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Edmundo Bal, 'número cuatro' en la lista de Ciudadanos al Congreso por Madrid, junto a Albert Rivera / EFE

Albert Rivera se juega su futuro al frente de Ciudadanos el 28A

La forma de conducir el partido ha provocado un gran malestar interno, con casos como el del grupo municipal de Reus, soterrado por las expectativas electorales

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Albert Rivera se la juega. Ha tomado decisiones arriesgadas. No tiene ya como referencias a los intelectuales que fundaron Ciudadanos y ha confiado en un pequeño grupo de dirigentes la gestión del partido. El malestar interno es notorio, pero no aflora, porque se está pendiente de las expectativas electorales y porque quien se mueve no sale en la foto, como sostenía Alfonso Guerra. Con un mal resultado el próximo domingo, sin posibilidad de entrar en el Gobierno –comprometido a un pacto sólo con la derecha—Rivera podría experimentar un primer tropiezo interno. 

El caso del grupo municipal de Reus ilustra ese malestar. Distintos concejales alertaron a Carlos Carrizosa de que un diputado y coordinador territorial del partido, Carlos Sánchez, podía haber cometido un fraude a la Seguridad Social. En lugar de pedir cuentas a Sánchez, Carrizosa optó por suspender de militancia a los concejales, con el argumento de que iban a hacer daño a la organización. El discurso oficial de Ciudadanos, manifestado a Crónica Global, señala que fueron ellos, Juan Carlos Sánchez, Pepa Labrador y Guillermo Figueras, los que se adelantaron con declaraciones al conocer que no iban a repetir en las listas. El caso es que existe una denuncia, ante Fiscalía, y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, al ser aforado Carlos Sánchez, ha iniciado las alegaciones pertinentes.

Carrizosa, en el ojo del huracán

Pero, ¿qué ilustra ese hecho? La misma Pepa Labrador, ahora en la candidatura de de dCIDE a la alcaldía de Reus, considera que la actual dirección “no sabe a dónde se dirige, porque yo misma me he visto forzada a salir del partido, cuando fui de las que lo organizaron en Reus, con mucho esfuerzo”. La percepción es que uno de los alfiles de Rivera, Carlos Carrizosa, toma decisiones unilaterales, con una criba en el territorio de los cuadros que no gustan o no asumen las directrices que se van tomando.

El portavoz de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa / EFE

Carlos Carrizosa

Rivera lo sabe, señalan fuentes del partido, pero mira hacia otro lado. Mira hacia la Moncloa, donde ha puesto todas sus esperanzas. Quiere ser ministro, y la posible decepción vendrá si, a pesar de aumentar los resultados respecto a las elecciones de 2016, con unos 50 diputados según las distintas encuestas, no consigue formar gobierno con el PP y con la ayuda de Vox, como ocurrió en Andalucía. Otros dirigentes también suspiran por esa posibilidad.

¿Arrimadas en Madrid, por qué?

Una de las grandes incógnitas en Ciudadanos que nadie sabe despejar es por qué Inés Arrimadas se ha ido a Madrid, donde será diputada, como cabeza de lista por Barcelona. Fuentes del partido consideran que el trabajo profesional de su pareja, Xavier Cima, en Madrid, ha sido determinante. Que Arrimadas quería dejar, de hecho, la política, harta del clima y del enfrentamiento con el independentismo en Cataluña. Por ahora se resitúa en Madrid como diputada, y, en función de los resultados, ya se verá. O es el recambio de Rivera, y facilita una aproximación de Ciudadanos al PSOE –algo que se pone en duda, porque Arrimadas “ha sido o es igual de contundente contra Sánchez que Rivera”—o se desliga de la política y opta a algún trabajo profesional interesante como consultora en la capital del Reino de España.

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas / EFE

Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña

Los problemas en Ciudadanos se arrastran desde hace meses. Las primarias extrañas en Castilla y León, que provocaron una distancia con Luis Garicano, candidato a las europeas, y el veto tan rotundo al PSOE, han dejado a la militancia y a los cuadros medios del partido en Cataluña perplejos.

Con el PP, ¿y el centro?

La cuestión, sin embargo, como apuntan las mismas fuentes, es que el 26 de mayo llegarán las elecciones municipales y autonómicas, y aquí Ciudadanos, que apenas tiene poder territorial, logrará un poder muy atractivo para esos cargos medios. Habrá para muchos, concejalías y consejeros autonómicos. Y Rivera podrá esgrimir que ha levantado un partido de la nada. Pero se desgasta, su imagen se va deteriorando, por esas dos razones que se exponen: organizativa, “todo depende de dos o tres personas, que no escuchan a nadie”, e ideológica: “ha querido jugar la carta de la sustitución del PP, dejando libre todo el centro político”.

Como ocurre en todos los partidos y organizaciones, todo dependerá de los resultados y de la capacidad de distribuir el poder a partir del 28 de abril.