Incomodidad entre los dirigentes de Junts ante el secretismo total sobre cuándo, cómo y con qué intenciones volverá su líder Carles Puigdemont.
Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea de julio, que anticipaba la aplicación de la amnistía este otoño, la cúpula del partido no se opuso a que el expresident de la Generalitat se tomara el tiempo que necesitara para decidir su futuro y comunicarlo como le pareciese.
Con el curso empezado y con el aval del Tribunal Constitucional a los recursos de amparo, que el próximo 6 de octubre obligará al Supremo a retirar su orden de detención, el escenario ha cambiado. Y nadie del núcleo duro de la formación sabe aún qué sucederá. No se lo ha comunicado a nadie.
Todavía por decidirse
Como contó este medio, el partido le ha hecho llegar el deseo mayoritario de que ocupe su escaño como jefe de la oposición tras su vuelta, confiando en que esto suponga un revulsivo para las malas encuestas y, especialmente, para frenar el auge de una Aliança Catalana que parece no tener techo.
Lo único que está decidido que pasará, como el propio Puigdemont explicó al diario británico The Sunday Times, es que hará un tour por distintos puntos de Cataluña para observar lo distinto que está el territorio desde que declaró la independencia en octubre de 2017 y se fugó a Waterloo.
Internamente aseguran que será entonces cuando decida qué papel quiere jugar, pero esto no deja de generar cierta inquietud, sobre todo porque coincidirá con un octubre muy cargado políticamente. En Cataluña, pero especialmente en el Congreso de los Diputados, donde son determinantes.
Incógnita total
Durante los últimos años, Puigdemont solo ha supervisado por encima las decisiones de mayor calado. Tanto en el Parlament como en la Cámara Baja quieren saber cuanto antes si esto va a cambiar, si el expresident estará más pendiente o si, por el contrario, decide dar algún tipo de paso al lado.
Carles Puigdemont, en Perpiñán
En Madrid, naturalmente, esto cobra mayor relevancia. Sus siete votos serán decisivos para que salga adelante la nueva financiación --Junts insiste en acordar un concierto económico, pero el Gobierno confía en llegar a un punto medio-- o los presupuestos, aunque también es una opción lejana.
Decisiones importantes
Por ahora, con la relación entre la cúpula de Junts y el PSOE rota hace un año, ha sido el grupo parlamentario de Míriam Nogueras quien ha liderado las conversaciones con los socialistas -contactos que, como contó este medio, han acercado posturas recientemente a cuenta del decreto de vivienda-.
Alguien tendrá que decidir de forma estructural lo que sucede, especialmente con la financiación; y el sentir generalizado en la formación es que no hay mucho tiempo para contemplaciones. Unas semanas de adaptación, que consideran lógico, pero decisiones tempranas, porque se juegan mucho.
Incertidumbre en el Parlament
En el Parlament, aunque hay más margen, también quieren saber si habrá nueva reestructuración del grupo. Albert Batet se apartó en septiembre de 2025 para dar paso a Mònica Sales, acompañada de Salvador Vergés como portavoz, y su llegada implicaría decidir a quién de los dos se sacrifica.
Si opta por no ejercer como diputado, no solo dejaría su puesto al siguiente en las listas, que a expensas de lo que haga el exconseller Lluís Puig, en una situación similar, sería el exconcejal en Barcelona David Torrents. También deberían decidir si siguen apostando por Sales, joven diputada que ha ido consolidándose en estos últimos meses pero que sigue sin generar consenso interno, pese a que es una de los cuatro vicepresidentes de Junts.
Otro de los interrogantes es si, al margen de si ejerce como jefe de la oposición, se presentará a las próximas elecciones catalanas. Quedan poco menos de dos años, pero en caso de que no, tampoco hay tanto margen para potenciar un candidato competitivo, ni muchas alternativas disponibles.
¿Una retirada a tiempo?
La opción más disruptiva, que nadie descarta, es que se retire. Dejando un partido dividido, con liderazgos como el de Jordi Turull muy tocados, que debería enfrentarse a un congreso a pocos meses de las municipales del próximo mes de mayo y, muy probablemente, de unas generales antes. Y que tiene detrás a toda la plana mayor de la antigua Convergència conspirando para, si esto sucede, recuperar el control del espacio desde fuera.
Puigdemont, el día que irrumpió por sorpresa en el Arc de Triomf de Barcelona antes de volver a fugarse
Es por todo ello, detallan fuentes internas, que esperan que Puigdemont despeje estas incógnitas cuanto antes, pues el clima de intranquilidad crece con el paso de las semanas. La tregua durará hasta que vuelva, algo que podría suceder en un par de semanas, cuando se publique la sentencia del TC.
El día 6 se llevará a cabo la votación definitiva, que marcará doctrina para todos los casos y que el Supremo está decidido a aplicar. Está a la vuelta de la esquina --tras nueve años fugado en Bélgica-- y en Junts dicen estar preparados, aunque no saben muy bien para qué, y eso les incomoda.
