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Andreu Bartolomé, dueño del Restaurant Siurana de la localidad tarraconense de Cornudella

El dueño del restaurante 'indepe' que no pagaba a Hacienda: "Es un ataque a la democracia"

Andreu Bartolomé cerrará de forma definitiva su negocio el 9 de diciembre, al haberle retirado el NIF y bloqueado las cuentas la Agencia Tributaria

6 min

Andreu Bartolomé, dueño del restaurante de Tarragona que se ha visto obligado a cerrar su negocio por no haber querido pagar el IVA ni el Impuesto de Sociedades a la Hacienda española, considera "un ataque a la democracia" que le impidan seguir desarrollando su actividad.

El restaurador considera una injusticia que la Agencia Tributaria haya decidido retirarle el NIF y bloquear sus cuentas por su insumisión fiscal desde 2012, año en que decidió pagar estos impuestos a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). Algo que también dejó de hacer un año después, al saber que este organismo los transfería a Hacienda. Desde 2013, asegura haber abonado esos importes con donaciones a asociaciones, fundaciones o escuelas.

Bartolomé ha reconocido este lunes a Antena 3 que esperaba que le llegara un embargo, pero no la retirada del NIF, obligatorio para desarrollar su actividad. "Es una vergüenza, es surrealista", lamenta. "Queremos que esto se solucione por vías democráticas, y no por vías democráticas", añadía. 

"Es un ataque muy grave"

El empresario independentista, dueño del restaurante Siurana de la localidad tarraconense de Cornudella, detalló sobre su forma de proceder a través de un vídeo difundido este verano, en el que denunciaba las medidas adoptadas por Hacienda que, ahora, le obligan a bajar la persiana. Según explicaba, su intención era acogerse "al artículo 204 del Estatuto de Cataluña, aprobado en 2006 por un 70% de la ciudadamía y apoyado por los dos tercios del Parlament". Y consideraba "un ataque muy grave a una empresa con diez trabajadores, y que también daba de comer a mi familia".

"Es un ataque a la democracia, porque desde que tomamos la decisión, cada trimestre hemos informado a la ATC, hemos presentado los impuestos, hemos presentado comprobantes de transferencias, que inicialmente iban a la ATC", añadía. "Pero a partir de 2013, al saber que el dinero iba a España igualmente, y nosotros queríamos que los impuestos fruto de nuestro esfuerzo revirtieran en nuestra sociedad, empezamos a repartirlos a escuelas, asociaciones, fundaciones. Trimestralmente informábamos a la ATC, con los respectivos comprobantes y explicaciones. Y a le pedíamos que si en algún momento creían que no era democrático o no era correcto, lo corregiríamos", explicaba el activista, aduciendo su supuesta intención de ampararse en el Estatuto de 2006. "A partir del segundo trimestre de 2013, a la Agencia Tributaria Española le dejamos de informar, y nos hemos limitado a contestar algún requerimiento", reconoce.

Cierre el 9 de diciembre

Los dueños del negocio, Andreu Bartolomé y Maria Casademunt, se adhirieron en 2012 a la campaña de insumisión fiscal "Decimos basta", que propugnaba pagar los impuestos a través de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). El pasado mes de junio, Hacienda les retiró el NIF empresarial y les bloqueó las cuentas, por lo que, a pesar de haber seguido pagando a los proveedores y tener reservas, cerrarán el negocio el 9 de diciembre.

Los dueños del restaurante habían solicitado a la ATC que les indicara a qué entidad u ONG debían transferir sus impuestos y, al no recibir respuesta, aseguran que estos años han destinado el dinero de sus impuestos a diferentes causas benéficas, de lo que han informado a la administración catalana, por lo que consideran que no tienen "deudas pendientes".

Reproche a los partidos políticos

"La empresa estaba al corriente de pago y había cumplido con todas sus obligaciones de manera normal y sólo en cuanto al IVA y al Impuesto de sociedades, y de forma reivindicativa, lo había hecho con la ATC", explica un cartel colgado en la puerta del local. "La intención --proseguía el cartel-- era obligar a nuestros representantes a obedecer el mandato del pueblo expresado en el Estatuto de 2006".

Los dueños reprochan el nulo apoyo recibido por parte de los partidos políticos catalanes y lamentan que no han conseguido tener un "NIF catalán", tal y como habían pedido a la administración autonómica.