Jordi López, padre de dos menores con sentencias favorables al 25% de castellano, y vicepresidente de AEB

Jordi López, padre de dos menores con sentencias favorables al 25% de castellano, y vicepresidente de AEB

Política

Jordi, padre de un hijo con necesidades especiales: “La Generalitat antepone su modelo lingüístico al futuro de los niños”

El progenitor barcelonés sostiene que la inmersión monolingüe en catalán perjudica a estos alumnos cuando no es su lengua materna, y asegura que las notas de su vástago han mejorado desde que cursa un grado medio en castellano en una escuela de pago

Contenido relacionado: La AEB señala que la sentencia del TSJC sobre la inmersión está en vigor y debe cumplirse

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

Jordi López es uno de los padres que han batallado en Cataluña para conseguir que sus hijos puedan recibir también clases en castellano en la escuela. En su caso, tardó años en lograr que la justicia dictara una sentencia favorable para que sus dos pequeños recibieran una asignatura más en esta lengua, que es la suya materna. Y alcanzar, de este modo, el mínimo legal de 25% que marca la justicia pues, hasta ahora, la Generalitat sólo permite impartir en español sus correspondientes asignaturas de Lengua y Literatura.

Este progenitor acaba de conseguir, además, algo insólito hasta la fecha: que el Govern catalán haya reconocido por escrito que la inmersión monolingüe en catalán también se aplica en el caso de los alumnos con necesidades educativas especiales. Una práctica que conoce de primera mano, pues su hijo mayor fue uno de los afectados.

Después de varios requerimientos a la Generalitat para preguntarle cuál es el idioma vehicular en los centros públicos de educación especial, y el utilizado por tanto en sus aulas, López ha recibido la respuesta que solicitaba. A través de Transparencia, la Generalitat se remite a los artículos 35.2 y 143.1 del Estatuto de Autonomía, para justificar sus competencias en materia educativa y de “lengua propia”. Y también a los artículos 11 y 14 de su Ley de Educación 12/2009, de 10 de julio.

Esta normativa de hace 17 años, según la respuesta del Govern, establece que “el catalán, como lengua propia de Cataluña, es la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en el sistema educativo”. Y, por tanto, todas las actividades educativas deben realizarse “normalmente en catalán, excepto en el caso de las materias de lengua y literatura castellanas y de lengua extranjera”.

Por todo ello, la Generalitat acaba su respuesta admitiendo que “el idioma vehicular utilizado en los centros públicos de educación especial en Cataluña es el catalán, de acuerdo con la normativa vigente”. Y que “no obstante, en aplicación del proyecto lingüístico de cada centro, pueden establecerse adaptaciones específicas para garantizar el derecho del alumnado a conocer ambas lenguas oficiales, teniendo en cuenta las características del alumnado y su contexto sociolingüístico”.

En la actualidad, su hijo mayor con necesidades especiales tiene ya 16 años y ha empezado un grado medio en un centro de pago donde puede cursar más asignaturas en castellano. Y, según asegura, sus notas y sus resultados académicos son mejores.

Así lo explica Jordi López, que a su vez es vicepresidente de la asociación Acompañando a la Diversidad y, desde 2023, de Asamblea para una Escuela Bilingüe (AEB), en esta entrevista con Crónica Global.

- ¿Cómo ha vivido todo este proceso?

Ya desde el principio, hay una frase que se me quedó grabada para siempre. Cuando mi hijo tenía sólo cinco añitos, le pedimos al director de su escuela si podía recibir más castellano en clase, para que avanzase más. Y su respuesta fue: “Lo siento, en esto no le podemos ayudar, porque la lengua vehicular del colegio es el catalán”. Ahí empezó nuestra lucha, la de su madre y la mía.

Y eso es lo que tenemos actualmente en Cataluña: la Generalitat antepone su modelo lingüístico al futuro de los niños, lo he visto con mi hijo. Y, cuando pides un poco más de castellano, a todos los padres que hemos conseguido una sentencia judicial favorable del 25%, la asignatura troncal que se pone es matemáticas. Eso es todo.

En el último curso de la ESO, mi hijo tuvo adaptaciones metodológicas y curriculares. Y ahora, en su nueva escuela, lo hace todo en castellano y saca ochos y nueves. Estoy muy orgulloso, es una pasada. Son estudios diferentes, pero los hace sin necesidad de adaptación, porque se lo explican todo en la lengua que él vive todos los días.

- ¿Le ha sorprendido la respuesta de la Generalitat?

La respuesta de la Generalitat confirma lo que yo sabía: que la lengua vehicular en los centros de educación especial es el catalán. Y que, en casos excepcionales, se puede hacer alguna modificación o adaptaciones específicas, en casos particulares. Es decir, tengo que ir yo, como padre y luego, si quieren, ellos lo hacen.

El caso de mi hijo no es muy grave, pero niños que tengan problemas mayores, también se defenderían mejor en su lengua materna. Si son castellanohablantes, pero en su colegio todo es en catalán, ¿cómo lo hacen?…

Sí, me ha sorprendido que la Generalitat reconozca lo que hay. Cuando te dicen eso, tenemos un problema.

- ¿El matiz de las "adaptaciones específicas" que la Generalitat contempla en función de cómo es el alumnado no sería aplicable a su hijo?

Es que mi hijo no iba a un colegio de educación especial, sino a uno ordinario. Sobre el papel, eso queda muy bonito. Pero luego, hay que creérselo. Y yo no me creo que, según el contexto, lo hagan... Porque, con la experiencia y la lucha que he tenido, también podrían hacerlo en los colegios ordinarios.

Pongamos un ejemplo: cuando vienen niños de fuera de Cataluña, o un hijo de guardia civil, que con nueve o diez añitos viene a estudiar en Cataluña porque le han trasladado al padre, les hacen ir a un aula de acogida para aprender el idioma. ¿Y cuánto tiempo tienen que estar ahí, para aprender las nociones básicas?

- ¿Cómo afectó a su hijo con necesidades especiales tener que aprender en catalán?

Negativamente. Le afectó en el tema de las notas, como comentaba antes. Ahora que recibe la enseñanza en su lengua materna, saca unas calificaciones mucho mejores. Hubiera avanzado muchísimo más en el pasado teniendo más asignaturas en castellano. No digo todas, porque es necesario saber catalán, pero al menos un 50%. Y lo puedo demostrar ahora.

- Usted denunció hace casi una década el caso de sus dos hijos ante la justicia, y el TSJC le concedió un 25% de castellano a ambos… ¿Se ha cumplido?

Sí. Pero también hubo problemas. En la pasada legislatura, cuando Josep González Cambray era el conseller de Educación, al salir la sentencia que obligaba a impartir ese mínimo de 25% de asignaturas en castellano en todo el sistema educativo, pidió a las escuelas que no las aplicaran.

En mi caso, en la escuela Sant Jaume me la siguieron respetando. Pero en el instituto Salvador Dalí [ambos, de El Prat], cuando me di cuenta, no. Entonces hablé con el director y le advertí de las consecuencias penales que eso podría tener. Y el hombre vio la luz.

Sin embargo, ya en el último curso en ese centro, le pregunté a mi hijo sobre las matemáticas, y me dijo que ya no se las daban en castellano, sino la de plástica y la de gimnasia. Las matemáticas volvían a ser en catalán. Eso también me lo intentaron colar con mi otro hijo, el que hace la ESO.

Cada dos por tres intentan meter algún gol de este tipo. Cambiar matemáticas por plástica y, si el niño no dice nada, nos quitamos un añito de dar las matemáticas en castellano.

- ¿Es muy difícil de conseguir?

Es un proceso pesado. Y más cuando cambias de colegio. O de Primaria a la ESO. Porque se tiene que comunicar al nuevo centro que tienes la sentencia del 25% y, según qué colegio sea, hace una reunión con los padres para explicarles que se dará otra asignatura en castellano. Entonces sale el típico padre que dice que no puede ser, que es un drama... y empieza el follón.

Me acuerdo que, cuando mi hijo iba al Sant Jaume, la primera vez que se pidió aplicar la sentencia del 25%, el director del centro, que había sido asesor de la Generalitat en materia lingüística, reunió a los padres. Y dijo que esto era un drama, que no podía ser, que iban a estudiar la forma de aplicar justo el 25%, etcétera... En esas, algo que no se me olvidará nunca, una madre preguntó si, si el niño se fuera, se ponía fin al problema. Ese es el nivel. Y ya no te digo en los grupos de Whatsapp del colegio. Los padres que te apoyaban, lo hacían por detrás. Eso le pasa normalmente a quienes pedimos un poco más de español en el colegio.

- Usted asistió a la Eurocámara para dar su testimonio en la misión comunitaria que, en diciembre de 2023, evaluó in situ la inmersión en Cataluña. ¿Cómo está este asunto?

Estuve allí como padre, dos veces. AEB puso una denuncia por la inmersión y yo otra, porque no se respetaban los derechos lingüísticos de mis hijos, e incluí el tema de las necesidades especiales. Lo hice por mi cuenta, y sigue abierta.

La Eurocámara hace recomendaciones. Y en su informe pidió bilingüismo en las escuelas, no la imposición de una lengua sobre la otra.

El año pasado estuve allí con Ana Losada, presidenta de AEB, y volvimos a declarar. Y dimos nuestra versión. Pero el El PSOE decía que no era verdad que aquí no hubiera bilingüismo, o que no se respetaran los derechos lingüísticos y la lengua materna de los niños. Y lo que afirma la propia Comisión de Peticiones de la Eurocámara es que no se están respetando los derechos de los niños castellanoparlantes.

Cuando la misión de la Eurocámara visitó Cataluña, en diciembre de 2023, la entonces consellera de Educación de la Generalitat, Anna Simó, declaró que nuestras quejas no eran ciertas. Pero, eligiendo dos escuelas al azar, los eurodiputados lo vieron todo de primera mano. Entonces, aquí se dijo que la misión europea era de derechas, que estaba manipulada... Pero la realidad es la que es, y eso no se puede ocultar.

A fecha de hoy, no sabemos nada más. Pero eso está ahí, reconocido por escrito en Europa. Aunque aquí, como no les obligan, hacen el caso que hacen. Ahora, con la respuesta que me ha dado la Generalitat, tenemos otra constancia más.

- ¿Por qué cree que cuesta tanto tener colegios bilingües?

Hay políticos que defienden la inmersión que llevan a sus hijos a colegios trilingües, de pago. ¿Y nuestros hijos no tienen el mismo derecho? No veo que sea un drama que estudien en dos o tres lenguas.

Aquí hay un problema: la gente no reclama sus derechos lingüísticos por miedo, miedo a represalias. Es cierto que algunos vienen y te lo cuentan, preguntan qué pueden hacer, y les indicas el camino a seguir. Pero sólo algunos valientes, por decirlo de alguna forma, lo hacen. Y digo valientes porque ya se ve lo que te vas a encontrar.

- ¿Falta sensibilidad en la Generalitat con los alumnos con necesidades educativas especiales?

Al 100%. Y, además, creo que viven en otro planeta, puesto que no conocen las necesidades reales de muchos niños. Hay que tener más corazón y humanidad, y atenderlos. Al fin y al cabo, nuestros críos son el futuro. Y la Generalitat está aparcando el futuro de muchos niños, no sólo los que tienen necesidades educativas especiales. Por ejemplo, los niños que vienen de fuera de Cataluña.

Les falta sensibilidad y vivir en este planeta en el día a día, vivir lo que vive la ciudadanía. Un político tiene que anteponer las necesidades de los niños a otras cosas. Y si, en un colegio de educación especial, o en uno ordinario, hay que impartir un poco más de castellano, se da. Luego dicen que el catalán está el retroceso… ¡pero si ese retroceso lo causan ellos mismos! ¿Por qué no permiten una inmersión en catalán, castellano e inglés? Si muchos de ellos la hacen con sus hijos, será bueno, ¿no?. Si no, no lo harían. Eso es falta de corazón.

- ¿Ha cambiado algo con el nuevo Govern?

Qué va. Uno pensaba que tal vez mejoraría algo, pero no ha habido ningún cambio. Con el PSC, sigue todo igual que antes. El PSOE está en manos de los separatistas, ya se ha visto con todas las concesiones que les dan. Entonces, ¿cómo van a introducir más español en las escuelas?.

- ¿Qué se debería hacer con la inmersión?

No entiendo, con todos los años que llevo en este tema, cómo no se permite ni se quiere que dos lenguas que tenemos y que nos enriquecen, que son el catalán y el castellano, puedan convivir en armonía en los centros educativos públicos de Cataluña. ¿Qué hay más enriquecedor que poder estudiar ambos?

Los colegios bilingües no se han descubierto ahora, no son nada nuevo, y funcionan. Sólo hace falta voluntad política.

Pero aquí, la Educación se ha usado para adoctrinar. Yo he visto libros de ESO en los que se habla de “Països Catalans”, y en Geografía, limitarse a hablar de Cataluña. ¿Pero qué están haciendo? Las escuelas tendrían que estar libres de ideología.

- ¿Es pesimista sobre el futuro?

Veo difícil que esto acabe, pero no imposible. Luchamos por eso, por tener unos colegios bilingües. Y quienes dicen que lo que queremos es eliminar el catalán, mienten.