El Supremo contra el TSJC y Puigdemont el tuitero

El Supremo contra el TSJC y Puigdemont el tuitero Glòria Sánchez / Europa Press

Política

Junts reclama a Puigdemont que ejerza como jefe de la oposición ante su inminente regreso

El 'expresident' todavía no ha decidido qué papel jugará cuando vuelva, pese a que tanto la dirección del partido como el grupo parlamentario le han trasladado el deseo de que ocupe el escaño que le pertenece en esta segunda parte de la legislatura

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El núcleo duro de Junts quiere que Carles Puigdemont ejerza como jefe de la oposición en el Parlament, y así se lo han trasladado por varias vías ante su inminente regreso.

Su principal argumento es que, con unas encuestas tan negativas como las que coleccionan los posconvergentes, y con un Govern que "vive demasiado cómodo" pese a los múltiples problemas que atesora en departamentos clave como Educación o Interior, su irrupción en la Cámara puede cambiar las dinámicas y el tablero en esta segunda mitad de legislatura.

Pero hay más. Ante cada vez más movimientos del entorno convergente para tomar las riendas del espacio —el último, el think tank de la concejal en Barcelona Victòria Alsina, que reunió a muchas caras conocidas en su puesta en escena del pasado jueves—, muchos ven peligrar su sillón. Puigdemont es, pues, su mejor garantía de supervivencia interna.

El único consenso en Junts

Pese a que no faltan las voces que insisten en la necesidad de nuevos liderazgos, el hecho de que el expresident pueda estar en Cataluña en las próximas semanas —así lo dan por hecho en la formación— ha movido a algunos de estos dirigentes a posiciones más conservadoras, pues todos admiten que "Puigdemont es lo único que genera consenso en Junts".

En un partido donde conviven liberales y socialdemócratas con gente de izquierdas, y catalanistas pragmáticos con independentistas radicales —con constantes fricciones entre todos ellos—, el líder de la formación ha jugado a menudo un papel de mediador. Y nadie quiere verse sacrificado en la transición pacífica que Puigdemont podría tener en mente.

Carles Puigdemont, presidente de Junts, en un acto anterior

Carles Puigdemont, presidente de Junts, en un acto anterior EFE

Juego de tronos

Sin contar al secretario general Jordi Turull, que podría tener una salida pactada tras poner a buena parte de los alcaldes en su contra en el marco de unas elecciones municipales en las que ya asumen que les va a ir muy mal, el resto de pesos pesados buscan, como mínimo, mantenerse como están: Albert Batet como interlocutor con el IBEX, Míriam Nogueras como jefa de filas en Madrid —dan por hecho que repetirá como candidata en las próximas generales— o Toni Castellà, como cara amable ante los exlíderes de CiU, son claros ejemplos.

El caso de Josep Rull, el nombre más repetido en las especulaciones sobre una posible sucesión, es distinto. Dicen de él que fue "muy hábil" al desmarcarse de las guerras internas con su papel institucional como presidente del Parlament, pero precisamente este cargo le compromete durante los próximos años, dejando de ser un problema, mientras, para Puigdemont.

Mònica Sales es quien peor lo tiene, pues si el expresident decide finalmente ocupar su escaño vacío, la actual presidenta del grupo parlamentario de Junts dejaría de serlo.

Las dudas que han generado tanto la joven parlamentaria como el portavoz Salvador Vergés —que, además, ni se hablan entre ellos— serían otro de los principales motivos de que buena parte de los diputados estén por la labor de que el expresidente de la Generalitat "ponga orden" en el principal partido de la oposición en la Ciutadella.

¿Qué Puigdemont vendrá?

Muchos creen, además, que debería ser el cabeza de lista en las próximas elecciones catalanas, confiando en poder contener el auge de Aliança Catalana y capitalizar parte del desgaste sufrido por Salvador Illa tras dos años gobernando en minoría; aunque siguen con la incógnita de qué Puigdemont vendrá, pues aseguran que lleva tiempo desconectado del día a día.

Fuentes internas afirman que "está en forma" y aseguran que supervisa las principales decisiones del partido, pero su poco protagonismo público revela dudas sobre si insistirá en la DUI de 2027 o si se acercará a los convergentes que piden moderación; sobre qué tono empleará respecto a un Illa que le recibirá con honores y, finalmente, sobre cómo cambiará, si lo hace, la relación entre Junts y el Gobierno, en una recta final de legislatura en que todavía deben decidirse cuestiones clave como la nueva financiación o los presupuestos generales.

Carles Puigdemont, en Barcelona

Carles Puigdemont, en Barcelona Europa Press

En Moncloa se frotan las manos

Como contó este medio, el regreso de Puigdemont se percibe en Moncloa como una ventana de oportunidad para que ambas cuestiones salgan adelante ya que, para ello, son imprescindibles los siete diputados de Junts en el Congreso. Y teniendo en cuenta que un doble fracaso podría adelantar las elecciones generales, presumiblemente al mes de marzo.

ERC, que diseñó este nuevo sistema de financiación junto al Govern, prepara un clima de máxima presión en este sentido, buscando que Puigdemont recule, introduzca mejoras en la fase parlamentaria de enmiendas y se llegue a un punto medio entre la actual propuesta y el concierto económico; que, por ahora, es la única propuesta válida para Junts.

El famoso 'tour'

Por otra parte, la prioridad del expresident a su vuelta, como él mismo ha explicado recientemente en una entrevista al medio británico The Times, es reconectar con la realidad catalana, tan distinta a la de hace nueve años, cuando se fugó, con una especie de tour. Una serie de mítines por todo el territorio que sus compañeros llevan meses preparándole.

Puigdemont quiere comprobar in situ si ha perdido el cariño de las bases independentistas y si, dado el caso, se ve capaz de recuperarlo. Solo entonces decidirá realmente el siguiente paso de su carrera política, aunque muchos se temen "lo peor" y llevan tiempo advirtiéndole de que la cura de realidad puede ser muy dura. No solo en Cornellà, también en Vic o Berga.

Las fechas exactas

Esto, detallan en Junts, no sucedería hasta bien entrado el mes de octubre. Primero, el Tribunal Constitucional debe resolver favorablemente los recursos de amparo de los exdirigentes catalanes que siguen pendientes de la amnistía. Entonces, el Supremo debería acatar esta hipotética sentencia, aplicar la ley y levantar la orden de detención que le impide volver.

Este martes es una fecha clave, porque el Constitucional empieza a resolver los recursos. No se aprobará hoy, porque la primera ponencia recae sobre el magistrado conservador José María Macías y está en contra, pero hay mayoría progresista en el pleno del tribunal y podría aprobarse ya en la siguiente reunión, muy probablemente el próximo 6 de octubre.

El primer recurso sobre la mesa es el de Turull, pero fijará una jurisprudencia con la que el Supremo podría aplicar la amnistía a los demás sin necesidad de que haya una sentencia específica en cada caso. El Alto Tribunal, principal obstáculo de la amnistía hasta ahora, está por la labor, según fuentes internas, de que ya no se demore más la aplicación de la ley.