que era imposible impulsar políticas de transformación de izquierdas y ecologistas de la mano de Junts per Catalunya”, añadió Cid.

Republicanos y comunes ya colisionaron el año pasado cuando el presidente intentó, sin éxito y después de una tortuosa tramitación, aprobar en el Parlament la llamada ‘ley Aragonès’ –ley de contratos de servicios a las personas–, pues a juicio de En Comú Podem y de diversas entidades sociales, consolidaba la privatización de servicios públicos básicos.

Los comunes tampoco atraviesan un buen momento en sus relaciones con PSC debido al proyecto de ampliación del aeropuerto de El Prat, que los socialistas apoyan, pero el partido de Albiach no por las consecuencias medioambientales que, advierten, puede generar. Estas discrepancias se han visualizado especialmente en el Ayuntamiento de Barcelona, donde los socialistas gobiernan junto a la alcaldesa Ada Colau. Precisamente ayer, en referencia al compromiso de Illa de hacer frente al cambio climático tras una visita a las comarcas tarraconenses afectadas por el grave incendio de este verano, Albiach lanzaba esta pulla. “Muy de acuerdo. Primer día: no ampliar el aeropuerto de El Prat”.

Mesa de Diálogo

Por su parte, PSC se ha convertido en el principal partido de la oposición tras ganar las elecciones del 14F, pero sin mayoría parlamentaria. Los republicanos se deben a su alianza independentista, donde sufre diariamente las presiones de JxCat y CUP por soltar lastre de la Mesa de Diálogo con un Ejecutivo español que nunca concederá la amnistía y el referéndum de autodeterminación que reclama el Govern. Dos años es el plazo que se ha dado ese otro tripartito, en este caso secesionista, para monitorizar los avances en la implementación de la república. Pero cupaires y neoconvergente preconizan una legislatura aún más corta. ¿Nuevo adelanto electoral? ¿Tripartito de izquierdas en ciernes? Han pasado muchas cosas desde que, entre 2003 y 2010, PSC, ERC e ICV unieran sus fuerzas para poner fin a la hegemonía de CiU. Internamente, estos partidos también han experimentado grandes cambios.