Alejandro Tercero opina sobre las cesiones de competencias a la Generalitat de Cataluña
Deshilachando el Estado
"Competencia a competencia, la Administración General del Estado va menguando en Cataluña"
Este jueves, el Parlament de Cataluña aprobó una moción para “exigir al Gobierno del Estado” el “traspaso completo” de la Inspección de Trabajo a la Generalitat.
El texto emplea el calificativo de “completo” porque, en realidad, la mayor parte de esta competencia hace años que se transfirió al Ejecutivo autonómico. Y, probablemente, en los próximos meses ese traspaso se hará efectivo.
De esta forma, la Administración General del Estado, competencia a competencia, va menguando en Cataluña.
Habrá quien, iluso, todavía creerá que estos traspasos responden a la optimización del Estado autonómico. Pero eso supondría que, en algunos casos (aquellos en los que la optimización de su gestión así lo requiriese), el traspaso recorrería el sentido contrario (del gobierno autonómico al nacional). Pero eso nunca ocurre. Jamás.
De lo que nadie duda es de que la sistemática reducción de la presencia del Estado –entendido siempre como Administración General del Estado– en Cataluña no ha tenido por objetivo mejorar la vida de los ciudadanos catalanes, sino tratar de contentar al nacionalismo catalán.
Eso ha ocurrido siempre desde la recuperación de la democracia. Con gobiernos socialistas y con gobiernos populares.
Y no solo son las grandes competencias las que deshilachan el Estado central con su paulatina desaparición en Cataluña. El menudeo, como el iniciado esta semana desde el Parlament (en este caso, con la única oposición de PP y Vox), suele ser igual de nocivo.
Ocurre a plena luz del día. Con luz y taquígrafos. Sin que apenas nadie ponga el grito en el cielo.
Y un día, sencillamente, será demasiado tarde.