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Joan Guix (i), exsecretario de Salud Pública del Govern; con la consejera del ramo, Alba Vergés / EFE

Cataluña busca a su gurú sanitario tras el portazo de Joan Guix

El exsecretario de Salud Pública hizo un último favor al Govern que le ninguneó: repartió competencias porque no le encuentran sustituto

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El Gobierno catalán busca a su nuevo gurú sanitario tras el portazo dado por Joan Guix, el exsecretario de Salud Pública, que se marchó hastiado la pasada semana. La Generalitat de Cataluña tiene dificultades para hallar a un alto cargo que dirija la estrategia contra las epidemias. Conocedor de ello, el Ejecutivo autonómico pidió un último favor a Guix antes de largarse por cabreo y no por el estado físico, que fue simplemente la excusa pública para explicar su renuncia.

El propio doctor en Medicina, un profesional con una amplia trayectoria, firmó una resolución de delegación de competencias de su departamento a otras patas de la Consejería catalana de Salud. Lo hizo el 2 de junio, día en el que cesó oficialmente. "Pasó inadvertido, pero es que ello es clave. Indica que, a corto plazo, no se ha encontrado a un sustituto natural experto en salud pública para dirigir esta cartera", señalan fuentes conocedoras. El último favor de Guix al Govern [consultar resolución aquí] fue el de repartir competencias a Laura Pelay, secretaria general del Departamento, por un lado, y a Xavier Rodríguez Guasch, director de Servicios, por el otro.

"Guix se va ninguneado; de salud, nada"

Tras el último servicio al Gobierno autonómico, el doctor Guix, un facultativo con dilatada trayectoria en la gestión pública, se fue. Pero no se marchó a casa, tal y como vendieron algunos medios de comunicación y el mismo galeno en TV3 en un ejercicio de finos modales. El alto cargo regresa al Consorci Sanitari del Maresme i la Selva (CSM), donde es gerente. "Guix está a punto de cumplir los 70: se acerca su jubilación. Tiene algún achaque, como todos. Pero no dimitió por su estado físico: lo hizo porque le apartaron. Salud confió en él al principio de la crisis, pero después optó por otros especialistas. Algunos de los cuales mucho menos preparados que él", ilustran fuentes internas de la Consejería.

Ello no sentó nada bien a este profesional de exquisito trato. ¿No se marchó por la externalización a dedo a Ferrovial para el rastreo de casos de Covid-19? "Si influyó, fue un factor menor. Guix se fue porque le arrinconaron. Optaron por otros científicos, algunos muy poco preparados en la gestión pública", insisten las fuentes consultadas. Es por ello que este exprofesor universitario esperó a que remitiera la pandemia dio un portazo. Elegante, pero portazo. Y ha dejado a Cataluña sin responsable de Salud Pública en los últimos coletazos de una pandemia y ante el riesgo de un rebrote en otoño.

De dirigir la lucha contra la pandemia a Calella

El reconocido profesional y docente universitario concluye pues su etapa en la gestión pública, aunque mantiene un pie en la misma. Lo hace como presidente en un consorcio que proporciona servicios sanitarios. Y no es una plaza fácil. La Corporación Sanitaria del Maresme y la Selva encajó la dimisión de su exgerente, Núria Constans, en 2017. La directiva se marchó tras la muerte de una niña en el Hospital de Calella en enero del mismo año. El centro sanitario acumula un déficit de recursos humanos y equipos histórico, derivando actividad al maltrecho Hospital de Mataró.

Todo ello se antoja antipático, pero es una labor más descansada que dirigir la lucha contra la pandemia en una región con 7,5 millones de personas. Y hacerlo en estrecha coordinación con el mando único de combate de la pandemia en el Gobierno. De hecho, Joan Guix defendió hasta que pudo la celebración del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona, pero las operadoras abandonaron la cita tecnológica anual. Tras ello, estuvo al mando del vínculo con el Ministerio de Sanidad, una relación no siempre fácil, con capítulos como la disputa por las mascarillas, el fichaje de médicos o las fases del desconfinamiento. No le agradecieron su labor y le postergaron. Por eso se marchó. Por ahora, no tiene sustituto.