Fotomontaje de Jordi Pujol y Carles Puigdemont

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Política

Los Pujol pidieron incluirse en la amnistía y Junts se negó

El 'expresident' quedó exonerado ayer del macrojuicio tras un examen forense, pero sus hijos y varios empresarios se enfrentan a contundentes penas de prisión y multas

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El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha quedado finalmente exonerado del macrojuicio contra su familia por presunta organización criminal --entre otros delitos que se juzgan estos meses en la Audiencia Nacional--, pero no como le hubiera gustado.

Según explican fuentes internas, el entorno del fundador de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) pidió a sus herederos políticos de Junts que incluyeran su causa en la ley de amnistía cuando el partido la negociaba con el PSOE a cambio de la investidura de Pedro Sánchez, en 2023.

Fue concretamente su hijo Oriol, que sigue manteniendo el contacto con algunos de sus excompañeros, quien presionó para que el líder del partido y también expresident Carles Puigdemont incluyera en la norma los "episodios de guerra sucia o lawfare contra el nacionalismo" previos al procés, que hubiera evitado el juicio contra Pujol, pero también contra sus descendientes y otros empresarios vinculados a la Cataluña de la comisión.

Lo hizo, añaden estas voces, reprochando que tanto Junts como los últimos dirigentes de CDC --entre otros, su sucesor Artur Mas-- le dieron la espalda "de forma inhumana" tras la confesión de la famosa deixa en Andorra en 2014. Y que, a su modo de ver, de alguna forma, se lo debían.

Pero igual que sucedió con los contratos fraccionados de Laura Borràs, Puigdemont rechazó que la amnistía contemplara cualquier posible "enriquecimiento ilícito" --delito del que también acusan a los Pujol--, pues consideraron que podía poner en peligro la viabilidad jurídica de la ley, que sigue pendiente de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para poder aplicarse por completo.

"Ni siquiera se debatió internamente", aseguran fuentes de Junts, aunque sí se difundió que el PSOE tampoco lo hubiera aceptado.

Rencor a Junts

La negativa, en cualquier caso, acrecentó el "enorme malestar" de la familia Pujol con el partido, especialmente por parte de la mujer del expresident, Marta Ferrusola, ya fallecida, y de algunos de sus hijos que, según aseguran fuentes cercanas, han pasado a simpatizar con Aliança Catalana.

Los líderes de Junts que tuvieron responsabilidades en CDC --especialmente, Jordi Turull-- nunca han escondido su devoción por Pujol y su legado, pero otros sectores --que han logrado imponerse-- siguen apostando por desentenderse, recordando que "la corrupción es una mancha imborrable".

La petición de la Audiencia Nacional de requerir presencialmente a Pujol en Madrid para un último examen médico --pese a que los informes ya aseguraban que no estaba en condiciones para poder defenderse-- fue vista por los veteranos del partido, no obstante, como una oportunidad de acercar posturas con la familia, y las muestras de apoyo se multiplicaron, así como los encuentros privados con algunos dirigentes.

Más allá de los distintos casos que se juzgan, el mensaje de los líderes de Junts fue dirigido a la propia petición de comparecencia, que consideraron un "escarnio", y enmarcaron en la "voluntad de la justicia de ridiculizar y atacar" al expresident por su "significado político".

Pujol, en Madrid

En esta línea, la cúpula del partido se animó y decidió que una delegación de líderes independentistas acompañaría al veterano expresidente de la Generalitat a las puertas del tribunal, hasta el punto de compartir con los medios de comunicación una lista con los nombres y las intervenciones previstas; pero la familia frenó este acto poco después, tildando en privado a Junts de "oportunismo" y evidenciando el malestar entre las partes.

Pujol llegó ayer, pues, acompañado de su familia, se sometió al examen médico y, alrededor de las 11:00 horas, se comunicó en el juicio que quedaba fuera de la causa, pese a que él mismo trasladó a la Audiencia Nacional que estaba dispuesto a declarar una vez allí, quizá para "ayudar a sus hijos".

De hecho, el foco recae ahora sobre el primogénito Jordi Pujol Ferrusola, el principal gestor del patrimonio familiar, para quien la Fiscalía pide 29 años de cárcel por delitos de blanqueo, falsedad y fraude fiscal, así como multas millonarias y la devolución de más de 38 millones de euros.

El resto de hermanos —Josep, Pere, Oleguer, Oriol, Mireia y Marta— se enfrentan a penas que oscilan entre los ocho y los 14 años de prisión, aunque la defensa, que corre a cargo de los abogados más prestigiosos de Barcelona, confía en la complejidad de probar los distintos casos, que se juzgarán de forma individualizada, al haber pasado tanto tiempo. La sentencia, en este sentido, está prevista para finales de 2026.