Más papistas que el Papa

Ramón de España
7 min

Por regla general, cuando alguien clama por el cierre de TV3, suele tratarse de algún desafecto al prusés –también conocido, según el punto de vista, como constitucionalista o botifler que ya no puede más con la tortura nacionalista que le inflige a diario el principal elemento de agitación y propaganda del régimen. Lo raro es que semejante exigencia surja de entre las propias filas, como ha sido el caso, hace unos días, de la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) que ha presentado una (fantasmal) asociación llamada U x I (Unitat per la Independència) de la que uno, francamente, no había oído hablar jamás (reconozco que me sacan de Òmnium y la ANC y ya me pierdo), y que aboga por chapar TV3 y volverla a poner en marcha de acuerdo con los verdaderos intereses de la patria, que la actual traiciona cada día con su actitud pusilánime, derrotista y claramente españolista. A los que sufrimos el tono mega lazi que impera en TV3 puede que nos sorprenda un tanto la indignación de los de U x I, pero ellos están que trinan con lo que consideran una peligrosa deriva antipatriótica de la nostra, a la que hace mucho que dejaron de considerar la seva. Siempre interesado por las mentes perturbadas y/o alternativas, me he tomado la molestia de indagar un poco en Unitat per la Independència y he llegado a la conclusión de que se trata de lo que aquí suele describirse como quatre arreplegats a los que no conoce casi nadie, pero no hay que olvidar que un diario es también un servicio público, así que, si no les importa, compartiré con ustedes mis hallazgos.

Unitat per la Independència (su logo, incomprensiblemente, es UXi, con el “por” en mayúscula y la i de independencia en minúscula) se creó a finales de enero de 2019 y, según se dice en su web (traduzco del catalán): “Somos un think tank con la voluntad de incidir en el rumbo de la política catalana con una clara apuesta por el empoderamiento popular y el cambio de dinámicas y mentalidades, con la intención de hacer posibles todos nuestros objetivos”. Por si a alguien le parece insuficiente esta presentación, la cosa sigue: “Somos un colectivo de personas inquietas, coordinadas y comprometidas con el futuro de la Nación catalana, decididas a hacer posible la consecución de la independencia por el único camino posible: la vía unilateral. Con perfiles profesionales muy diversos, con orígenes en Cataluña, pero también allende los mares, y con experiencia en el ámbito asociativo y especialmente el político, nos hemos organizado para contribuir a la concreción de ideas y acciones de poder para hacer efectiva la República Catalana”.

Impresionado por sus ambiciones, me traslado a su página de Facebook, que cuenta con la friolera de 1.622 seguidores y cuyos posts obtienen entre uno y siete likes de media. Descubro que el jefe de la banda es un tal Carles Santacruz y accedo a su página de Facebook para saber a qué se dedica, pero me quedo con las ganas, ya que el hombre se limita a definirse como “personaje público” (cuenta con una secuaz, Isabel Castro, con pinta de maestra jubilada, a la que pillo en un vídeo haciendo comentarios patrióticos sobre algún asunto que, lamentablemente, ya se me ha olvidado). La repercusión de UXi en los medios se reduce a algunas apariciones en el digital L´Unilateral, del que tampoco había oído hablar jamás. Ah, y patrocinan una especie de “banco comunitario digital” llamado 11Onze que suena a quimera lazi, en el mejor de los casos, o a tocomocho patriótico, en el peor. Llámenme pesimista, pero algo me dice que su ILP no llegará a ninguna parte.

De hecho, los vientos parecen soplar en otra dirección para TV3. Desde el acuerdo de los lazis con el PSC y tras el cese inminente de Vicent Sanchis, programas dedicados a la Formación del Espíritu Nacional como Està passant o FAQS pueden pasar a mejor vida (no quiero pensar cómo se pueden poner los de UXi si tal cosa llega a suceder), pues la intención general parece ser bajar un poco los decibelios patrióticos. Si llega a pasar algo así, habrá llanto y crujir de dientes entre las tietes de la Cataluña rural, que tan bien se lo pasan con Peyu (¡qué gracia tiene el jodío!) y que no se han dado cuenta, a diferencia de las mentes sagaces de UXi, de que TV3 lleva tiempo vendida al españolismo más infame. Puede, incluso, que desconozcan la existencia de Unitat per la Independència y de un personaje tan público como el señor Santacruz (quien, por cierto, debería aplicarse el cuento: ¿tanto le costaría llamarse Santacreu?). Peor para ellas: si no conocen a sus salvadores, igual merecen que les soplen a Peyu.

Para calmar a unas y otros (lo sé: me pierde el espíritu de concordia), vuelvo a lanzar mi vieja idea de crear un canal súper lazi solo para suscriptores, una especie de Netflix procesista al que podrían apuntarse las tietes y los de UXi y a cambio disfrutarían de una programación exclusivamente diseñada para ellos y que ahora pagamos entre todos. Yo creo que tras la división del ente audiovisual en TV3 y TV3 Premium quedaríamos como Dios a la hora de tener una televisión pública y un apósito de pago para forofos de lo lazi, que constituyen un nicho de mercado como cualquier otro. No descarto enviar mi propuesta a UXi y convertirme, tal vez, en su follower número 1.623. Dios sabe que no están para hacerle ascos a nadie.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

 

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