Montaje con la polémica carta de despido a una empleada de Aticco, el logo de la compañía y el de Plataforma per la Llengua Crónica Global
Aticco, sobre el polémico despido: "No es que hablara catalán, es que se negaba a hablar español"
La empresa de espacios 'coworking' asegura que "se ha utilizado una pequeña parte de la carta" para hacer creer que había un problema con el idioma
Opinión: La chapa del catalán llega a la cárcel
Cuando los agravios lingüísticos escasean, hay que inventarlos. Plataforma per la Llengua denunció el pasado miércoles a través de sus redes sociales —sin que conste, por el momento, ninguna acción por la vía administrativa o judicial— el despido de una trabajadora, supuestamente por hablar en catalán.
La maquinaria nacionalista no ha tardado en ponerse en marcha: acusaciones de catalanofobia en redes sociales, editoriales en distintos medios, exigencias de boicot y de sanciones...
Sin embargo, desde la empresa en cuestión, Aticco, sostienen que la realidad es muy distinta: "Se ha utilizado una pequeña parte de la carta de despido para hacer creer que esa era la razón, cuando la carta recogía un total de ocho motivos", explica a este medio Naiara Chaler, directora de Operaciones de la compañía.
Òscar Escuder, presidente de Plataforma per la Llengua Europa Press Barcelona
"Hablamos en catalán"
Chaler rechaza desde el principio que el catalán fuera el origen del conflicto. "Somos una empresa catalana y estamos acostumbrados a hablar catalán entre nosotros", afirma. No obstante, recuerda que Aticco, dedicada a los espacios de coworking y oficinas flexibles, cuenta con clientes de más de 50 nacionalidades.
Además, la expansión de la empresa a Madrid y Valencia llevó a incorporar trabajadores que no hablan catalán, por lo que el castellano se convirtió en la lengua habitual de comunicación entre departamentos.
✊🏼 Parla la treballadora acomiadada d'@AticcoWorkspace per parlar en català.
— Plataforma per la Llengua (@llenguacat) July 1, 2026
Plataforma per la Llengua ja hem denunciat l'empresa a Inspecció de Treball.
𝐴 𝑙𝑎 𝑓𝑒𝑖𝑛𝑎 𝑖 𝑎𝑟𝑟𝑒𝑢, 𝑑𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑒𝑚 𝑒𝑙𝑠 𝑑𝑟𝑒𝑡𝑠 𝑙𝑖𝑛𝑔𝑢̈𝑖́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑠! 💥 https://t.co/Et3Gq5Yg2q pic.twitter.com/1is6t3ztWA
Un problema solo con el castellano
"El problema es que ella se negaba específicamente a hablar en castellano, pero no tenía ningún inconveniente en dirigirse a otros compañeros en inglés o en francés", asegura la directora de Operaciones.
Chaler insiste en que nunca ha existido una instrucción interna que obligue a utilizar el castellano. "Si el equipo es internacional, hablamos en inglés; si un cliente prefiere francés, intentamos atenderle en francés. Lo importante es adaptarse al interlocutor. Nuestro objetivo es, precisamente, poder atender a cada persona en la lengua en la que se sienta más cómoda", explica.
Ese planteamiento, más que razonable en una empresa que trabaja con clientes de más de 50 nacionalidades, choca, sin embargo, con uno de los lemas de Plataforma per la Llengua, entidad subvencionada por la Generalitat y otras administraciones públicas: "Volem viure plenament en català" ("queremos vivir plenamente en catalán").
Imagen de archivo de una manifestación de Plataforma per la Llengua
Su versión de los hechos
Según la empresa, el despido se produjo hace aproximadamente seis meses por motivos estrictamente laborales. Posteriormente, la trabajadora acudió a Plataforma per la Llengua, aunque Aticco asegura que la entidad nunca se puso en contacto con la compañía para conocer su versión de los hechos antes de hacer pública la denuncia.
La polémica escaló rápidamente. Apenas un día después de la publicación en redes sociales, el conseller de Política Lingüística de la Generalitat de Cataluña, Francesc Xavier Vila anunció la apertura de una investigación sobre el caso.
En Aticco, sin embargo, aseguran afrontar el proceso con tranquilidad, porque insisten que el despido no guarda relación con el uso del catalán, sino con el desempeño profesional de una empleada que llevaba apenas ocho meses en la empresa y sobre la que, según afirman, se habían acumulado quejas de clientes, visitantes y compañeros.
La compañía lamenta también que, en un primer momento, buena parte de los medios de comunicación difundiera la versión de la trabajadora sin recabar previamente la de la empresa. "Nos ha costado que quisieran escuchar nuestra voz", aseguran.