Carles Puigdemont y Salvador Illa, con un paisaje otoñal de fondo

Carles Puigdemont y Salvador Illa, con un paisaje otoñal de fondo

Política

La nueva financiación y la vuelta de Puigdemont prometen otro 'otoño caliente' en Cataluña

Junts volverá a ser protagonista de la política nacional tanto por el más que probable regreso del 'expresident' como por su papel decisivo en el Congreso de los Diputados

El Govern, por su parte, afronta el curso con nuevas huelgas educativas y el objetivo de que los nuevos presupuestos se empiecen a notar en carpetas clave como seguridad o vivienda

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Las vacaciones de los políticos catalanes llegan a su fin. La crisis migratoria de Ceuta no ha perturbado excesivamente el descanso de los diputados en el Parlament y han sido semanas sin demasiada actividad desde la sentencia del TJUE que abrió las puertas al regreso de Carles Puigdemont en otoño.

Este será uno de los episodios que marcarán el nuevo curso político, que promete ser aún más intenso que el anterior por los múltiples factores ajenos a Cataluña que indudablemente lo guiarán, empezando por unas elecciones generales que como tarde se celebrarán en julio de 2027 y que muy probablemente traerán consigo un cambio de Gobierno —con la también previsible irrupción de la ultraderecha en Moncloa por primera vez—, además de las municipales fijadas para el mes de mayo.

Carles Puigdemont

Carles Puigdemont Europa Press

Por partes. El primer movimiento esperable es que el Tribunal Constitucional obligue al Supremo a aplicar la amnistía y que el expresident pueda hacer las maletas de forma definitiva en los próximos meses. Una vuelta que Junts dotará, como ya ha anunciado, de la mayor trascendencia política posible tras nueve años de orfandad por la ausencia de su líder, fugado en Bélgica.

Aterrizaje de Puigdemont

La idea es que el expresidente de la Generalitat celebre una serie de actos por el territorio y, a partir de ahí, decida si quiere seguir al frente del partido, como le piden insistentemente el resto de miembros de la dirección.

Sin embargo, la vieja guardia convergente, como contó este medio, tiene otros planes. En el debate abierto en el entorno de la formación, también pesan unas encuestas en las que Aliança Catalana no para de comerles terreno, hasta relegarles, según el último CEO, a la cuarta fuerza política de Cataluña.

El regreso, no obstante, dejará poco margen para el titubeo al líder de Junts. De su decisión estarán muy pendientes tanto en Madrid, pues determinará el futuro de la legislatura de Pedro Sánchez, como en el Palau de la Generalitat, pues del partido de Puigdemont depende que se apruebe la nueva financiación.

La nueva financiación, a debate

El Govern y ERC pactaron un cambio de modelo con el Gobierno de España que llegará al Congreso de los Diputados, previo aval del Consejo de Política Fiscal y Financiera de la semana que viene. El voto favorable de Cataluña —Canarias también lo apoyará— será suficiente para superar el trámite.

Por ahora, Junts insiste en que no apoyará la propuesta al considerarla insuficiente. Los posconvergentes defienden un concierto económico, pero tendrán que explicar muy bien a sus votantes por qué rechazan 4.700 millones adicionales para la Generalitat, que es lo que contempla el cambio de modelo.

Presión para Junts

Incluso en el propio partido hay serias dudas sobre si acabarán renunciando a esta propuesta. A medida que se acerque la votación final, crecerá la presión para Junts tanto por parte del Govern, que logró la investidura de Illa precisamente a cambio del acuerdo con ERC en esta materia, como de los propios republicanos, que les consideran unos ingenuos.

Lo que sostienen estos últimos es que no hay alternativa posible y que, con la legislatura en la recta final, las opciones de reformar el actual modelo se esfuman. Piden a los posconvergentes que, al menos, permitan la tramitación de la ley y debatan mejoras en el propio Congreso. Este asunto será determinante, y la posición que adopte cada cual será recordada por muchos años.

Presupuestos Generales del Estado

Paralelamente, el Congreso y, de nuevo, la mayoría que depende de Junts, debatirá los Presupuestos Generales del Estado, los primeros que presentará el ejecutivo socialista en toda la legislatura y presumiblemente los últimos.

Sánchez sabe que lo tiene muy difícil, pero confía en poderse reunir con Puigdemont en Barcelona y acercar posturas tanto en materia de financiación, con algún ajuste que satisfaga a Junts, como respecto a los presupuestos, pues aprobarlos daría aire al Gobierno para agotar el mandato hasta julio y le permitiría anotarse una victoria parlamentaria.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Adelanto electoral

Si, por el contrario, las cuentas caen, como parece previsible, no es descartable un adelanto electoral. Algunos sitúan el mes de febrero como posible fecha de los comicios si se diera el caso, mientras otros aseguran que la voluntad del presidente es estirar la legislatura hasta el final, pase lo que pase.

Las encuestas, en cualquier caso, proyectan una amplia mayoría absoluta del PP y Vox. Y esto también tendrá una respuesta en Cataluña, empezando por un Govern de Salvador Illa que se quedará sin aliados en la Moncloa —está por ver cómo digiere esto, si sucede— y por una parte del independentismo, que confía en que la llegada de la ultraderecha al poder pueda agitar de nuevo a sus bases para recuperar el terreno perdido en los últimos años.

Illa, a lo suyo

En el plano estrictamente doméstico, por otra parte, el curso también empieza con turbulencias desde el punto de vista educativo, con nuevas huelgas, y con otros tantos frentes abiertos para el Govern, como unas Rodalies cuyo traspaso de titularidad los usuarios siguen sin notar.

Illa se marchó de vacaciones, eso sí, con los deberes hechos. La sufrida aprobación de los presupuestos junto a sus socios fue un claro síntoma de estabilidad. El ejecutivo socialista confía en que estas nuevas partidas sean capaces de resolver los principales problemas de la ciudadanía, como la vivienda, por la que el Govern ha apostado desde el primer día, o la seguridad, clave para neutralizar el auge de los partidos xenófobos.

El 'president' Salvador Illa

El 'president' Salvador Illa Cedida

Esta mayoría de gobierno consolidada, aunque solo sea en apariencia, ha mantenido a Cataluña al margen, en cierta manera, de la crispación de la Meseta, que ha ido in crescendo en los últimos años y promete seguir aumentando en los próximos meses.

El 11 de septiembre

Los últimos coletazos del verano también podrían ser un anticipo de lo que viene. La Diada llevaba unos años languideciendo, para desdicha del independentismo, pero este año podría volver a convertirse en una fecha importante desde el punto de vista político.

Está por ver qué hará con ella la fuerza que llega más eufórica, Aliança Catalana: si logrará capitalizarla o si su irrupción convertirá lo que antaño fue una jornada de unión entre las fuerzas separatistas en una lucha entre la extrema derecha y la extrema izquierda.

Este medio seguirá de cerca todas estas cuestiones en un otoño en el que bajarán por fin las temperaturas, pero que, como tantos otros por estas latitudes, políticamente se prevé caliente.