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La negociación del decreto de vivienda entre el Gobierno y Junts iniciada tras el desahucio de Maricarmen en Madrid ha acelerado el deshielo entre el Ejecutivo y el partido de Carles Puigdemont.

Los contactos para convalidar la norma en la cámara baja anteceden a otras negociaciones posteriores que llegarán para, eventualmente, aprobar los Presupuestos Generales, o remachar la nueva financiación singular y la delegación de las competencias de inmigración en Cataluña.

En síntesis, el acercamiento entre Moncloa y los neoconvergentes no es algo nuevo, sino que en círculos políticos ya se esperaba, como explicó este medio en julio. Eso sí, el rapprochement se aguardaba para el regreso de un Puigdemont, aún huido.

El llamado caso Maricarmen lo ha acelerado, y las relaciones entre ambos para evitar los desahucios de propiedades en manos de fondos de inversión han cobrado un nuevo tono.

Obstáculo: los detalles

Eso sí, si la nueva rasante conducirá a resultados es algo que está por ver. Como ha detallado El Español, los independentistas han situado exigencias para aprobar el decreto que chocan frontalmente con las salvaguardas contra los desahucios que pide Sumar, parte del Gobierno de coalición.

Pero los incentivos en Junts son aprobar el decreto, puesto que se considera que les será útil vender su apoyo parlamentario al gabinete del presidente Pedro Sánchez.

Maricarmen, saliendo en camilla de su casa EFE

Los contactos continúan

Fuentes parlamentarias recuerdan que, de hecho, los contactos entre el grupo parlamentario del PSOE y Junts jamás se han perdido, pese a que los secesionistas rompieron formalmente relaciones con el Gobierno en octubre de 2025.

Ahora, se entra en una nueva negociación para un texto concreto. Y desde el entorno de los contactos se alerta de que Moncloa quiere contar con el concurso de Junts en este asunto. El objetivo es devolver a la formación --y sobre todo sus siete diputados-- al club de los socios del Ejecutivo de coalición.

Segundo intento

La primera piedra de toque es el segundo intento de aprobar el real decreto-ley en el hemiciclo nacional. En abril, Junts se sumó a PP, Vox y UPN para tumbar el texto.

Por su parte, los cinco diputados del PNV se abstuvieron.

Cartel de alquiler en la fachada de un edificio de Barcelona David Zorrakino Europa Press

"Solución estructural"

El desahucio de Maricarmen en la capital ha reactivado el interés del Gobierno en que el texto antidesahucios, una "solución estructural" a las expulsiones de vulnerables de su vivienda, pase el trámite parlamentario.

Por ello, se busca contar con el plácet de un Junts mucho más proclive a aprobarlo. La presidenta de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, ha justificado en redes sociales el acercamiento al asegurar que ya entregó al Ejecutivo una propuesta de real decreto con la medida ahora pretendida por la Moncloa.

Las exigencias de Junts

Entre las exigencias constan, además de la suspensión de los desahucios instados por fondos de inversión o fondos buitre, por ejemplo, que se desgrave el alquiler en el IRPF, las hipotecas y las cuentas de ahorro para jóvenes, y que las citadas empresas compren viviendas.

"Es lo que siempre hemos dicho y parece que es lo que ahora están estudiando, o eso dicen", en palabras de Nogueras, que ha avanzado el sentido del voto de los siete si el Ejecutivo de coalición no atiende las demandas: "Si lo que aprueban es lo de siempre, tendrán el voto de siempre".

Miriam Nogueras, en el Congreso de los Diputados Jesús Hellín Europa Press

Lo pendiente

Se dé luz verde o no, habrá otros temas en los que el Gobierno deberá negociar con los soberanistas. El primero y de más peso político son los posibles Presupuestos generales, que necesitan, también, del voto en positivo del partido de Puigdemont.

Por parte de los independentistas se busca validar en las Cortes el traspaso de las competencias de inmigración a Cataluña --superando así las reticencias de Unidad Podemos-- y el armazón legal que facilite la financiación singular para Cataluña.

Con estas dos concesiones y el regreso de Puigdemont a España por mor de desbrozar el camino de la ley de amnistía, desde Moncloa se cree que se habrá cumplido con Junts. Solo falta que el partido catalán no se desvíe del rumbo.