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Gonzalo Baratech y una imagen del hotel Majestic de Barcelona

Gonzalo Baratech y una imagen del hotel Majestic de Barcelona Fotomontaje de Crónica Global

Zona Franca

Los Soldevila exprimen el hotel Majestic y se reparten 17 millones

“Es la piedra angular de un negocio que ha dejado pequeño el histórico establecimiento del paseo de Gracia y se extiende por varias ciudades españolas”

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El grupo Majestic y su mascarón de proa, el hotel de gran lujo del paseo de Gracia de Barcelona, marchan viento en popa. El pasado ejercicio facturó 63 millones y amasó un beneficio neto de 24, este último con una ascensión meteórica del 64%.

Tales son las magnitudes frías que declaró la corporación. Sin embargo, al entrar en el detalle, se advierte que el resultado vino determinado por una circunstancia atípica, que infló las ganancias como un globo.

Se trata de la venta del grueso de los activos de una finca sita en Premià de Dalt. Significó una plusvalía neta de 13,2 millones, que se inyectaron por entero a las cuentas.

Gracias a semejante ingreso, la familia propietaria, integrada por siete hermanos Soldevila Casals, pudo dedicarse a practicar uno de sus deportes favoritos, que no es otro que el reparto de jugosos dividendos. El del año último se cifró en 17,1 millones, con una fuerte subida del 61%. Desde que en 2021 quedaron atrás los efectos perniciosos de la pandemia, la saga ha devengado por esa vía la exuberante suma de 47 millones.

Pero no se acaban aquí las percepciones. La compañía realizó en 2024 y 2025 sendas operaciones que recuerdan al popular dicho de Juan Palomo. Consistieron en la compra de las participaciones propias a una sociedad de cartera de Rafael Soldevila Casals. Ambos trasiegos representaron el 1,6% del capital. Por este lote percibió 5,4 millones.

De dicho guarismo se desprende que los amos del conglomerado Majestic lo valoran en 330 millones.

Seis miembros de la hermandad tienen el 14,54% cada uno. Son Leonardo, Andrés, Olga, Esperanza, María Dolores y María Dulce Soldevila Casals. Rafael, el séptimo, posee el 12,73%.

Tras los movimientos descritos, el patrimonio de Majestic se sitúa en 12,8 millones, mientras que las deudas bancarias quedan en 34.

El auditor Deloitte destaca una salvedad en su informe, la misma que viene apareciendo desde hace tres lustros. Ocurre que en 2011 se acometió una revalorización de activos contraria a la normativa vigente.

La consecuencia es que las reservas sociales están hinchadas en dos millones.

La firma abarca tres hoteles, a saber, el veterano Majestic, de cinco estrellas, más Midmost y Denit, que lucen respectivamente cuatro y tres. También incluye los apartamentos Majestic Residence, Murmuri Concepció y Murmuri Mercader.

Ahora bien, el perímetro empresarial es bastante más extenso, pues los Soldevila controlan otras varias sociedades dedicadas a prestar servicios como gestoras de establecimientos de terceros.

Bajo ese paraguas figuran una decena de complejos en Barcelona, Girona, La Rioja, Sevilla y Granada.

Una de las prioridades para los tiempos venideros pasa por reforzar la presencia en los canales digitales, mediante campañas publicitarias en línea y en las redes sociales. Con ello pretenden ganar notoriedad y, a la vez, captar más clientes extranjeros de alto poder adquisitivo.

Majestic encara esta etapa con una actividad rentable y una sólida generación de caja. Los excedentes permiten compatibilizar, en buena medida, la política de remuneración de los socios con la continuidad de las inversiones y el desarrollo de otros proyectos.

La estirpe Soldevila ha transformado su buque insignia en una plataforma para ampliar su sello a un mayor número de destinos sin necesidad de comprar cada inmueble que entra en su órbita.

Y ahí está la clave de bóveda: dar vuelo a la marca y convertir el apellido en una enseña reconocible más allá de Barcelona.

El Majestic ya no es solo uno de los emblemas del opulento paseo de Gracia: es la piedra angular de un negocio que ha aprendido a extenderse fuera de sus paredes.