Ramón de España con Laura Borràs
El caso Borràs: ni justicia ni equidad
"¿Me conviene indultar a esta absurda para complacer a mi 'Puchi'? Pues lo hago y salga el sol por Antequera. Eso sí, le mantengo la inhabilitación para que no se venga demasiado arriba. Y la separación de poderes (¡Jódase, señor Montesquieu!) me la paso por salva sea la parte"
Nuestra entrañable Geganta del Pi, Laura Borràs, acaba de ser indultada por el gobierno de las mangutancias con dinero público que llevó a cabo cuando estaba al frente de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) para beneficiar a su amiguete Isaías Herrero.
Según nuestro benéfico e incorruptible gobierno, el indulto se ha concedido por justicia y equidad, demostrando una vez más que además de mearse a diario en la población española, también tiene el cuajo de decir que llueve.
El indulto se debe, en realidad, a la necesidad de satisfacer y mimar a Carles Puigdemont, para que, cuando vuelva a España, siga sosteniendo a su catastrófica administración con los siete votos de sus infiltrados en el Congreso de los Diputados.
Sánchez dijo hace años que le repugnaban los indultos relacionados con la corrupción, pero parece que ahora le gustan si le sirven para conservar el sillón. Mintió entonces y miente ahora cuando habla de justicia y equidad.
Es un muerto viviente, pero cree que aún está a tiempo de ser reelegido varias veces más, pues para algo es el escudo que nos defiende del fascismo.
En vez de besar por donde pisa su benefactor, Laura Borràs se ha mostrado contrariada (si Sánchez cree en su reelección permanente, Borràs cree en su inocencia: ¡lo que cuenta es la ilusión!), sobre todo porque no le han levantado los trece años de inhabilitación, y asegura que seguirá luchando por su honor (¿qué honor?) y por la independencia de Cataluña: además de corrupta, desagradecida.
Para llegar a esta conclusión, el hombre profundamente enamorado de su esposa (¡los mangantes también tienen sentimientos!) se ha pasado por el arco de triunfo los veredictos del TSJC y del Supremo, que, al parecer, insisten en no apuntarse a lo que más le conviene el señorito.
En ese sentido, ha llegado más lejos que los compañeros de partido de La Geganta del Pi, quienes, cuando ésta intentó que la incluyeran en la solicitud de amnistía, le informaron de que una cosa es que la tomen contigo por patriota y otra, muy diferente, es que lo hagan por corrupta y mangarranas.
¿Me conviene indultar a esta absurda para complacer a mi Puchi? Pues lo hago y salga el sol por Antequera. Eso sí, le mantengo la inhabilitación para que no se venga demasiado arriba. Y la separación de poderes (¡Jódase, señor Montesquieu!) me la paso por salva sea la parte.
¡Todo sea por frenar el avance imparable del fascismo desde el lado correcto de la historia! ¿Qué haríais sin mí, papanatas?
Para añadir la nocturnidad y la alevosía a su maniobra, Sánchez dejó pasar el último Consejo de Ministros y luego informó a la plebe de su decisión. A finales de julio, cuando todo el mundo está pensando en sus vacaciones, merecidas o no.
Total, el pueblo español lo aguanta todo: mis secretarios generales, mi aizkolari favorito, mi mujer, mi hermano, mi Leyre, las groserías de mis ministros (¡Eres un crack, Óscar!)…
Así pues, ahora que están haciendo las maletas para irse a Benidorm, ¿qué más les dará que indulte a una corrupta de manual por justicia y equidad (entendidas a mi manera)?
Hace años que el gobierno español está instalado en la desfachatez. Y se porta como ese matón que cada día se permite más alegrías a costa de quienes le rodean. O como cantaban los Manic Street Preachers: If you tolerate this / I wonder what will be next (Si toleras esto / Me pregunto qué vendrá a continuación).
Que el previsible relevo político (eso que Pedro I denomina fascismo) de bastante asco, no quita para que lo que tenemos sea francamente lamentable.
¡Felices vacaciones a todos!