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El conseller de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray / EUROPA PRESS

Cambray anuncia que renovará la ley lingüística “sin porcentajes” para esquivar al TSJC

El consejero de Educación dice que la decisión de poner dos profesores en las aulas responde a "una situación excepcional"

4 min

El consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray, ha anunciado que renovará la ley lingüística "sin porcentajes" para esquivar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga a que, al menos, un 25% de las horas lectivas en los colegios catalanes se hagan en castellano. Quiere buscar un nuevo marco normativo para impulsar "un nuevo acuerdo de política lingüística en las escuelas". Según Cambray, este nuevo marco deberá "desplegar los usos lingüísticos y el aprendizaje de las lenguas basándose en criterios pedagógicos".

En una entrevista en el diario Ara, el conseller asegura que la presencia del catalán en las aulas se ha reducido en los últimos 15 años. Por lo que ha insistido en que utilizará todas las herramientas posibles para proteger su modelo de escuela y que "no haya ningún tribunal" que decida ciertos aspectos. 

"Situación excepcional"

Estas declaraciones las hace después de que ayer anunciase que obligará a los profesores a hacer una formación para dotarles, según él, de "herramientas" para "sensibilizar" sobre el uso del catalán. Criticó que en las aulas se hable indistintamente catalán y castellano y, para evitarlo, cree que los profesores deben ayudarles y "reaccionar para que el alumno no cambie de lengua". Este anuncio no ha gustado a los profesores. Según ha podido saber Crónica Global, lamentan que el Ejecutivo autonómico quiera “imponer el catalán a los demás” y que priorice esta cuestión en vez de invertir recursos en otras necesidades que tiene el sistema educativo.

Por otro lado, considera que la decisión de poner a dos profesores en las aulas para garantizar la inmersión es una "decisión excepcional ante una situación excepcional". La labor de controlar los proyectos lingüísticos de cada centro la llevarán a cabo inspectores educativos sobre los que la Generalitat estrechó su control en marzo a través de un nuevo decreto que contempla nombramientos a dedo y una mayor tutela por parte del Govern, según ha sabido este medio. 

Bargalló ya apostó por replantear la inmersión

Fue su predecesor, el exconsejero Josep Bargalló, quien apostó primero por replantear la inmersión. Bargalló elaboró un documento proponiendo flexibilizar la inmersión lingüística, en el que se ponía de manifiesto la necesidad de reforzar el castellano en centros escolares donde el catalán tenía un fuerte arraigo social. 

“En los contextos en los que el castellano no tiene fuerza social y no es la primera lengua de buena parte de los alumnos habrá que hacer un enfoque didáctico cercano al que usamos con las segundas lenguas (inmersión lingüística en el caso del catalán). Si el número de horas de exposición a esta lengua no fuera suficiente para alcanzar, al terminar el sistema educativo, el mismo nivel de catalán y de castellano, el centro deberá decidir, en su proyecto lingüístico, incorporar bloques de contenidos curriculares en castellano y planificar actividades que potencien la expresión oral de los alumnos”.