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Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, junto a los economistas Santiago Carbó, Bernaldo de Quirós, José Carlos Díez y Gonzalo Bernardos / CG

Los expertos se cargan los planes laborales del acuerdo Sánchez-Iglesias

Las medidas en materia de trabajo suscitan inquietud en el mundo económico, a la espera de que se concreten. En su opinión, no es el momento para “encorsetar” a las empresas

14.11.2019 00:00 h.
14 min

España se encuentra en un punto de inflexión. Sigue creciendo, pero a un menor ritmo que en los trimestres anteriores. La Comisión Europea ha reducido en cuatro décimas el crecimiento para este año, y lo sitúa en el 1,9%. Es el mismo porcentaje que el Banco de España ha calculado. En esa situación ha llegado el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos para la investidura de Pedro Sánchez, y con el ánimo de gobernar durante toda la legislatura. Y los expertos creen que, desde el punto de vista económico, no está bien orientado. Los economistas se cargan los planes laborales que se dibujan en ese acuerdo, con el argumento de que no es el momento para “encorsetar” a las empresas.

Economistas opinan sobre el acuerdo PSOE-Podemos / CG

Hay prudencia. Los expertos consultados por Crónica Global insisten en que los dos partidos deberán concretar qué quieren hacer en todos los campos que se abordan en el acuerdo. Pero la música de fondo no les suena bien. El economista Lorenzo Bernaldo de Quirós, que se define como liberal y que entiende que los partidos políticos en su conjunto no son conscientes de la realidad de España, se expresa con dureza: “El programa económico de ambos partidos es casi idéntico, y no hay ni una sola medida que permita reducir el déficit, ni crear empleo ni crecer”.

La reforma laboral

Una de las mayores preocupaciones se centra en la posibilidad de rehacer la reforma laboral que implementó el Gobierno del PP. Se podría modificar algún aspecto, pero Podemos ha insistido en que se debería derogar en gran medida. En eso coincide con los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, que incluso consideran que se debería rehacer la reforma laboral que impulsó Rodríguez Zapatero.

Una de las ideas del PSOE es la elaboración de un nuevo Estatuto de los Trabajadores, y modificaciones “de los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012”. Podemos aboga por la derogación completa de la reforma, y los socialistas pretenden llegar a un punto intermedio: cambios en puntos como la ampliación temporal de los convenios colectivos en periodos de negociación; la revisión de las causas que permitan modificar las condiciones de trabajo o reducir la dualidad entre trabajadores indefinidos y temporales.

Lorenzo Bernaldo de Quirós, economista, autor de 'Por una España liberal'
Lorenzo Bernaldo de Quirós, economista, autor de 'Por una España liberal'

Imagen de España en el exterior

El economista Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de CUNEF y director de Estudios Financieros de Funcas, cree que, al margen de algunas mejoras, el grueso de la reforma laboral “no se debería tocar”. Según Carbó “ha funcionado bien, lo hemos comprobado en todos estos años, con la generación de muchos puestos de trabajo. Al margen de lo que podría suponer, para el empleo, ofrecería una imagen negativa de España, de volver, de alguna forma, hacia atrás en las reformas que, por lo menos, sí se llevaron a cabo en los últimos años”.

Otra visión, más centrada en las dificultades políticas que tendría el cambio de la reforma, es la del economista José Carlos Díez: “PSOE y Podemos no podrían llevarla a cabo, porque pretenden contar con socios, como el PNV o Coalición Canaria, que votaron a favor de la reforma laboral”. Al margen de ello, Díez añade que la reforma ha posibilitado una generación de empleo que ahora, por la dinámica de una nueva situación, ya ha cambiado de signo. “En el cuatro trimestre de 2018 se creaban 131.000 empleos, y ahora, en el tercer trimestre de 2019, se han generado 13.000, con lo que no parece que se deban poner más dificultades a las que ya existen”.

La posición de Fedea

El economista Gonzalo Bernardos reclama más concreción a los dos partidos pero, a partir de ese primer acuerdo, pensado para garantizar la investidura de Pedro Sánchez, y gobernar a lo largo de la legislatura, señala que la reforma laboral, si se retoca, debe ser “mínimamente, sin forzar el tejido empresarial, justo en estos momentos”. Bernardos añade que tampoco políticamente se podría implementar, porque el PNV la aprobó, al lado del PP. Y el resto de posibles socios del PSOE, como Esquerra, no parece que quieran participar de forma muy activa en la política española.

Ángel de la Fuente, director de Fedea, indica que el aspecto de la posible derogación parcial de la reforma laboral no se señala de forma precisa en el acuerdo, pero que sí se recoge en los programas de los dos partidos: “Algunos aspectos específicos podrían retocarse para equilibrar mejor el poder de negociación de empresarios y trabajadores. Pero en general la reforma ha sido positiva y su núcleo debería conservarse. Ha introducido un grado de flexibilidad que era muy necesario en un mercado excesivamente rígido”, señala.

¿Despidos masivos?

De la Fuente considera que “esa mayor flexibilidad permite dos cosas importantes. Primera, que los ajustes necesarios en momentos de crisis puedan hacerse en parte a través de cambios en salarios y/o en horas de trabajo, en vez de sólo a través de despidos masivos de los trabajadores menos protegidos, como ha sido habitual en nuestro país hasta ahora. Y segunda, que más empresas puedan sobrevivir a tales crisis, lo que permite una recuperación más rápida”.

El economista José Carlos Díez Gangas
El economista José Carlos Díez Gangas

En esa misma línea se pronuncian Bernaldo de Quirós, Carbó y Bernardos. Para De Quirós, si se aplica en su totalidad, aunque sea una mezcla entre las dos propuestas de Podemos y del PSOE, “habrá una recesión en 2020. Y si se hace de forma parcial, --aplicación de todo lo que se anuncia-- se alargará la agonía de la economía española. De hecho, es una colección de todo lo que no hay que hacer”.

¿Revalorizar pensiones?

Otra cuestión que se fija en el acuerdo es la “revalorización de las pensiones”. José Carlos Díez insiste en que esa medida “debe complementarse con nuevos ingresos, con vías distintas, y eso se deja de lado, por el momento”.

De la Fuente lo precisa más: “Esa es una de las pocas cosas que se concretan, pero habría que ver todo el paquete para valorarlo. En condiciones normales, es deseable que las pensiones se actualicen con la inflación, pero esto sólo es posible si esas pensiones se fijan a un nivel que sea sostenible con una presión fiscal aceptable. En la situación actual, y más aún en las próximas décadas, las pensiones iniciales que ahora paga el sistema no pueden financiarse sin ajustar otras cosas (entre las que están la edad de jubilación, los tipos de cotización, la presión fiscal general y el mecanismo de actualización de las pensiones)”. El director de Fedea mantiene la idea: “Sabemos que actualizar todas las pensiones con la inflación es muy caro. Si optamos por hacerlo, habrá que tocar otras cosas, y me gustaría saber en más detalle qué es lo que se propone para poder valorarlo”.

Los alquileres y las inversiones

Otra de las medidas que se cuestionan y que causan preocupación es el control de los precios de alquiler. Bernardos lo tiene claro: “No es una medida que haya funcionado, allí donde se ha puesto en práctica. Es cierto que no se ha fomentado, tampoco, un parque público de viviendas, y que eso exige tiempo. Pero el control de los alquileres lo que creará es el freno de las inversiones”.

El economista y director de Fedea, Ángel de la Fuente, en la entrevista con 'Crónica Global'
El economista y director de Fedea, Ángel de la Fuente, en la entrevista con 'Crónica Global'

Carbó también se pronuncia. “No se aprovechó el fondo de viviendas de la Sareb, y toda la inversión que puede decantarse por ese sector se puede ver paralizada”. De la Fuente indica que, aunque no aparezca esa medida de forma textual en el documento acordado, sí figura en los programas de los dos partidos, y no la ve como una buena señal: “El acuerdo no habla de control de alquileres. Sí lo hacía el programa de Unidas Podemos pero, hasta donde yo sé, el PSOE no ha comprado esa medida. Espero que no lo haga, porque los efectos serían contraproducentes. A medio y largo plazo, congelar los alquileres tendería a agravar el problema mediante una reducción de la oferta de vivienda en alquiler y un reparto ineficiente e injusto del stock existente, que además tendería a limitar la movilidad de la población”.

El control de la UE

Sin embargo, los economistas consultados, que también censuran la apuesta por un aumento del salario mínimo, “justo en estos momentos, y después del aumento ya realizado”, según José Carlos Díez, todos coinciden en que el nuevo Gobierno deberá lidiar con la Comisión Europea, y que el margen será pequeño.

El último punto, el décimo, se refiere a la responsabilidad fiscal. Bernardos lo tiene claro: “La capacidad de maniobra, pese a todo, será escasa, y eso es mejor que lo tengan en cuenta desde el inicio los dos partidos”. De la Fuente, el director de Fedea, se refiere, exactamente, al redactado de ese punto: “El Gobierno impulsará políticas sociales y nuevos derechos con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa, gracias a una reforma fiscal justa y progresiva que nos acerque a Europa y en la que se eliminen privilegios fiscales”.

Tipos reducidos de IVA

¿Qué quiere decir? Según De la Fuente, “esto suena a más gasto social financiado con más impuestos pero, una vez más, habría que ver los detalles. Habría que ser selectivos con el gasto y tener cuidado con las subidas de impuestos, que tienden a generar desincentivos y distorsiones. Si realmente hacen falta más recursos, antes de subir tipos, que ya son bastante elevados, yo sería partidario de ampliar las bases, eliminando o reduciendo ciertos beneficios fiscales que no tienen demasiada lógica (por ejemplo los tipos reducidos del IVA) y eliminando o revisando regímenes especiales de tributación (como el sistema de módulos)”.

Prudencia, por tanto, a la espera de concreciones, pero un distanciamiento claro con las primeras medidas del acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos.