Toni Comín y el Parlamento Europeo

Toni Comín y el Parlamento Europeo Fotomontaje CG

Política

La caída a los infiernos de Toni Comín: de relajar a Puigdemont al piano a señalado por la Eurocámara por su comportamiento

El 'exconseller' y actual eurodiputado sin acta ha sido noticia esta semana por un informe en el que se avala una denuncia por acoso sexual de quien fue su asesor la pasada legislatura en Bruselas

El caso, sumado a su distanciamiento con el expresidente de la Generalitat, podría precipitar el fin de su carrera política

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La carrera política de Toni Comín está cerca de llegar a su fin. El demoledor informe del Parlamento Europeo señalando el acoso sexual a su asesor, que Junts hacía cinco meses que tenía guardado en un cajón, le deja en una posición muy delicada incluso entre los suyos, que quieren aprovechar el escándalo para apartarle definitivamente y evitar "que siga manchando la imagen" del partido que ayudó a fundar.

El margen de maniobra es limitado, pues se ganó el escaño en las pasadas elecciones europeas y, aunque todavía no ha recogido el acta en Madrid, espera una sentencia favorable del TJUE sobre la amnistía del procés para poder hacerlo y aferrarse al cargo hasta 2029.

Pero en el seno de los posconvergentes ya se habla de “cadáver político” y de "alguien que resta mucho más que suma" entre el electorado independentista.

Esperan, en esta línea, que el exasesor que trasladó el caso a la Eurocámara haga lo propio en las próximas semanas en la justicia ordinaria. Algo que sí podría justificar que Junts obligara a Comín a renunciar al cargo a través de la Comisión de Garantías y dejar paso a, presumiblemente, Aleix Sarri, que fue el tercero en la lista electoral, y a quien el partido lleva tiempo promocionando específicamente en la cartera internacional.

Presunto abuso

El dictamen del Comité Consultivo de la Eurocámara es aniquilador. Describe un escenario de abuso de autoridad y comportamientos que rebasan cualquier límite de la decencia: tocamientos no consentidos, interrogatorios constantes sobre su vida sexual, propuestas de tríos con otros hombres, insinuaciones y hasta un episodio concreto en una habitación de hotel donde Comín habría entrado en su ducha.

A esto se sumaban broncas, humillaciones y amenazas de despido constantes si el asesor no se plegaba a sus formas de trabajo, lo que presuntamente terminó por generar un cuadro de estrés y ansiedad en la víctima. Aunque Comín niega tanto los hechos como que esta persona contratada por Junts le asesorara, y asegura que el Parlamento Europeo no le llamó para contrastar el asunto al redactar el informe.

El Consell como 'caja' personal

El presunto acoso sexual, en cualquier caso, es solo la última capa de un extenso currículum de escándalos. Y uno de los más sonados, más allá de su fuga a Bélgica tras participar en la organización del referéndum ilegal de octubre de 2017 y la posterior declaración unilateral de independencia, en tanto que conseller de Salud de la Generalitat. Posteriormente, también se vio envuelto en la polémica por sus distintas responsabilidades en el Consell de la República.

Ya instalado en Lovaina, a las afueras de Bruselas, este chiringuito acabó convirtiéndose en el cortijo personal de Comín, como reveló una auditoría externa. Siendo eurodiputado --tras las elecciones de 2019 sí pudo acceder a su escaño sin pasar por Madrid--, utilizó presuntamente fondos de la entidad --nutrida por las cuotas de fieles independentistas-- para sufragar gastos estrictamente privados, tales como multas de tráfico personales, alquileres de vehículos de alta gama y estancias en apartamentos ajenos a la agenda política, entre otros lujos.

Presiones

Cuando se vio acorralado, este "bon vivant", como le describen algunos de sus compañeros de partido, intentó presionar a los auditores para que modificaran el informe. Esta maniobra fue tan descarada que la propia junta del Consell tuvo que admitir las irregularidades para salvar su propia imagen ante las bases, lo que generó varias disputas internas que acabaron por mermar la relación entre Comín y Puigdemont.

Este desgaste se reflejó en las últimas elecciones a la presidencia del Consell. Tanto en la credibilidad que podía tener el chiringuito entre los asociados que lo impulsaron como en la injerencia del expresident para que Comín, que se presentó candidato, no se quedara al frente de la entidad, como acabó sucediendo. Solo logró el apoyo del 0,83% del censo, y Jordi Domingo se acabó imponiendo con claridad.

Abandonado

Este incidente marcó el enfriamiento de la relación entre Comín y Puigdemont hasta el punto de que, según ha podido saber este medio, no se hablan. Una ruptura total entre quienes fueron "uña y carne" en sus primeros meses de fuga, con el primero amenizando las tardes invernales de su jefe al piano y enfrentándose juntos a los demás eurodiputados españoles, a la justicia europea y a las distintas euroórdenes españolas.

Ahora muy pocos dan la cara por el exconseller, quien un día fue una joven promesa de la política catalana. Hijo del intelectual antifranquista Alfonso Comín --a quien Barcelona le dedicó una plaza--, fue diputado del PSC en tiempos de Maragall y Montilla hasta que se sumó al procés de la mano de ERC y, posteriormente, Junts. Su "toxicidad", concluyen internamente, es lo que le ha frenado a su "intelectualidad" de triunfar.