Fotomontaje de la exdiputada Anna Navarro, con el Parlament, el logo de Junts y Silicon Valley de fondo

Fotomontaje de la exdiputada Anna Navarro, con el Parlament, el logo de Junts y Silicon Valley de fondo

Política

Anna 'Papallona', la Creu de Sant Jordi de Silicon Valley que nunca se adaptó al Parlament

El fichaje estrella de Carles Puigdemont para las elecciones de 2024 anunció este martes que renuncia a su escaño, cerrando una etapa "decepcionante"

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Apenas dos años ha durado la empresaria Anna Navarro Descals --también conocida como Schlegel, por el apellido de su marido, o Papallona, por su popular usuario de Instagram-- como diputada de Junts en el Parlament de Cataluña.

Con una dilatada trayectoria en Silicon Valley, que le valió reconocimientos como la mujer más influyente del mundo en tecnología por la revista Analytics Insight (2020) o la Creu de Sant Jordi de la Generalitat (2021), fue el fichaje estrella de Carles Puigdemont para las últimas elecciones.

Nacida en Olot y formada en filología anglo-germánica por la UB, regresaba a Cataluña tras más de tres décadas viviendo en EEUU, concretamente en el estado de California, donde trabajó para compañías internacionales de la talla de Cisco Systems, Xerox, VMware, VeriSign, Procore o NetApp.

Aterrizaba en Junts con la misión de relanzar a un partido que ya mostraba síntomas del declive actual, la intención de mejorar la interlocución con el sector empresarial --algo de lo que a la postre se encargó Albert Batet-- y la idea de, eventualmente, formar parte del Govern tras los comicios.

Así pues, la apuesta personal de Puigdemont para 2024 pasó por delante de exconsellers como Josep Rull o Jaume Giró o la expresidenta del Parlament Anna Erra, entre otros pesos pesados del partido, en la lista por Barcelona, ocupando el segundo lugar tras el expresident.

Una campaña discreta

Pero poco tardó todo en torcerse tras un aterrizaje en que se esmeró en fardar de trayectoria profesional, como resulta natural al otro lado del charco pero suele considerarse pedante por aquí, levantando ampollas entre algunos de sus compañeros de filas.

Trató de vender su "gran contribución" a la hora de impulsar el catalán en los servicios tecnológicos de grandes empresas, y su incorporación se explicó como una renuncia a su posición, un gesto patriótico por "poner al servicio de Cataluña" toda su experiencia y conocimiento adquiridos.

Las altas expectativas, no obstante, no se vieron en la campaña electoral de 2024, en la que, al constatar que le faltaba rodaje político, Junts trató de protegerla.

No participó de los debates en sustitución de Puigdemont --lo hizo Rull-- y apenas en mítines o entrevistas con medios de comunicación.

Polémicas

Entre los cuadros del partido --y también en redes sociales-- empezó a comentarse que su catalán tampoco era todo lo fluido que debería, poniendo como ejemplo una entrevista en la Fundación FIDEM --en la que, visiblemente incómoda, pidió volver a empezar al no saber la traducción de manage (gestionar/administrar)-- o sus primeras intervenciones en el Parlament, donde utilizaba castellanismos y "parecía perderse mientras hablaba".

No fue de las polémicas más graves que protagonizó la diputada, pese a la radicalidad de su partido para con la lengua, pues también fue acusada de clasismo al, durante una videoconferencia, presentar a su empleada del hogar "mexicana" de forma ridiculizante mientras le servía el desayuno.

También la llamaron racista cuando aseguró que no la habían atendido en la sanidad pública "por no ser inmigrante", dijo que las universidades catalanas eran "muy baratas" y fue cazada haciendo una peineta a los consellers Òscar Ordeig y Eva Menor desde su escaño en el Parlament.

Papel decepcionante

Su papel en el Parlament también fue, desde el inicio, muy discreto. Sin ningún cargo destacado en el grupo parlamentario ni intervenciones en los principales debates, limitándose a alguna moción sobre el uso de la Inteligencia Artificial o a planteamientos extremos sobre la secesión de Cataluña.

Por su perfil, muchos pensaron que iba a tratarse de una diputada pragmática y con ambición de protagonismo, pero ni una ni la otra.

Algunos de sus compañeros, que coinciden en que se trata de "una buena persona", aseguran que no se llegó a adaptar ni al cargo ni al día a día parlamentario.

Y así pasaron los meses, tanto bajo la presidencia de Batet como ahora, con Mònica Sales, evitando la sobreexposición de una diputada "que tendía a meter la pata" y asumiendo que la andadura política de Navarro, que muchos definen como "una gran decepción", tenía los días contados.

Último pleno y vuelta a EEUU

La decisión de renunciar a su acta a mitad de legislatura, explican, no sorprendió a la cúpula de Junts.

Como suele ser habitual en estos casos, la todavía diputada alegó "motivos personales y profesionales" y agradeció "la intensidad, la exigencia y el aprendizaje" en esta etapa. Tras la que, explican algunos de sus compañeros, regresará a EEUU con su familia.

A priori, seguirá formando parte de la permanente y de la ejecutiva del partido, aunque en la formación -- a su vez pendiente del batacazo electoral que auguran todas las encuestas para refundarse-- ya dan a su figura como "completamente amortizada".

Mònica Gallardo, su sustituta

La siguiente en la lista electoral, la exconsellera Lourdes Ciuró, aseguró ayer que renunciará al escaño, por lo que Mònica Gallardo, cabeza de lista de Junts en Sitges para las próximas elecciones municipales, será su sustituta en el parque la Ciutadella.

Es, asimismo, la tercera baja de Junts en el Parlament en apenas dos años, tras las de David Saldoni y el propio Giró, convirtiéndose en el grupo parlamentario con más cambios desde el inicio de legislatura después de ERC.