Fotomontaje de Salvador Illa junto a un calendario de 2026

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Política

Los cinco retos de Salvador Illa para este año "decisivo"

Al presidente de la Generalitat se le han atragantado destacadas carpetas como los presupuestos o la financiación, que deberá desencallar este 2026, ya en el ecuador de su mandato

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"2025 ha sido un buen año y 2026 será aún mejor", vino a decir el presidente de la Generalitat en el discurso de Sant Esteve. En un Palau engalanado, Salvador Illa quiso proyectar la agenda social que el Govern comparte con sus socios, apeló a la "humanidad" de las fechas señaladas –con el desalojo del B9 de Badalona muy reciente y la ultraderecha, que crece en todas las encuestas, jaleándolo–, e insistió en la estabilidad de su proyecto, mostrándose optimista para el futuro. 

Los meses que tiene por delante el Ejecutivo del PSC serán, no obstante, complejos. "Decisivos", en palabras de los propios socialistas. Son varios los frentes pendientes que esperaban haber resuelto antes. Y el reto es darles salida en minoría, con un Gobierno cómplice en Madrid que se tambalea, y una única urgencia: convertir las buenas intenciones y las grandes promesas en resultados tangibles, en un contexto de cada vez más incertidumbre a escala mundial.

Presupuestos

Aprobar presupuestos es, pues, clave. La Generalitat ha empezado este 2026, una vez más, con las cuentas prorrogadas; y el Govern, que en un principio prometió llevar una propuesta en otoño al Parlament, no ha conseguido todavía ni que sus socios se sienten a negociar. La sensación es que ni unos ni otros tienen excesiva prisa, pero "del próximo trimestre no puede pasar", explican. Y el quid de la cuestión es el traspaso del IRPF, que llegará en las próximas semanas al Congreso de los Diputados.

Mientras los Comuns no preocupan en Palau, cumplir con ERC no depende del todo de Illa. Esta proposición de ley para modificar la LOFCA y habilitar competencialmente a Cataluña requiere de una mayoría absoluta en Madrid que por ahora no existe. Junts, de hecho, ha asegurado que está en contra del nuevo modelo de financiación singular. Y aunque desde dentro dudan de que Waterloo se atreva a tumbarlo, hay más incógnitas que certezas respecto al principal acuerdo de investidura.

Financiación singular

El hipotético traspaso del IRPF, además, es solo la primera piedra de un cambio que a priori debe garantizar la ordinalidad de Cataluña en el reparto de recursos y que como mínimo hasta 2028 no será una realidad. Un nuevo régimen al que podrían acogerse todas las autonomías y que podría caer en saco roto en el momento en el que Pedro Sánchez deje la presidencia del Gobierno. Una hipótesis que parece cada día más cercana y que perjudicaría notablemente al Ejecutivo de Illa.

También en relación con otros compromisos como el traspaso de Rodalies, que se desarrolla a buen ritmo, pero sigue lejos de materializarse por completo, la ampliación del aeropuerto de El Prat o la oficialidad del catalán en la UE, en este caso un acuerdo entre PSOE y Junts que la Generalitat ha asumido como propio desde el primer día. Con una victoria holgada del PP en las próximas elecciones se podría, dado el caso, renegociar estas cuestiones. Pero la entrada de Vox en el Consejo de Ministros acabaría con todas ellas.

Vivienda, vivienda y más vivienda

Otro eje fundamental para el Govern, si no el principal, es la vivienda. Así se comprometió Illa con los Comuns a cambio de su investidura en el verano de 2024 y así lo ha demostrado en este primer año y medio de legislatura con iniciativas como el Préstec Emancipació o la promesa de construir hasta 200.000 nuevos pisos para 2030 con la recalificación de solares actualmente vacíos. Alrededor de 25.000 empezarán a construirse este año, según detalla la Generalitat.  

Asimismo, el Parlament aprobó en el último pleno del año la regulación de los alquileres de temporada de la mano de su mayoría progresista. Y en el aire sigue la propuesta de los Comuns de limitar el número de viviendas por propietario y municipio, que el Govern se comprometió a estudiar. Medidas, todas ellas, que también buscan que las clases populares "recuperen la esperanza perdida" que les lleva, en muchos casos, a plantearse votar a partidos reaccionarios como Vox o Aliança Catalana

Frenar a la ultraderecha

Convencerles de que la "radicalización" no es la solución a sus problemas es prácticamente una obsesión para el presidente de la Generalitat, que confronta de forma directa en el Parlament tanto con Ignacio Garriga como con Sílvia Orriols, a quien ya le ha espetado en varias ocasiones que, en contra de lo que dictaminan los sondeos, "su proyecto fracasará". El Pla de Barris o el refuerzo de las políticas de seguridad que impulsa Núria Parlon desde Interior también tienen este objetivo.

Illa confía en que el retorno de Carles Puigdemont a la Cámara catalana, presuntamente durante el próximo trimestre, neutralizará el creciente protagonismo de la alcaldesa de Ripoll. Y aspira, en cierta medida, a poder encontrar espacios de consenso con el todavía principal partido de la oposición cuando resuelva su confusión interna. Es el sueño, además, de los empresarios, que empiezan a estar cansados de los Comuns y temen, paralelamente, que la ultraderecha se coma a los partidos centristas que siempre les han representado. 

Preparar su propio futuro

En el ecuador de la legislatura, por otra parte, Illa también deberá empezar a preparar su futuro y el de su partido, en tanto que primer secretario, de cara al próximo ciclo electoral, que arranca en Cataluña con las municipales de 2027. Esto podría afectar también al Govern, por ejemplo, en el caso de Sílvia Paneque, pieza fundamental en tanto que macroconsellera y portavoz, pero en todas las quinielas para liderar al PSC en Girona en los comicios locales, buscando la alcaldía de la única capital provincial que les queda. 

En una hipotética reestructuración de Govern –las llamadas crisis–, el president podría optar por perfiles más políticos y menos técnicos. E incluso relevar a consellers como Olga Pané, muy criticada por la oposición por su gestión de la cartera de Salud, y potenciar en cierta manera a otros como Parlon, Òscar Ordeig o Albert Dalmau, de protagonismo creciente. A lo largo de este año se resolverán esta y las demás incógnitas, ligadas íntimamente a los retos que el president y su equipo ya afrontan con total determinación