Pásate al MODO AHORRO
Ramón de España opina sobre Maricarmen y la campaña electoral

Ramón de España opina sobre Maricarmen y la campaña electoral

Manicomio global

Subirse a un muerto para parecer más alto

"Gracias a Maricarmen (y a la torpeza del PP, solo superada por Vox, que ha solicitado una autopsia), un político desahuciado como Sánchez lo está un poco menos. Y yo diría que hay más gente que, a la hora de elegir entre un corrupto y un animal de bellota, es muy capaz de inclinarse por el corrupto"

Publicada

La ocasión la pintan calva. O desahuciada. Tras ocho años de gobierno en los que el PSOE no ha hecho nada para afrontar el problema de la vivienda, ahora, su mandamás, Pedro Sánchez, se sube al cadáver de una señora llamada Mari Carmen Abascal para presentarse a las próximas elecciones como el paladín del antidesahucio y un ejemplo de humanidad.

El PP, con la mala sombra que le distingue, en vez de utilizar a la muerta para encaramarse a ella y parecer más alto, que es lo que hace su némesis, mete la pata a conciencia boicoteando minutos de silencio en su honor y movilizando a sus columnistas de referencia para que la pongan a caer de un burro.

Cierto es que la exhibición de sensiblería de los últimos tiempos en torno a la difunta roza la pornografía sentimental pero, con el electorado del que se dispone, es un error garrafal quedar como gañanes insensibles. ¿No habría una manera de colocar a Maricarmen y a todo el mundo en una posición más o menos correcta, sin bailar una muñeira en la tripa de la difunta? Parece que no.

Gracias a Maricarmen (y a la torpeza del PP, solo superada por Vox, que ha solicitado una autopsia), un político desahuciado como Sánchez lo está un poco menos. Y yo diría que hay más gente que a la hora de elegir entre un corrupto y un animal de bellota, es muy capaz de inclinarse por el corrupto, aunque solo sea por aquello de que más vale mal conocido que tal y tal.

Sánchez, por su parte, ha llevado a cabo una jugada magistral: una anciana la palma durante un Gobierno del PSOE y por una ley del PSOE, pero la culpa es del PP, incluyendo al alcalde de Madrid, el señor Almeida, aunque éste se las apañara para revocar la expulsión de la buena señora. Y quien dice PP, dice fascismo.

De ahí que UGT y CCOO se sumen a la huelga general convocada para el 11 de noviembre contra la oposición, como se le escapó a la inefable Mariajezú Montero.

Durante ocho años, los sindicatos mayoritarios no han encontrado ni un motivo para convocar una huelga general, aunque los sueldos estaban congelados mientras los precios no paraban de subir.

Y ahora le montan una huelga a la oposición, que no es un ente angelical y que puede que, si gana, se muestre aún más hostil al pueblo que el PSOE —si tal cosa es posible—, pero al que no se puede culpar directamente de todos los horrores perpetrados durante los últimos años por la sencilla razón de que no estaba en el poder.

Puede que los sindicatos tengan algún motivo inconfesable para sumarse a la huelga. Entre 2018 y 2025 han recibido del Gobierno la bonita suma de 110 millones de euros en subvenciones (569, según The Objective, al que igual se le ha ido la mano en el cálculo): más del doble de lo que recibieron anteriormente del PP.

Ante la previsible llegada del tío Alberto con la rebaja, no es de extrañar que los sindicatos decidan echarle una mano al que les trata de manera tan rumbosa, ¿no? A ver si Pepe Álvarez, a su edad, va a tener que ahorrar en fulares…

Decir que hay que acabar con el fascismo cuando éste no ocupa el poder es ponerse la venda antes de la herida. Pero funciona. Fijémonos en toda esa gente que clama: “¡Aquí están los antifascistas!”. O en los que insisten en lemas de los años 30, como el célebre “¡No pasarán!”. O en señalar a Ayuso y Almeida como los únicos responsables de la muerte de Maricarmen y del sindiós de la vivienda.

El espíritu guerracivilista empezó a instalarse con el joyero Zapatero y se consolidó con el sanchismo. Y me temo que va a presidir toda la campaña electoral. Nos conformaríamos con poder alquilar un apartamento, pero nos van a proponer que acabemos con el fascismo. ¿Para qué perder el tiempo con futesas cuando podemos adquirir un puesto de relevancia en la Historia?

Nadie le pidió a Pedro Sánchez que combatiera al fascismo. Ya nos habríamos apañado con que combatiera la corrupción en su partido y se encargara de los problemas cotidianos sin echarle la culpa de ellos a sus adversarios políticos, que también son de traca.

Tras ver que Maricarmen podía ser una tabla de salvación, la ha convertido en una tabla de surf con la que superar las olas de la campaña electoral y, ayudado por la incompetencia moral de la oposición, aterrizar de nuevo en el sillón presidencial para enseñarle al Parlamento que no se puede vivir de espaldas a la calle.

¿Prefiere usted un caos de izquierdas o un caos de derechas? Decídase pronto, pues es lo único que se nos ofrece.