La suspensión de Laura Borràs como presidenta del Parlament de Cataluña este jueves ha vuelto a evidenciar las tensas relaciones entre los dos socios del Govern secesionista de la Generalitat: ERC y JxCat. Haciendo bueno el dicho de morir matando, la mandataria posconvergente ha abandonado su cargo con estruendo y de forma escandalosa, dirigiendo duras críticas --algunas, rayanas en el insulto-- contra los republicanos, el PSC y la CUP por el simple hecho de hacer cumplir el Reglamento de la Cámara, cuyo artículo 25.4 obliga a cesar a aquellos diputados a quienes se les abre juicio oral por corrupción, como es su caso.

Este episodio ha abierto la enésima crisis de gobierno en Cataluña. Socios a la fuerza al frente de la Generalitat, JxCat y ERC protagonizaron una jornada plagada de reproches mutuos por esta cuestión. En especial en el caso de los primeros, que insisten en atribuir a una supuesta "guerra sucia" del Estado y de sus adversarios políticos el relevo de Borràs, investigada por el presunto fraccionamiento de 18 contratos públicos a un amigo cuando presidía la Institució de les Lletres Catalanas (ILC).

"Hipócritas"

Convencida de que los partidos de la Mesa que votaron a favor de su relevo --todos, menos el suyo-- han vulnerado su presunción de inocencia y sus "derechos fundamentales", Borràs ha lanzado su artillería contra ellos: "Estos cinco diputados, con sus nombres y apellidos, no han venido vestidos de diputados, sino de jueces, hipócritas", ha llegado a decir, acusándoles además de hacer una interpretación "subjetiva" de lo que dice el reglamento.

"Mi suspensión sólo beneficia a quienes han apostado por la guerra sucia, pero también hace cómplices a quienes la han ejecutado de manera totalmente gratuita e innecesaria", ha añadido Borràs en una diatriba de más de media hora, en la que ha asegurado ser víctima de un "atropello democrático" por parte de quienes no pueden "disimular su deseo" de hacerla "desaparecer" como adversaria política, según sus palabras.

La dirigente de JxCat ha aprovechado la ocasión para alardear de su nacionalismo a ultranza --"entré en política para hacer avanzar a Cataluña hacia la independencia. No renuncio, no me doblego, no me han vencido"-- y arremeter, por contraste, contra el resto de partidos --entre ellos, ERC-- con afirmaciones como esta: "No tienen otra expectativa que la autonomía ni ninguna motivación que sus propios partidos".

ERC le rebate: "No cabe la sospecha de corrupción"

La respuesta de ERC a su señalamiento ha estado a la altura. Para empezar, los republicanos, por medio de su diputada y portavoz Marta Vilalta, han lamentado el rechazo de Borràs a dejar el cargo por iniciativa propia, como contempla el artículo 25.2 del Parlament, un gesto que hubiera evitado llegar a este punto y el consiguiente "ruido y espectáculo" que "daña" a la institución.

"Los 33 diputados de ERC, a través de los compañeros de la Mesa, hemos defendido sin fisuras que en nuestro proyecto no cabe la sombra de la corrupción. Cada milímetro de tolerancia con las sospechas de corrupción nos debilita", ha manifestado Vilalta en la comparecencia de su partido. A diferencia de Borràs, los republicanos defienden la aplicación del artículo 25.4 del reglamento "en pro de transparencia, de los valores republicanos y de poner las instituciones por delante de todo".

Marta Vilalta, portavoz de ERC, justificando la suspensión de Laura Borràs como presidenta del Parlament / CG

Aragonès, contundente

En la misma línea se ha expresado el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (ERC): "Mezclar un juicio por corrupción con la lucha por la independencia de Cataluña desde mi punto de vista no es aceptable. Más allá de la retórica están los hechos: que se ha aplicado el reglamento del Parlament como está previsto para casos como este"

En ausencia de la presidenta de la Cámara, la encargada de asumir a partir ahora sus funciones de forma provisional será la vicepresidenta primera de la Mesa, Alba Vergés (ERC). Un cargo interino, según se han encargado de subrayar los republicanos, que proponen a JxCat que presente un sustituto a Borràs para que la presidencia continúe en sus manos, cumpliendo de este modo con el acuerdo de gobierno entre ambas formaciones.

JxCat rechaza poner un sustituto

Pero incluso esa oferta ha sido acogida con desdén por parte de los posconvergentes, fieles a su estrategia de la confrontación y de tensionar al máximo la política catalana. Y es que JxCat no piensa plantear ningún candidato al cargo, tal y como anunció por la tarde su secretario general, Jordi Turull.

El secretario general de Junts, Jordi Turull, junto a Laura Borràs y el diputado Albert Batet, en el Parlament / Lorena Sopêna - EUROPA PRESS

Según el mandatario posconvergente, indultado por el procés, lo que "degrada" al Parlament no es la renuncia de Borràs a dimitir y sus reproches públicos, sino su suspensión, y acusa a los socialistas, republicanos y cupaires de haberse sincronizado con la justicia para decidir quién no debe seguir presidiendo el Parlament: "Hasta ahora esto iba de guerra sucia, de lawfare y, a partir de hoy, se ha incluido un nuevo ingrediente que es el partidismo", ha dicho. A su modo de ver, "esto sólo beneficia a aquellos que quieren la rendición del independentismo".