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La consellera de la Presidencia y portavoz del gobierno de la Generalitat de Cataluña, Neus Munté (c); junto a Octavi Vila (i), abad del Monsterio de Poblet; Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, político y miembro permanente del Consejo de Estado, (2i); y

Munté habla de Tarradellas como un "referente" del derecho a decidir

La consejera de Presidencia acude al acto de conmemoración del 40 aniversario del regreso del expresidente a Cataluña tras el exilio

5 min

La consellera de Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté, ha declarado que el expresidente de la Generalitat en el exilio Josep Tarradellas es un "referente imprescindible" del derecho a decidir por su coraje y su capacidad de diálogo y negociación. Lo ha hecho en Madrid, en el acto del 40 aniversario del regreso de Tarradellas a Cataluña.

Munté ha reivindicado la figura de Tarradellas como "símbolo" y "estandarte" de la "firme voluntad de los catalanes para decidir sobre sus intereses colectivos".

Operación de Estado

"La política debe ser reivindicada y ejercida como el único instrumento válido para dirimir conflictos. Sin apriorismos, con amplitud de miras y con respeto a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos", ha añadido.

La consellera de Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté, ha cerrado el evento Madrid en el imaginario de Tarradellas sin eludir analogías y diferencias entre aquel contexto de 1977, cuando el histórico dirigente catalán regresa a Cataluña, y el de ahora.

Una de ellas consistió en que el Gobierno de Adolfo Suárez era "mucho más abierto, receptivo y dialogante" que el actual de Mariano Rajoy, ha afirmado. Porque, como dijo entonces el jefe del Ejecutivo (la frase la ha recuperado la portavoz del Govern): el retorno de Tarradellas fue "una operación de Estado que servirá para consolidar la democratización de la vida española".

Voluntad negociadora

La portavoz del Govern ha echado de menos aquella voluntad "negociadora". La librería Blanquerna, sede de la delegación de la Generalitat en Madrid, ha acogido, por tanto, la conmemoración del 40 aniversario del regreso de Tarradellas a Cataluña tras sus años de exilio. El retorno que se produjo en octubre de 1977.

Antes de intervenir, en declaraciones a los periodistas, Munté incidió ya en las semejanzas y diferencias entre las dos épocas: "La principal diferencia" entre entonces y ahora es que hace 40 años había "voluntad de negociar y de dialogar" en Madrid, pero "ahora no".

La justicia se impone

Durante su intervención en el evento, la número dos de Carles Puigdemont ha reivindicado la figura del histórico dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) como "símbolo y estandarte de la firme voluntad de los catalanes para decidir sobre sus intereses colectivos".

Munté, además, ha mencionado las comparecencias de hoy ante la justicia de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y de la secretaria de la Mesa Anna Simó por presuntos delitos de desobediencia al Tribunal Constitucional

Y lo ha hecho para recuperar de nuevo la figura de Tarradellas y su convencimiento de que "la justicia se acaba imponiendo" y de que "la política es el instrumento válido para superar conflictos sin apriorismos", aunque sobre la base de que hay una voluntad mayoritaria en Cataluña que defiende la consulta acerca de la independencia.

"Es una voluntad inequívoca y democrática de los catalanes", ha apostillado la consellera.

Trayectoria de democracia

Desde 1977, según sus palabras, Cataluña ha consolidado una "trayectoria" de democracia, lo que ha instalado la seguridad de que los conflictos se pueden resolver por la vía de la política y "no en los juzgados".

Al acto han acudido, asimismo, el abad del Monasterio de Poblet, Octavi Vila (el monasterio alberga gran parte del legado documental de Tarradellas); el historiador Joan Culla y el consejero de Estado Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, entonces diputado de UCD. Éste ha definido a Tarradellas como "hombre notable, capaz, honesto y competente", y hoy "un símbolo".

Porque, según sus argumentos, el histórico dirigente de ERC logró "personificar la institución de la Generalitat de Cataluña", incluso desde el exilio en Francia.

Además, representó "una especial manera de integración en el Estado" que nos buscaba separarse de él, pero sí "mantener su absoluta identidad nacional dentro del Estado".