Pedro Sánchez y José Manuel Albares

Pedro Sánchez y José Manuel Albares Alejandro Martínez Vélez Europa Press

Política

El Gobierno se planta ante la UE por la oficialidad del catalán a la caza de presupuestos

Pedro Sánchez amenaza con vetar la ampliación de la Unión si no se acepta su propuesta, algo que se prevé como un 'jaque mate' en el Consejo de este martes

De cumplirse esta exigencia y la amnistía, cree estar en disposición de convencer a Junts para que negocie las que serían las primeras cuentas de la legislatura

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La Unión Europea, concretamente el Consejo de Asuntos Generales que reúne a los ministros de Exteriores de los estados miembros, volverá a debatir este martes, más de un año después, la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, que el Gobierno reclama desde hace más de tres años.

El escenario ha cambiado porque, tras varios intentos fallidos de que el resto de países aceptaran esta cuestión, ahora el Ejecutivo pretende vetar la entrada de los estados que esperan para entrar a formar parte de la Unión si los países contrarios a la propuesta —Italia ha pasado a ser el gobierno más beligerante, superando a Alemania— no cambian de opinión. Una postura drástica pero muy decidida del ministro José Manuel Albares.

El hombre fuerte de Pedro Sánchez en política exterior y relaciones con la UE ha sido muy claro al respecto: "Para España es impensable que haya un solo idioma más —los de los países que esperan para entrar, se entiende— si no lo están también el catalán, el euskera y el gallego", dijo ayer.

Una propuesta trabajada

La propuesta del Gobierno, que no se votará aún, viene acompañada de un plan de modificación del reglamento con siete requisitos estrictos relativos al estatus legal de las lenguas y el compromiso de que el coste de la introducción de las tres nuevas lenguas correrá a cargo de España.

Todo ello, con el objetivo de convencer al resto de estados miembros —impidiendo que otras minorías puedan adherirse, como temían algunos, y sin margen para el desacuerdo en términos económicos—, algunos de los cuales —según el Ejecutivo— estarían haciéndole el juego al PP, que habría maniobrado de la mano de gobiernos conservadores amigos para boicotear esta cuestión. Un asunto que forma parte del acuerdo de investidura del PSOE con Junts.

Pensando en Junts

En esta línea, con "total optimismo" de que el catalán sea oficial en la UE en los próximos meses, y con una ley de amnistía que está al caer y que permitirá la vuelta de Carles Puigdemont, el Gobierno espera convencer a la formación de que gran parte de sus pactos se han cumplido.

Junts rompió con el Ejecutivo hace casi un año alegando reiterados incumplimientos. Algo que, a expensas de un traspaso de competencias en inmigración a la Generalitat que Podemos considera "racista" y sigue bloqueando en el Congreso, dejaría de ser tal. Ello empujará al Gobierno a intentar convencer al partido de Puigdemont —y al propio expresident en persona— de abrir una nueva negociación para los Presupuestos Generales del Estado.

Pendientes de decidirse

Desde Junts lo ven muy lejano, pues su distanciamiento con el Gobierno es total, pero hay mucha incertidumbre en el partido sobre qué ocurrirá, en general, en los próximos meses. Especialmente, en relación al papel que tendrá su líder cuando —calculan que en octubre— pueda volver.

Como cuenta hoy este medio, Junts presiona para que Puigdemont ejerza como jefe de la oposición en el Parlament, algo que decidirá tras un tour que ya prepara por el territorio. Pero también están llamados a fijar posición en cuestiones como la nueva financiación, que llegará al Congreso tras superar el Consejo de Política Fiscal y necesita los votos de los posconvergentes, que por ahora no se mueven de su apuesta por el concierto económico.

Objetivo presupuestos

Los de Puigdemont saben que esto es imposible, mientras el debate entre los suyos sobre si deben entrar a mejorar la actual propuesta y aprobarla va in crescendo en este recién inaugurado curso político. De llegarse a un acuerdo en esta materia, los presupuestos también estarían más cerca.

La obsesión de Sánchez, que ya ha decidido adelantar las elecciones, aunque todavía no la fecha —muchos apuntan a marzo, mientras otros no se creen que descarte el superdomingo en mayo—, es aprobar unas cuentas que serían las primeras de la legislatura. De ahí la nueva jugada por la oficialidad del catalán en la UE, que creen que les acerca a encarar los próximos comicios con opciones de doblegar a las derechas como en 2023.