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La exdirigente de PDeCAT Marta Pascal junto a Carles Puigdemont, representantes de corrientes diferentes en el espacio convergente, en una imagen de archivo/ EFE

El espacio convergente se parte en dos tras el acuerdo ERC-PSOE

Dirigentes de PDeCAT rechazan la cerrazón de Puigdemont y Torra, y apuestan por dar una oportunidad al diálogo con el futuro Gobierno socialista para encontrar una “salida democrática al conflicto"

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El acuerdo de investidura entre republicanos y socialistas ha provocado la enésima crisis entre los socios de Govern, esto es, entre ERC y Junts per Catalunya, como ayer se pudo apreciar en la cumbre mantenida entre el presidente Quim Torra y el vicepresidente Pere Aragonès. Pero es que, además, ese pacto ha hecho aflorar las diferencias internas en la formación neoconvergente, donde los moderados del PDeCAT se han desmarcado de los duros discursos del núcleo de Carles Puigdemont, y apuestan por dar una oportunidad al diálogo con el futuro Gobierno socialista para encontrar una “salida democrática al conflicto con el Estado”.

pascal marta

El círculo de la exdirigente del PDeCAT Marta Pascal ha dado su voto de confianza al pacto entre republicanos y socialistas, esto es, “al diálogo y el posibilismo”, frente a los “ejercicios de demagogia”. De esta forma, el sector más moderado de Junts per Catalunya se posicionaba en contra de las embestidas de dirigentes como Laura Borràs, Miriam Nogueras o el propio Carles Puigdemont.

Fuentes del PDeCAT recordaban a Crónica Global que, hace un año, Nogueras justificaba el apoyo de Junts a Pedro Sánchez en su moción de censura contra Mariano Rajoy en la necesidad de utilizar los votos en Madrid para “negociar una solución política” en lugar de “blanquear un Estado autoritario”. De hecho, fue el PDeCAT el que llevó la iniciativa en favor de finiquitar el mandato del PP, mientras que los fieles de Puigdemont eran reacios. 

Nogueras proclamó entonces que los neoconvergentes actuaban “desacomplejados y contundentes”. Su discurso ha dado un vuelco, como también el de Puigdemont, que en enero de 2019, pedía a Sánchez una mesa de diálogo bilateral como condición para apoyar los presupuestos generales del Estado. Un requisito que los republicanos proponen al líder del PSOE, pero que sus socios rechazan ahora.

Carles Campuzano, exdiputado convergente en el Congreso, ha asegurado que “si aspiramos a una salida democrática al conflicto con el Estado lo que ahora nos conviene es que haya un Gobierno de España con el que hablar. Así de simple son las cosas, el resto es retórica”.

El exsecretario de Comunicación de la Generalitat, Josep Martí Blanch, afirma que le parece muy bien “este Majestic” --en alusión al pacto de PP y CiU en los años 90-- en lo que hace referencia "al intento de encontrar una salida al conflicto político de Cataluña con el Estado y del Estado con Cataluña”.