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El independentismo se pelea con la historia en Cervera

El independentismo se pelea con la historia en Cervera

Ramon Royes, el alcalde de la localidad leridana, ha colocado el retrato de Felipe V con la cabeza hacia abajo, pese a que el Borbón llevara la universidad a la ciudad

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El independentismo se pelea con la historia con tal de hacer valer sus tesis. Nos situamos en Cervera. La visita obligatoria a la ciudad pasa por su universidad, una de las construcciones barrocas más bellas de Cataluña. ¿Algo más? No, nos fijamos en el edificio que la albergó, entre 1717 y 1835. Es la huella de la historia, la que marcó, para bien y para mal, el rey Felipe V, como compensación y por convencimiento, por los daños sufridos durante la Guerra de Sucesión.

Fue el centro intelectual de Cataluña. Ahora, su alcalde, Ramon Royes, del PDeCAT, ha decidido colgar con la cabeza hacia abajo el retrato del rey Felipe V en la sala de sesiones del ayuntamiento, al considerar que fue “uno de los responsables del grave retroceso en las libertades y derechos del pueblo catalán cuando en 1716 se promulgó el Decreto de Nueva Planta”.

Compensación

Pero para Cervera el rey Felipe V sí fue positivo. La población había pasado, históricamente, como un baluarte de la causa borbónica, en la Guerra de Sucesión. Y la construcción de la Universidad de Cervera, tras eliminar las seis universidades catalanas existentes entonces, para concentrar todos los estudios universitarios en la ciudad, se entendió como una compensación por el apoyo recibido.

Pero los estudios de Agustí Duran Sanpere y Josep Benet Morell y Josep Llobet han demostrado que no había más favorables a la causa borbónica en Cervera que en Barcelona o en Vic. Y que lo que pasó, como en otros lugares, es que las autoridades locales realizaron una transferencia de poder en el último instante con el propósito de salvar los muebles y aparecer como favorables al Borbón, frente a los austracistas.

Época oscura

Sin embargo, hubo otro elemento, y es que en la mentalidad castellana se consideraba que las universidades​ no debían concentrarse en las ciudades con poder político o económico. Con Salamanca, Alcalá o Santiago alejadas de Madrid o Sevilla, se vio en Cervera un lugar idóneo entre Barcelona y Lleida, los dos centros universitarios catalanes de la época, anteriores a la Guerra de Sucesión.

El independentismo sigue en sus trece. Y su alcalde insiste en retirar, en las próximas semanas, un total de 25 retratos reales que datan de los siglos XVII y XVIII. Los cuadros “simbolizan una época muy oscura y negativa para Cataluña y es anacrónico que estén expuestos en un edificio que es la casa de todos los vecinos del pueblo”.

Lejos de España

En el caso de Cervera pasó todo lo contrario. Fue un foco universitario, una ciudad con un centro de poder, que se oscureció cuando cerró la universidad, de forma definitiva, en 1842, coincidiendo con la reapertura parcial de la Universidad de Barcelona.

El alcalde de Cervera, pese a todo, mantiene su posición. “Nos sentimos extremadamente lejos del Estado español, y queremos simbolizar nuestro rechazo a los borbones de esta manera”, con el Rey boca abajo, el que llevó la universidad a la ciudad.