Cuando a finales de 2009 el juez José Castro le imputó por primera vez, nada hacía vaticinar al expresidente del Govern balear y exministro Jaume Matas que siete años después acumularía dos condenas firmes por corrupción y varias peticiones fiscales por haber auspiciado fraudes y desvíos millonarios durante la ejecución de proyectos faraónicos, la organización de foros cuyo coste en realidad era mucho menor, la adjudicación irregular de contratos a empresas próximas al PP y la proyección de edificios que jamás llegaron a ver la luz.



Matas, quien se convirtió en el primer exmandatario autonómico y segundo exministro que ingresara en prisión --fue condenado a nueve meses de cárcel por favorecer con dinero público al periodista que le ensalzaba en sus artículos--, se encuentra pendiente de conocer la sentencia por el desvío de más de seis millones de euros de las arcas de Baleares, Madrid y Comunidad Valenciana al Instituto Nóos. En su misma situación se encuentran la Infanta Cristina, su marido, Iñaki Urdangarin, y otros catorce acusados.

"Farsa" orquestada por el expresidente

La Fiscalía Anticorrupción reclama, en el marco de esta causa, cinco años de cárcel para el expresidente balear al considerarle máximo responsable de una "farsa" con la que permitió que el gobierno autonómico destinase hasta 3,6 millones de euros públicos a Nóos --entonces presidido por Urdangarin-- para la organización de dos foros sobre turismo y deporte de muy inferior coste y para el patrocinio del equipo ciclista Illes Balears - Banesto.



Las pesquisas se desgajaron de la macrocausa abierta por Castro para investigar el sobrecoste de más de cincuenta millones de euros durante la ejecución de la considerada infraestructura estrella de Matas: el velódromo Palma Arena. El procedimiento, cuya complejidad era evidente, se dividió en hasta 28 piezas separadas que barrían cada una de las presuntas irregularidades que se cometieron durante el proceso de construcción y se extendían a la financiación ilegal del PP balear.

Adjudicaciones irregulares a favor de Over

De hecho, los cinco años de privación de libertad que el ministerio público solicita para Matas por el anterior fleco no es la única solicitud de pena a la que se enfrenta el exministro de Medio Ambiente bajo el mandato de José María Aznar.  De hecho, esta misma semana la acusación pública presentó su escrito de acusación, también en el marco del caso Palma Arena, por favorecer la adjudicación irregular de contratos a la agencia Over Marketing, que habría financiado de forma ilícita las campañas electorales del PP balear en 2003 y 2007, ambas con Matas como candidato a la presidencia.



Se trata de una petición que coincide con otra de las cursadas estos días por la Fiscalía, la de un año y medio de cárcel para el exalto cargo balear por amparar el pago de 350.000 euros del Govern para patrocinar el Mundial de Ciclismo en Pista de 2007. Los fondos acabaron en manos de la empresa Nimbus, otra de las mercantiles que se encargaron de la organización de las campañas electorales del PP y que en la de 2007 --la que condujo a Matas al destierro tras cuatro años de mayoría absoluta-- percibió en negro 71.958 euros.

Contratación a dedo de los arquitectos del Palma Arena

El ex ministro también se sentará en el banquillo por otras dos piezas relacionadas con la contratación de los arquitectos que dirigieron las obras del Palma Arena, por cada una de las cuales la Fiscalía pide para él dos años de cárcel. Según las investigaciones, fue Matas quien ordenó contar con los servicios de Ralph Schürmann --quien presentó facturas por un total de 2,3 millones, si bien finalmente se le pagó la suma de 1,6-- y con los de los sustitutos de éste, Luis y Jaime García Ruiz, contratados por 8,5 millones.



La Fiscalía llama la atención sobre el hecho de que Matas encargase con urgencia un proyecto de la envergadura del Palma Arena y su elevado compromiso de gasto, para lo cual ordenó la puesta en marcha de una fundación pública y de un consorcio a los que comenzó a imponer sus decisiones unipersonales sobre quién y cómo construiría la infraestructura deportiva. Presupuestada inicialmente en 48 millones de euros, su ejecución acabó costando más de 110.

Condenado por cohecho

Sin embargo, no fue hasta 2009 cuando Anticorrupción puso la lupa sobre el exmandatario tras detectar posibles irregularidades en la compra y reforma de su palacete, un edificio de estilo manierista ubicado en la céntrica calle Sant Feliu de Palma. Bajo el nombre de Operación Buckingham, los investigadores comenzaron a rastrear todo cuanto rodeaba al elevado tren de vida llevado por Matas mientras era presidente, lo que dio pie al impulso del caso Palma Arena para averiguar la vinculación del enriquecimiento supuestamente ilícito del exdirigente con el sobrecoste del velódromo.



El expresidente también está siendo investigado por la adjudicación del hospital de referencia de Baleares, conocido como Son Espases, causa en la que junto a él se encuentra encausado el exministro y máximo accionista de OHL, Juan Miguel Villar Mir.



Además de ser condenado a nueve meses de cárcel por un delito de tráfico de influencias, Matas fue sentenciado por un delito de cohecho, en su consideración de pasivo impropio, a una multa de 9.000 euros y al comiso de los 42.111 euros que recibió como dádiva a través de la contratación ficticia de su mujer por parte de un hotelero mallorquín.