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Recreación digital del Hermitage Barcelona, museo que ha vetado el gobierno de Ada Colau / CG

Así derribó Ada Colau el Hermitage Barcelona

La alcaldesa obligó a rediseñar tres veces el proyecto de museo del malogrado Jorge Wagensberg y, cuando vio la oportunidad, se lo 'cargó'

9 min

Un auténtico via crucis. Esto es lo que ha hecho pasar la alcaldesa de Barcelona a los promotores del Hermitage Barcelona. El equipo de la primera edil ha mareado a los inversores de la iniciativa avalada por el museólogo Jorge Wagensberg durante años. Cuando vio el momento oportuno con la excusa de los destrozos provocados por la tormenta Gloria, fulminó el proyecto.

Fuentes cercanas a la inversión han recordado que el ayuntamiento avaló el cambio de usos de la pastilla de 3.552,64 metros cuadrados en pleno municipal en abril de 2018. La Tercera Modificación Puntual del Plan Especial Nova Bocana pasó el corte del plenario, que incorporó el uso cultural al uso comercial que tenía el llamado Edificio Central. En aquel momento, no obstante, el equipo de gobierno de Barcelona en Comú se aseguró un botón nuclear para frenar el proyecto: cualquier intervención en la zona debería pasar por un "convenio específico" entre el consistorio y el Puerto de Barcelona. La obra se había presentado en junio de 2016 con el malogrado Wagensberg presente.

Campaña en contra

Si aquel fue un espaldarazo inicial del Ejecutivo local al proyecto póstumo del museólogo, las trabas no tardaron en llegar. La exconcejal de Ciutat Vella, Gala Pin, capitaneó una ofensiva interna contra la construcción. Azuzó Pin una campaña vecinal que dividió al barrio en dos: la postura de la Asociación de Vecinos L'Òstia contra la de la Asociación de Vecinos de La Barceloneta. En paralelo a ello, el comisionado de Cultura, Joan Subirats, se mostró también contrario al proyecto y lo divulgó públicamente. Fue un mes antes de que BComú diera el visto bueno al cambio de usos.

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La Tercera Modificación del Plan Nueva Bocana del Puerto de Barcelona, que dio luz verde inicial al proyecto / AjBCN

Meses después, los comunes subieron aún más el tono y la propia alcaldesa, Ada Colau, empezó a sembrar dudas sobre la instalación. Lo hizo en noviembre de 2018. En aquel momento, condicionó la construcción del proyecto museístico a su viabilidad económica. Los promotores del proyecto, Varia Hermitage Barcelona, vinculado al fondo luxemburgués, y Cultural Development Barcelona, ligado al arquitecto Ujo Pallarés, dieron un golpe de efecto al incorporar al Pritzker Toyo Ito en el diseño.

Tres cambios de proyecto

El nombre de una de las figuras mundiales de la arquitectura, y el dosier de la inversión, 52 millones de euros, 5.000 visitantes al día y 40 empleos directos, no convencieron a Barcelona en Comú. La coalición de Ada Colau continuó torpedeando el proyecto, aunque esta vez lo hizo en silencio, entre bambalinas. Voces cercanas a la obra han subrayado que los comunes obligaron a rediseñar hasta tres veces la intervención. "Entraron en escena la lanzadera en autobús y el vaporetto desde el Port Vell y el World Trade Center (WTC) para evitar colapsos en la avenida Juan de Borbón; se obligó a los promotores a comprometerse a contratar empleados del barrio y a trabajar con proveedores de la Barceloneta, se eliminó el parking para vehículos y el espacio de estacionamiento para autobuses", ha enumerado una fuente que prefiere no ser citada.

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Recreación del interior de Hermitage Barcelona, que ha vetado el Ayuntamiento de Barcelona / CG

"Se firmó hasta un memorándum que comprometía a los inversores a trabajar con las escuelas de la zona, creando una zona expositiva y de debate para los estudiantes del lugar", han agregado. No fue suficiente. El equipo de urbanismo de Janet Sanz encargó informes de parte para derribar el proyecto. El definitivo, el documento de movilidad, lo firma el ingeniero Ole Thorson, expresidente de la Asociación Europea para la Prevención de los Accidentes. Este consultor es un habitual de las administraciones autonómica y local. Su no al Hermitage lo trasladó el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, en Betevé el 20 de enero. Este informe es el que ha dado la puntilla a la intervención.

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'Fuga' a otra ciudad

De junio de 2016, cuando se presentó el Hermitage Barcelona, a abril de 2019, cuando el Puerto adjudicó la concesión de la parcela 1a/31.3.b a las sociedades Varia Hermitage Barcelona SA y Cultural Developement Barcelona SL, ya habían pasado muchas cosas. Los comunes ya preparaban su andanada final contra el museo con el encargo de tres informes independientes, mientras que la Generalitat de Cataluña ya ultimaba su . Lo hizo efectivo en agosto, cuando el Departamento catalán de Territorio, que comanda Damià Calvet, avaló levantar el equipamiento.

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Recreación digital del Hermitage Barcelona, que ha vetado el ayuntamiento de la ciudad / CG

Fue el último visto bueno que recibió el proyecto museístico. Tras ello, el nuevo gobierno municipal de BComú y PSC ya empezó a lanzar señales de que no iba a autorizar el museo. En noviembre, Subirats, ahora teniente de alcalde de Cultura, volvió a expresar "dudas" sobre la "calidad cultural" del proyecto, amén de sobre el impacto "urbanístico, económico y en la movilidad". Pese a ello, una propuesta de resolución de Barcelona pel Canvi, plataforma amplia de Manuel Valls, pasó el corte con los votos de todos los grupos, incluida BComú. El texto pedía "extremar la diligencia" con el proyecto y mostraba su "apoyo inicial" al mismo. Por su parte, los inversores alertaron de que podrían elegir otra ciudad si Barcelona les cortaba el paso. Es lo que finalmente ha pasado, aprovechando el impacto del temporal Gloria en el litoral de la ciudad como excusa.

¿Qué pierde Barcelona?

Pero, ¿qué pierde exactamente Barcelona? De momento, nada. Voces cercanas a la inversión alertaron que la decisión final de llevarse el museo a otra ciudad la tomará el consejo de administración de la sociedad promotora. No obstante, ciudades españolas e incluso Lisboa se postulan ya para hacerse con una cotizada pieza museística. "También pierde muchos millones. Además de los 52 millones directos de inversión, todo el impacto tangible sobre la restauración y hotelería, y el intangible sobre la Marca Barcelona: otros destinos turísticos se pelearían por tener un museo así", apostillaron ayer fuentes cercanas a la frustrada obra. "La marca Barcelona cuesta mucho crear. Años. Noticias como esta son tristes porque van en dirección contraria a lo que precisa la ciudad", señalaron otros directivos próximos al proyecto.

Además de ello, Barcelona pierde confianza entre administraciones. El Ayuntamiento de Barcelona envió los informes independientes al Puerto de Barcelona minutos antes de la rueda de prensa de Janet Sanz y Joan Subirats ayer. La Autoridad Portuaria de Barcelona (APB), que preside Mercè Conesa (PDeCAT), prefirió no hacer comentarios hasta consultarlos. No obstante, la sensación de deslealtad era palpable. El Hermitage Barcelona era el gran proyecto de Conesa en su mandato al frente del Puerto de Barcelona. Colau lo ha frustrado. ¿Una venganza por la riña entre ayuntamiento y dársena por la contaminación? Difícilmente se sabrá. De momento lo que se conoce es que el navajazo de Colau a Conesa es más que evidente.