Isabel Lázaro, Javier Ortega Smith e Iván Espinosa de los Monteros

Isabel Lázaro, Javier Ortega Smith e Iván Espinosa de los Monteros Fotomontaje CG

Política

Isabel Lázaro, la “despechada” de Vox en Cataluña, se suma al motín de Espinosa y Ortega Smith

Fue diputada en el Parlament durante la pasada legislatura y, al no repetir en las listas por Tarragona, dejó el partido entre acusaciones de fraude a la dirección territorial encabezada por Ignacio Garriga

Ahora se alinea junto a otros díscolos de la formación de Santiago Abascal para forzar un congreso extraordinario y "cambiar el rumbo" de Vox, curiosamente tras el mejor ciclo electoral de la historia de los ultraderechistas

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La exdiputada de Vox en el Parlament de Cataluña Isabel Lázaro ha entrado de lleno en la guerra interna que sacude a los ultraderechistas a nivel nacional, sumándose a antiguos líderes de primer nivel como Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio o Javier Ortega-Smith para forzar un congreso extraordinario y "poder debatir sobre la arquitectura interna y la deriva actual" del partido de Santiago Abascal.

Se trata de una embestida de distintos excargos de la formación, muy críticos con la actual dirección, que se han puesto de acuerdo para trasladar sus quejas de las redes sociales a una plataforma --congresovox.es--, con la que aspiran a reunir las firmas del 20% de la militancia que marcan los propios estatutos para imponer un congreso a la cúpula. Y, según dice el manifiesto firmado, "recuperar el espíritu fundacional de Vox".

Cambio de rumbo

Argumentan, en esta línea, que el partido ha perdido su pulsión liberal --sitúan como ejemplo haber cambiado el ECR de Giorgia Meloni por Patriots, de Viktor Orban, como aliado en el Parlamento Europeo--, critican la opacidad de las cuentas y del entorno de Abascal, y denuncian que "no hay democracia interna ni capacidad para discrepar".

Unas acusaciones que llegan, curiosamente, en el mejor momento de la historia de la formación, que ha mejorado sus resultados en las últimas elecciones en Extremadura, Aragón y, aunque con menos fuerza, Castilla y León.

Estos díscolos, organizados mayoritariamente en torno al think tank creado por Espinosa de los Monteros, de nombre Atenea, señalan, no obstante, que no se trata de un problema de liderazgo, pues "pese a su cambio, Abascal sigue siendo el mejor presidenciable". Pero sí atacan en X a los jóvenes que forman el llamado búnker --Carlos Quero, Pepa Millán o Figaredo--. Y, sobre todo, a Ignacio Garriga.

Algo personal

El actual secretario general del partido y líder en Cataluña es un objetivo a batir tanto para Ortega-Smith --que no le dirige la palabra desde que le sustituyó en el cargo en 2022-- como para la propia Lázaro. La exdiputada, de hecho, denunció a Garriga por fraude en relación con pagos privados cargados al Parlament durante la legislatura que ambos compartieron (2021-2024), pero el caso fue archivado por la justicia.

Según explican fuentes de la actual dirección catalana del partido, esta denuncia se presentó tras comunicarle la decisión de que Sergio Macián le sustituiría al frente del Comité Ejecutivo de Vox en Tarragona y de que no repetiría en las listas al Parlament. "Desde el despecho empezó a emprender una serie de acciones para manchar la imagen de Garriga", pues se lo tomó personal, según aseguran, al haber hecho saber a muchos de sus compañeros que "necesitaba la política para saldar sus deudas".

Amistad con Espinosa y Ortega

Más allá de que, en efecto, fue condenada en 2023 por impagos, cuando se marchó del partido mantuvo la "amistad" --así lo describe-- tanto con Ortega como con Espinosa, que la apoyaron frente a la decisión de Garriga de apartarla. Con el primero de ellos se conocían desde el inicio de Vox, cuentan estas fuentes, y fue quien "la enchufó en 2019 como asesora en la Diputación de Zaragoza, pese a que vivía en Tarragona".

Y el segundo la llamó para incorporarla al proyecto de Atenea nada más se puso en marcha. En esta línea, el think tank se presenta en Tarragona el próximo 25 de marzo y contará con la presencia de Lázaro, que también ha logrado el apoyo de los exconcejales de Vox en la ciudad Javier Gómez y Jaime Luque para firmar el manifiesto de los disidentes de Vox, que confían en lograr su batalla contra la dirección.

Abascal, tranquilo

En cualquier caso, y pese a que este grupo esta lleno de rostros conocidos --del exlíder de Vox en Murcia, José Angel Antelo, al exvicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García Gallardo--, Abascal y su entorno dicen estar tranquilos. No consideran que esta guerra interna les pueda afectar a nivel electoral, y tampoco que tengan ninguna opción de conseguir su objetivo. Pero sí se esfuerzan en señalar que, en plenas negociaciones por los distintos gobiernos regionales, "estas rabietas solo favorecen al PP, que es lo que a ellos les gustaría que fuéramos".

En lo que a la facción catalana respecta, la calma es, si cabe, mayor. El partido se encuentra cómodo haciendo oposición al Govern de Salvador Illa, y espera seguir creciendo tanto en las próximas elecciones catalanas --las encuestas apuntan que podría alcanzar los 15 escaños-- como en las municipales, donde preparan una campaña para consolidar su fuerza en el cinturón rojo metropolitano, históricamente votante del PSC.