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El presidente del nuevo partido Lliures, Antoni Fernández Teixidó, en una imagen de archivo / EFE

Lliures, el ser o no ser de la refundación del catalanismo

El partido que lidera Fernández Teixidó reclama una Crida catalanista que pueda ganar dejar al independentismo sin mayorías

01.10.2018 00:00 h.
7 min

Es el momento, o ahora o el independentismo seguirá avanzando, aunque sea con tropiezos y divisiones constantes. El catalanismo debe recuperarse, aunque, por fuerza, ya no podrá ser el mismo. Le hará falta “una refundación”. Es lo que propone Lliures, que este jueves celebra una convención decisiva: el ser o no ser del propio partido, pero también de ese catalanismo que, para muchos, de hecho, es el gran culpable de haber llegado a la situación actual en Cataluña.

El partido lo lidera Antoni Fernández Teixidó, que lo ha sido todo en la política, pero que no se resiste a dejar el campo político abierto al independentismo. Su voluntad es la de recuperar un espacio central, moderado, catalanista, que en su día fue el caladero de votos de la Convergència de Jordi Pujol. ¿Pero existe, se puede recuperar?

Crida catalanista

Lo que propone Lliures es una “Crida catalanista”, que agrupe al centro-derecha y al centro-izquierda --como ha hecho Puigdemont en el otro campo-- con un objetivo claro: derrotar en las urnas al independentismo, o, por lo menos, lograr que pierda las mayorías en el Parlament. Sólo de esa forma, provocando que todos los partidos inicien una senda de pactos, se podrá avanzar en Cataluña.

El documento que se someterá a la aprobación de los militantes de Lliures es claro en ese sentido, aunque reparte las culpas a la hora de explicar lo sucedido con el proceso soberanista desde la Diada de 2012. Una de las ideas es que es urgente “la acción conjunta de los partidos catalanistas, ya sea en las elecciones municipales, o al Parlament, si se acaban avanzando”.

Valls, en la escena

Pero, ¿eso es posible? Teixidó matiene una fluida relación con actores de todo el arco político. En particular con el socialista Miquel Iceta o con Ramon Espadaler, el secretario general de Units per Avançar, la nueva formación que recoge el testigo de Unió Democràtica. El problema se va a presentar muy pronto, con la candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona. Lliures está dispuesto a colaborar con el ex primer ministro francés, y podría situar a algún miembro en la lista municipal.

Pero, ¿y el PSC? Los socialistas están de acuerdo en el diagnóstico de Lliures, pero ¿cómo se fórmula un acuerdo y con qué masa crítica? ¿Hay un espacio que pueda competir electoralmente con el independentismo? Ese es el reto. En el PSC también se ha jugado esa baza, con Portes Obertes al Catalanisme o Federalistes d'Esquerra.

O autonomía o revolución

Lo que plantea Lliures en su documento es que no habrá una alternativa intermedia posible. El independentismo debe saber, a juicio de la formación de Fernández Teixidó, que o se logra un avance en el autogobierno, o una mejora, o la otra posibilidad es una revolución. Es decir, o “una autonomía reforzada y mejorada”, o una “revolución para alcanzar la independencia”.

De hecho, esa es la disyuntiva que plantean algunos líderes de opinión del independentismo, y del mismo Govern de la Generalitat, o de exmiembros del Ejecutivo, como Clara Ponsatí, que no entiende cómo después del 1-O se dejó pasar la “oportunidad” de ir más lejos. Si el independentismo no está dispuesto a cruzar esa barrera, porque no parece posible en una sociedad que tiene 30.000 euros de PIB per cápita, entonces lo mejor es renunciar y buscar lo que propone Lliures.

Crítica a las élites

En el documento también se formula una crítica a las elites económicas catalanas. “Durante todo este tiempo, las élites sociales, económicas, mediáticas y culturales del país han renunciado a tomar partido y a intervenir y ya no digamos a liderar el debate público catalán para reconducir el actual escenario político. Su tacticismo, su miedo y la defensa de unos intereses mal entendidos y a corto plazo les ha llevado muchas veces a callar o incluso a contradecir en público lo que decían en privado”.

Fernández Teixidó, exconsejero de la Generalitat, exmiembro de la ejecutiva de Convergència, sabe de lo que habla.

Un cambio de 300.000 votos

Lo que se dibuja en el horizonte, de forma muy difusa todavía, es si la candidatura de Valls, que sí podría tener un liderazgo que no se ve en estos momentos en ese espacio catalanista, podría ir más allá de la alcaldía de Barcelona, o apoyarse en ella para potenciar un espacio que podría derrotar al independentismo.

Los números están calculados. Dirigentes como el exconsejero Santi Vila, que sigue a la espera de quedar sin cargos por los sucesos de octubre de hace un año para poder reconducir su carrera política, lo explican. Si el independentismo pierde unos 300.000 votos, porque algunos electores perciben una alternativa política viable, ese catalanismo recobrará su espacio, y podrá ser vital para inclinar mayorías. ¿Pero quién da el primer paso? Este jueves Lliures se la juega, pero se la juega todo aquel que todavía se declara en Cataluña como catalanista.