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Los 'indepes' se atan a Torra a la espera del bloqueo de Rajoy

Junts per Catalunya y también Esquerra, aunque sin entusiasmo, creen que el presidente del Gobierno no puede invalidar el nombramiento de los consejeros en prisión

Quim Torra, presidente del Govern, en una imagen de archivo / EFE
22.05.2018 00:00 h.
5 min

El independentismo se acoge ahora "a la legalidad". O ese es su argumento. Y cierra filas con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la espera del bloqueo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de que todo quede empantanado, sin posibilidad de avance en ninguna dirección.

Tanto Junts per Catalunya como Esquerra, aunque los republicanos no muestran ningún entusiasmo, están convencidos de que Rajoy no puede invalidar el decreto de nombramientos de los diferentes consejeros, entre ellos los presos Jordi Turull y Josep Rull y los huidos Toni Comín y Lluís Puig. Y que debe levantar el 155 siguiendo lo que los mismos partidos constitucionalistas pactaron en el acuerdo del Senado.

Los expertos jurídicos consultados no presentan una clara unanimidad. Pesa más, sin embargo, la idea de que, una vez elegido presidente Quim Torra, su decreto de nombramientos para el nuevo Govern no puede ser invalidado ahora.

Recurrir después, no antes

Es decir, aunque Mariano Rajoy ha asegurado que espera un informe jurídico que justifique la suspensión, y, por tanto, que siga vigente la aplicación del 155, los expertos como el constitucionalista Xavier Arbós entienden que lo más viable habría sido recurrir los nombramientos una vez publicado el decreto en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOG). Ante la imposibilidad de que los consejeros en prisión pudieran tomar posesión de sus nuevos cargos, esos nombramientos habrían quedado invalidados. ¿Pero antes de que se publique, parar la propia publicación?

Torra juega al límite, en sintonía con Carles Puigdemont. Y, aunque la dirección del PDeCAT y de Esquerra Republicana querían otra cosa –la formación de un gobierno efectivo que diera lugar a una nueva etapa—, no quieren plantarse ante Torra y prefieren esperar los nuevos pasos de Rajoy. Se trata de una estrategia “perversa”, como la ha calificado la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Salvar el "tiro en el pie"

Torra sabe, y tiene preparadas a segundas filas para las sustituciones, que no podrá contar con Turull y Rull, ni con Comín y Puig, pero busca las contradicciones del Gobierno de Rajoy, hostigado por Ciudadanos, que ha decidido no soltar la cuestión catalana. Su líder, Albert Rivera, ha iniciado una carrera para lograr hasta el último voto del PP de todos aquellos electores que crean que el Ejecutivo no ha sabido manejar el problema y que acabó aprobando el 155 de forma tibia y con mala conciencia.

En ese terreno, el independentismo quiere moverse, consciente de que ha cometido enormes errores y que la elección del propio Torra no es el menor de ellos. Si algunos de sus dirigentes, en las filas del PDeCAT y de ERC, han sugerido que se trataba de un “tiro en el pie”, por el discurso xenófobo de Torra, que rompe con la idea integradora de la que se había vanagloriado el nacionalismo catalán, ahora se le ha dado la vuelta con un problema legal, en el terreno, precisamente, en el que se mueve bien todo el equipo gubernamental de Rajoy.

Nadie ayuda a Rajoy

Ahora todo depende de cómo resuelva Rajoy la cuestión del decreto de nombramientos, mientras atiende lo que pueda suceder en Alemania, donde la orden de extradición podría ser inminente. Pero el problema tiene otra dimensión: Ciudadanos pide que se alargue el 155, que no se pierda más el tiempo, y el líder del PSOE no quiere quedar en fuera de juego y señala que ese 155 se podría aplicar sin límite en el tiempo.

Rajoy no quiere eso. Desea iniciar una nueva etapa, aprobar los presupuestos de 2018, y ver cómo introduce otras cuestiones en la agenda política que le permitan destacar su gestión de cara a las elecciones de 2019 o de 2020, y pensando, de forma urgente, en las elecciones autonómicas y locales de junio de 2019.

Pero nadie se lo quiere facilitar. Ni Quim Torra y todo el movimiento independentista, que no quiere retroceder, ni Ciudadanos, que presiona lo indecible, con el PSOE en un difícil papel, pero más dispuesto que nunca a apoyar al PP.

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