Fotomontaje de Carles Puigdemont con el hemiciclo del Parlament de fondo

Fotomontaje de Carles Puigdemont con el hemiciclo del Parlament de fondo

Política

El plan de Puigdemont: regreso a Cataluña, moción de censura y 'tour' mesiánico

El líder de Junts contempla la opción de poder hablar en el Parlament sin límite de tiempo y luego dejar el escaño para emprender su gira por el territorio, en la que quiere buscar apoyos para volverse a presentar como candidato a la Generalitat

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Carles Puigdemont lleva tiempo sopesando el impacto político de su vuelta. Su entorno da por hecho que la justicia europea avalará la amnistía en las próximas semanas y el expresident fugado está decidido a acompañar su eventual regreso de la máxima trascendencia posible.

Así pues, uno de los escenarios que gana enteros en Waterloo es que su partido, Junts, presente una moción de censura en el Parlament.

Su grupo es el único que tiene los diputados suficientes para hacerlo –el mínimo son 27, y Junts tiene 35–. Y no dejaría de ser una consecuencia lógica de las severas críticas que los posconvergentes dirigen constantemente al Govern, sobre todo a raíz de la crisis de Rodalies

Este mecanismo permitiría a Puigdemont hablar sin límite de tiempo en su reaparición en el hemiciclo tras prácticamente una década huido de la justicia. Y también resituarse como un actor político de primer orden, que es lo que pretende de cara a las próximas elecciones autonómicas, tras encadenar encuestas según las cuales Aliança Catalana ya superaría a su partido en intención de voto. 

Sin opciones

La maniobra, en cualquier caso, vendría acompañada de la certeza de que no tiene ninguna opción de salir adelante. Una moción de censura exige mayoría absoluta, y ni siquiera en el mejor de los escenarios para Junts, obteniendo el hipotético apoyo de ERC (20), Comuns (6), CUP (4) y la ultraderecha de Sílvia Orriols (2), alcanzaría los 68 votos necesarios

Ninguno de estos partidos, además, muestra hoy excesiva simpatía ni por los posconvergentes ni por su líder. Los dos primeros, de hecho, son socios habituales del PSC; pero la jugada también busca forzar a los republicanos a arropar al Govern, y poder luego indignarse porque el partido de Oriol Junqueras prefiere a los socialistas antes que a sus antiguos compañeros de procés

La derrota parlamentaria, por otra parte, justificaría que el expresident deje entonces su escaño y emprenda sin ataduras su gira por todo el territorio, la única parte del plan que sí parece decidida.

La gira

Puigdemont quiere conocer de primera mano la Cataluña del 2026, tan distinta a la que dejó atrás en el maletero de un coche y que no le dio tiempo a apreciar durante su fugaz reaparición en Barcelona de agosto de 2024, a la que acompañó una segunda fuga.

El objetivo de esta serie de actos, conferencias y mítines, en cualquier caso, será el de movilizar a los descontentos y recuperar a quienes ahora abrazan las tesis extremistas de Aliança. De cara, primero, a las próximas elecciones municipales; y después, con vistas a unas catalanas previstas para 2027 en las que su intención, por ahora, es volver a ser el candidato.

En la ejecutiva de su partido nadie se opondrá a que lo sea, a pesar de las críticas de algunos sectores y de las maniobras de dirigentes de la antigua Convergència i Unió y del mundo empresarial para refundar el espacio. El núcleo actual del partido, es más, considera que Puigdemont sigue siendo su mayor activo electoral ante la falta de liderazgos alternativos

Refuerzo al Govern

Desde el prisma del Govern –que, en efecto, no pasa su mejor momento–, esta moción reforzaría la tesis de que no hay alternativa posible, al menos, con el presente arco parlamentario. 

En esta línea, el Ejecutivo socialista está decidido a agotar la legislatura. Y Salvador Illa, que se ha reincorporado esta semana tras casi un mes de baja, está convencido de su capacidad de revertir la situación.

Pese a las peticiones de someterse a una cuestión de confianza –algo que solo puede decidir el president, y que no hará– y las reiteradas reprobaciones del Parlament a su consellera Sílvia Paneque, Illa solo piensa en desencallar los presupuestos.

Sabe que, aunque están costando, son su principal baza para seguir adelante con el mandato tranquilo y ni inmutarse ante los eventuales shows del principal partido de la oposición