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Un jinete con una palma al hombro lleva más de 2.000 años dando vueltas por Osona.

Aparece en las monedas que acuñaron los ausetanos, el pueblo prerromano que dio nombre al territorio, junto a la inscripción "Ausesken", en escritura ibérica.

Hoy, esa misma figura, que es el elemento central del escudo oficial de Osona, ha tropezado con un problema del siglo XXI: el diseño gráfico.

El Govern ha rechazado la oficialización de un nuevo emblema que el Consell Comarcal d'Osona había aprobado para la comarca hace más de un año porque no cumple con los mínimos de la tradicional heráldica catalana.

La sede del Consell Comarcal d'Osona. Wikipedia

Según la Dirección General de Administración Local, el diseño se parece demasiado al escudo que ya existe.

Un escudo no es un logo

En Cataluña, la diferencia entre escudo y emblema está regulada por decreto, el 139/2007 concretamente, que establece las normas que deben seguir los símbolos de los entes locales.

El escudo pertenece al ámbito de la heráldica y tiene unas reglas propias, entre ellas una forma particular: un cuadrado colocado sobre uno de sus vértices, el llamado "losange de ángulos rectos".

El emblema es otra cosa. La normativa lo define como un símbolo gráfico diferente del escudo y de la bandera que precisamente debe obedecer a la condición de no imitar la forma de losange de ángulos rectos del escudo ni ser un diseño simplificado de este, aunque sí puede incorporar alguno de sus elementos.

Esta prohibición quedó expresamente recogida en la modificación de 2022 del decreto.

Preservar la historia

Desde Heràldica.cat, un portal especializado en heráldica cívica catalana, explican a este medio que la normativa permite mantener separados los símbolos históricos de las identidades gráficas que las administraciones crean para su comunicación.

Una administración puede utilizar una versión simplificada de su escudo como logotipo de su página web o redes sociales.

Lo que no puede hacer es convertir esa misma simplificación en un segundo símbolo oficial que pueda confundirse con el blasón original.

El objetivo, detallan los expertos, es preservar los escudos y su tradición para que no acaben diluidos entre las nuevas identidades visuales de las administraciones.

No pasó el filtro

La comparación entre ambos diseños permite entender el problema. El escudo oficial de Osona combina el campo verde, el jinete dorado, la bordura roja y amarilla y la corona mural.

El escudo del Consell Comarcal d'Osona. Wikipedia

La propuesta de emblema elimina buena parte de esos elementos y los convierte en una composición mucho más sencilla: un losange rojo, una figura ecuestre blanca y formas geométricas también blancas.

La estructura fundamental permanece; conserva la forma de losange de ángulos rectos y mantiene como figura central al mismo jinete que aparece en el escudo.

Por eso, para la Dirección General de Administración Local, no se trata simplemente de un símbolo inspirado en la heráldica de Osona, sino de una representación simplificada del propio escudo, que queda expuesto al riesgo de ser sustituido en el imaginario colectivo catalán por una "versión moderna".

El emblema no oficial del Consell Comarcal d'Osona. Consell Comarcal d'Osona

Los logos pueden cambiar o adaptarse a distintos soportes; el escudo conserva unas reglas propias, cumplidas en los municipios y las comarcas de toda Cataluña, y una historia. Y la historia de Osona es la de una resistencia milenaria.

Fiel a la moneda

Los ausetanos fueron un pueblo indígena prerromano cuyo territorio tenía su centro en la actual comarca.

Las fuentes clásicas los mencionan durante los primeros años de la conquista romana, entre los siglos III y II a. C. , y hablan de su resistencia frente a Roma y de sus alianzas cambiantes con romanos y cartagineses.

Además de en los textos, dejaron su rastro en las monedas. La ceca de Ausesken acuñó piezas con un jinete portando una palma, acompañado por una inscripción en escritura ibérica.

Una de las monedas de los ausetanos Heràldica.cat

Este motivo es precisamente el que recuperó siglos después la heráldica comarcal.

El escudo de Osona fue oficializado por la Generalitat el 11 de mayo de 1995 y su descripción es más precisa de lo que suele ser cualquier logo: un caballo corriendo con un joven jinete desnudo, que lleva una palma sobre el hombro, todo de oro sobre fondo verde; alrededor, una bordura de piezas doradas y rojas y, arriba, una corona mural de comarca.

La figura del jinete procede directamente de aquellas monedas ausetanas y es la principal referencia histórica del escudo (una forma que también reproduce la bandera aprobada en 1997).

El expediente que acabó en el veto

El procedimiento para aprobar el nuevo emblema duró quince meses y topó con el silencio de la administración local.

El Consell Comarcal aprobó definitivamente la propuesta en noviembre de 2025, tras no recibir alegaciones.

Sin embargo, cuando el expediente llegó a la Generalitat, la Dirección General de Administración Local advirtió el 1 de julio de 2026 que el diseño incumplía el Decreto 139/2007.

El Consell Comarcal no respondió a esas observaciones, lo que forzó la resolución denegatoria firmada el 25 de agosto.

Crónica Global se ha puesto en contacto con el Consell Comarcal d'Osona para conocer su valoración y si tiene previsto recurrir, pero ha optado por no ofrecer declaraciones.

La corporación dispone ahora de un mes para presentar un recurso de alzada o de dos meses para acudir a la vía contenciosa-administrativa. Mientras tanto, Osona seguirá teniendo un solo símbolo oficial: verde, dorado y rojo y con el mismo jinete ausetano de hace 2.000 años.

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