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El líder de Cs, Albert Rivera, y Manuel Valls / EFE

Ciudadanos sospecha de que Valls quiere impulsar su propio partido

Crece el malestar en la formación de Albert Rivera con Valls justo cuando los principales dirigentes en Cataluña se han ido al Congreso

30.05.2019 21:54 h.
5 min

Un malestar cada vez más evidente. Ciudadanos ha comenzado a sospechar seriamente de Manuel Valls, por la posibilidad de que pueda impulsar su propio partido en Cataluña, o ayudar, desde la primera línea, a la constitución de una formación catalanista de centro. Las quejas llegan por su decisión, unilateral, de entregar los seis concejales obtenidos en las elecciones municipales en Barcelona a Ada Colau o algún candidato de los Comuns, con el apoyo del PSC, para impedir la alcaldía de Ernest Maragall. Pero también porque la dirección de Ciudadanos percibe movimientos de Valls para competir en Cataluña con un nuevo partido, de corte catalanista y de centro.

Esas sospechas llegan en un momento complicado para la formación naranja. Y es que se han ido a Madrid algunos de los principales elementos del partido en los últimos años. “La dirección nacional es la que ha creado este lío y es la que debe dar una solución porque Inés nos ha dejado tirados y no hay un recambio claro”, apuntan fuentes del partido.

Sospechas fundadas

Albert Rivera y su mano derecha en el partido, José Manuel Villegas, han comenzado a calibrar los peligros. Sin Inés Arrimadas, José María Espejo Saavedra, Juan Carlos Girauta, o Jordi Cañas –elegido eurodiputado—o el propio Villegas, Ciudadanos no tiene un claro liderazgo en Cataluña. “Carlos Carrizosa y Lorena Roldán son una solución provisional y tenemos encima un posible adelanto electoral”, afirman con preocupación en la dirección de Ciudadanos que sospechan que Manuel Valls ha iniciado una nueva marcha, esta vez pensando en el Parlament de Cataluña “Tiene los apoyos y los recursos para hacerlo”, afirman.

Manuel Valls en el acto de cierre de campaña

Manuel Valls, en el acto de final de campaña

¿Están fundadas esas sospechas? Manuel Valls recibió, desde el inicio –en la campaña electoral de las elecciones de diciembre de 2017—el apoyo de Societat Civil Catalana. Esa era la opción inicial, que fuera un candidato transversal, desde ese impulso de la entidad constitucionalista. Se adelantó Albert Rivera, al ofrecerle la plataforma de Ciudadanos. Y se ha llegado hasta aquí, con unos malos resultados en Barcelona, como candidato a la alcaldía.

El proyecto inicial de Societat Civil Catalana

Pero la idea original se mantiene. Y es un núcleo de dirigentes los que intentan que el proyecto pueda fructificar. Se trata de Eva Parera, que ha formado parte de su lista electoral, o de Josep Ramon Bosch, que preside Societat Civil Catalana. El proyecto pasaría por aglutinar un catalanismo de centro, que pueda hacer frente al independentismo, con el objetivo de impedir una nueva mayoría independentista en el Parlament. Existen otros colectivos que persiguen ese fin, y las conversaciones y los encuentros proliferan para lograr una unidad de acción. El nombre de Manuel Valls circula como posible candidato. Pese a todo, ese proyecto todavía no ha madurado.

Ciudadanos, en todo caso, ha encendido las luces rojas. “Queremos soluciones de quienes son los responsables”, dicen miembros de la dirección del partido y diputados electos, señalando a Albert Rivera. Con Valls las relaciones son casi inexistentes “porque se ha creado su propia plataforma y pasa del partido”, remachan. Además, nadie duda que Valls contará con los seis votos de los concejales electos en Barcelona y culpan a Madrid del “estrepitoso fracaso de las elecciones municipales. Se hicieron las listas con mano de hierro desde Madrid y lo hemos pagado muy caro”.

A la espera de los pactos

Se trata de voces indicativas de ese malestar. En Ciudadanos todo se ha comenzado a mover.

Lentamente, pero con cierta constancia, a la espera de los pasos de Rivera para dirimir los gobiernos autonómicos y locales, con una estrategia de pactos que sigue anclada hacia la derecha, con el PP, pero con tímidos avances hacia el PSOE.