El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en el Museo Marítimo de Barcelona
El empresariado catalán avala con reservas la candidatura de Illa para gobernar una década
La última vez que Salvador Illa pronunció una conferencia en el Museu Marítim de Barcelona, soñaba con ser presidente de la Generalitat. Dos años y medio después, de nuevo en su escenario fetiche, lo ha hecho con la ilusión de continuar al frente del Govern de Cataluña al menos una década.
Este lunes, el jefe del Ejecutivo catalán ha vuelto a exponer su proyecto tratando de convencer a primeras espadas de la sociedad civil y del mundo económico y empresarial del territorio de que su receta no solo es la buena, sino que ya da sus primeros frutos. No es casual que el título del encuentro rezara que "el futuro está aquí".
Estos, no obstante, se antojan insuficientes para resolver los déficits del territorio tras una década de gobiernos independentistas, motivo por el que ha apelado a la "ambición" y la "responsabilidad" de los asistentes para "tomar las grandes decisiones que dibujarán la próxima década".
840 asistentes
Entre los 840 oyentes que copaban la principal sala del museo sito en las Drassanes, prestaban suma atención el presidente de Telefónica España, Borja Ochoa, el director de Endesa en Cataluña, Enric Brazís, y el presidente ejecutivo de Indra, Ángel Simón. También el presidente de la Cambra de Barcelona, Josep Santacreu, el de de Petronor, Emiliano López, lade la Asociación Catalana de la Empresa Familiar, Rosa Tous, y el de la CECOT, Xavier Panés, entre otros.
Tampoco se han perdido la cita los cuatro principales representantes del diálogo social catalán, miembros habituales de los grandes actos del president. Josep Sánchez Llibre por parte de Foment, Antoni Cañete, de Pimec, Camil Ros, de UGT, y Belén López, de CCOO, integraban una lista de asistentes que para más de uno andaba coja, al echarse en falta algunos de los principales rostros del tejido económico catalán en sectores relevantes como, por ejemplo, la banca, el textil y la industria farmacéutica.
Primeros frutos
Todos ellos han escuchado los que son, a juicio de Illa, los principales logros de la administración catalana durante la primera mitad de mandato. El dirigente ha destacado que Cataluña levanta seis de cada diez viviendas públicas que se construyen en España, el incremento del 25,6% de captación de inversión extranjera y la gestión del presupuesto más elevado de la historia de la Generalitat, con 49.126 millones de euros.
Entre el cerca de millar de butacas, hay quien temía que el discurso --de 40 minutos, sensiblemente más breve que el que llevó al socialista a la presidencia-- se limitara a la defensa de la obra de gobierno, con alusiones genéricas y sin concreciones. Estas han acabado llegando en forma de tres anuncios sectoriales, dos en educación y otro de menor envergadura sobre tecnología.
Dos anuncios en educación
El Consell Executiu aprobará este martes la movilización de 2.558 millones de euros para climatizar 2.530 centros educativos y 51 residencias públicas en 2031. En paralelo, Illa ha convocado a los partidos y a la comunidad educativa a articular un gran pacto que permita alcanzar el 6% de inversión pública en educación, gran demanda de los sindicatos, tanto de los que secundan las nuevas huelgas como de los que firmaron el acuerdo educativo y su posterior ampliación el curso pasado.
En el plano digital, Cataluña creará un observatorio sobre inteligencia artificial para anticipar su impacto sobre el mercado laboral. Finalmente, el discurso ha llamado a proteger la unidad civil y a potenciar la autonomía estratégica catalana mediante el impulso a las energías renovables, la modernización de infraestructuras clave y la proyección del catalán.
Satisfacción general
Tres anuncios que han sabido a poco para la sociedad civil y el empresariado. El público, si bien aplaude el "buen tono" del socialista --mejor incluso que en 2024, cuando se sentía presidente sin serlo-- y le reconoce que "tiene a Cataluña en la cabeza", ha echado en falta mayores referencias a carpetas nucleares como la sanidad, la justicia y la energía.
Es el caso, por ejemplo, del futuro de las nucleares. El calendario del Gobierno de Pedro Sánchez, que dibuja el cierre de las tres plantas atómicas catalanas entre 2030 y 2035, inquieta sobremanera por la ausencia de una red suficientemente extensa de energías renovables que proteja a la industria de cortes de suministro que incluso hoy torpedean su actividad. No ha habido alusión alguna sobre este tema, competencia de la Moncloa y en el que la Generalitat se pondrá de perfil.
Noticia en actualización
Estamos trabajando en la ampliación de esta información. En breve, la redacción de CRÓNICA GLOBAL les ofrecerá la actualización de todos los datos sobre esta noticia.
Para recibir en su teléfono móvil las noticias de última hora puede activar las notificaciones de nuestra página web, así como suscribirse para acceder a todos los contenidos en exclusiva, recibir nuestras Newsletters y disfrutar del club Crónica Global, sólo para suscriptores.