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La cantante Adele en una imagen de archivo en la entrega de los premios Grammy.

Mítines políticos: 'No con mi música'

Los expertos avisan de que, si el candidato paga, es difícil evitar el uso de canciones, aunque genere rechazo en el autor

María Jesús Cañizares
3 min

"No con mi música", dijo Adele tras conocer que Donald Trump pretendía usar sus canciones en la campaña republicana. En España, no es tan fácil evitar que un candidato pueda utilizar música en contra de la voluntad del artista: si paga, tiene derecho a ello.

Por mucho que un artista se sienta a años luz de la ideología de un político, si este abona los correspondientes derechos de autor, puede utilizar esa música en sus actos de campaña o mítines. Solo tiene que dirigirse a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y pagar la tarifa correspondiente. "El uso político de una música implica de alguna manera posicionamiento y eso, a determinados cantantes, no agrada", explica a Crónica Global el abogado Carlos Salvador, del despacho Sanahuja Miranda y experto en derechos de autor.

Cláusula

Por ello, recomienda a los artistas que, en sus contratos con su editorial, "exijan una cláusula que obligue a consultar su opinión cuando un político solicita el uso de una canción".

Las tarifas varían en función del tiempo o del aforo. No es lo mismo usar una canción en un acto o en toda la campaña. Los precios de la SGAE, que gestiona la cesión de esos derechos, fija unas tarifas orientativas para los actos políticos. El uso de un tema musical en un acto político celebrado en un pabellón de hasta 5.000 espectadores alcanza los 100 euros. Entre esa cifra y los 50.000, se paga entre 120 y 140 euros, y si se supera ese aforo, 160 euros.

El caso Macaco y el PP

El letrado explica que los políticos suelen ser muy escrupulosos a la hora de pagar esos derechos, pues se arriesgan al reproche moral y judicial que supone lo contrario. Sin embargo, ha habido casos polémicos. El músico Macaco denunció que el PP catalán había utilizado sus canciones en la campaña de las elecciones autonómicas de 2015 sin su consentimiento. Los populares aseguran disponer de todas la facturas que acreditan el pago a la SGAE. ¿Objeción ideológica? Seguramente.

La famosa sintonía de este partido ha dado lugar a una curioso bucle: el PP tiene los derechos de autor del tema, pero paga por ellos al SGAE, que, a su vez, abona a los populares la cantidad correspondiente.

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