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El Congreso de los Diputados.

La guerra sucia de los políticos por ocupar la fila cero

Evitar un despacho al lado del lavabo o un escaño poco televisivo también forma parte de la estrategia de pactos de los partidos

María Jesús Cañizares
3 min

Y llegó Podemos y puso el grito en el cielo. Los antisistema están indignados por haber sido relegados al gallinero del Congreso y así lo han denunciado en las redes sociales. Apelan a los cinco millones de votos obtenidos, pero la aritmética electoral no tiene nada que ver con la estrategia de pactos, que es la que, en última instancia, decide dónde se sienta un diputado o qué tipo de despacho tendrá.

Que los diputados de la formación morada hayan quedado relegados a las últimas filas es el resultado de la decisión de la Mesa del Congreso y, más concretamente, de un pacto entre PP y Ciudadanos, con el apoyo de la vicepresidencia del PSOE, según denuncian. A estas formaciones no les pasó desapercibida la gran proyección mediática de los podemitas en la primera sesión celebrada en el Congreso, por lo que resulta tentador minimizar esos impactos.

El despiste de Homs

Esa reunión parlamentaria tras las elecciones del 20D y el intento de los diputados por hacerse con los mejores escaños dejó momentos memorables. Los parlamentarios más veteranos saben que en esa primera sesión se ocupan los escaños por orden de llegada –posteriormente, una vez constituida la Mesa del Congreso, se asignan definitivamente–, por lo que ya había diputados haciendo cola a las siete de la mañana. Cuentan que Francesc Homs, portavoz de Democràcia i Llibertat, pretendía sentarse en el asiento que solía ocupar Josep Duran Lleida, pero llegó tarde y tanto su formación como ERC tuvieron que situarse en las últimas filas.

La visibilidad de Alicia

En el Parlamento catalán también se produce ese tipo de pugnas por ocupar lugares destacados. En la legislatura de 2010, Alicia Sánchez-Camacho logró un asiento junto al pasillo, cerca del presidente de la Generalitat, lo que le garantizaba visibilidad y, por tanto, cuota televisiva.

El reparto de despachos también da lugar a negociaciones, pues no es lo mismo trabajar en un zulo que en un espacio iluminado. O tener un despacho junto a los lavabos, que es el caso de Carles Puigdemont, el desconocido diputado que, de la noche a la mañana, pasó de ser parlamentario raso a presidente de la Generalitat.