Fotomontaje de los principales líderes políticos catalanes, con el hemiciclo del Parlament de Cataluña de fondo

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Política

La Cataluña ingobernable que viene

El auge de la ultraderecha en las encuestas dibuja un escenario donde sólo alianzas inéditas facilitarían una investidura en el Parlament de Cataluña de celebrarse elecciones hoy

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Cataluña se dirige a la ingobernabilidad. Este es el escenario que proyectan las encuestas desde hace meses, con un auge sin precedentes de Vox y especialmente Aliança Catalana que impedirían alcanzar la mayoría absoluta tanto al bloque progresista que sostiene al actual Govern (PSC, ERC y Comuns) como al independentismo que impulsó el procés (Junts, ERC y la CUP); obligando pues a alianzas inéditas, con la complejidad que esto implica en un tablero político tan polarizado.

En prácticamente el ecuador de la legislatura y sin adelanto electoral a la vista tras el acuerdo entre socialistas y republicanos para "negociar para aprobar los presupuestos" en verano, así están las cosas. El partido de Sílvia Orriols se sitúa por encima de los 20 escaños apenas dos años después de haber obtenido dos --principalmente a costa de Junts, que perdería alrededor de 15 y también rondaría los 20--, mientras el de Ignacio Garriga alcanzaría los 15 diputados a costa del PP y, en menor medida, del PSC, que perdería entre 5 y 10 diputados.

Derechización

Por primera vez en la historia, la ultraderecha podría superar los 35 escaños en el Parlament, y sumaría más de la mitad del hemiciclo con los votos de los populares --que se situarían con alrededor de 13-- y del partido de Carles Puigdemont, consolidando la derechización del hemiciclo. Todo ello sin posibilidades de entendimiento entre estas cuatro formaciones, que a excepción de la CUP representan el ala más radical del eje independentista y, a su vez, del contrario a la secesión y a cualquier tipo de nacionalismo moderado.

Mientras sobre Aliança Catalana y Vox pesa un cordón sanitario impuesto por una amplia mayoría de partidos, incluido Junts, el PP sí ha pactado con los de Santiago Abascal a nivel nacional, pero ni uno ni otro estarían dispuestos a llegar a acuerdos con el PSC, aunque fue una hipótesis que se contempló durante los años más complejos del procés.

Junts sí tejió una alianza --e incluso una coalición-- con ERC, pero los republicanos rechazarían cualquier acercamiento con Orriols, como sí podrían explorar los posconvergentes.

Mayoría independentista

La irrupción de la ultraderecha independentista, por otra parte, devolvería, aunque de forma muy ajustada, la mayoría que el secesionismo perdió en las pasadas elecciones. El estancamiento de los socialistas, fruto del desgaste de gobernar en minoría aunque corregible de cara al final de la legislatura si Salvador Illa logra que sus promesas se traduzcan en resultados tangibles para la ciudadanía, sitúa a ERC y Junts como competidores --entre sí, y con el Govern-- por posiciones centradas, mientras la CUP, como los Comuns, logran resistir.

Esta mayoría sería imposible de traducir en acuerdos, pero podría aumentar --especialmente en el caso de los republicanos, que se reponen tras el último batacazo electoral bajo el liderazgo de Oriol Junqueras, pese a sus problemas internos-- si el PP necesita meter a Vox en el Gobierno tras las próximas elecciones generales.

Esto, explican los expertos consultados, podría movilizar al independentismo y a la izquierda, que también está pendiente de cómo se articula en clave nacional y del éxito o fracaso de las nuevas siglas.

Ni siquiera la sociovergencia

Con los números que reflejan las últimas encuestas, en cualquier caso, ni siquiera PSC y Junts, el partido más castigado, sumarían los 68 escaños que marcan la mayoría en el Parlament. El partido de Carles Puigdemont, que sigue fugado en Bélgica y pendiente de la aplicación de la amnistía, es de los que más margen tiene para pactar, pero también es la formación con mayores problemas de identidad en el actual contexto, por lo que posiblemente, aunque el expresident repetirá como candidato, su estrategia cambie por completo para entonces.

El resultado, en cualquier caso, parece inesquivable. Y Aliança tiene tiempo y margen para seguir comiéndole terreno, algo que también pretenden PSC y ERC. El Govern, por su parte, confía en "acabar el trabajo bien hecho" de cara a 2028 y poder repetir una mayoría progresista que le dé continuidad cuatro años más, pero no parece sencillo cuando la tendencia es a la derecha y, sobre todo, a la fragmentación. Nunca antes tantos partidos por encima de los 10 escaños, y nunca, a priori, tan complicado pactar en pos de la estabilidad.