Ramón de España y el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol
En defensa de lo mejor de cada casa
"A nadie se le escapa que García Albiol es un señor de derechas, pero inventarse delitos de odio para tomarla con él resulta un pelín mezquino y muy sectario: como es un facha, duro con él, que así estaremos un poco más cerca de volver a tener un alcalde de la CUP"
En un tuit reciente, Xavier García Albiol calificó de “escoria humana” a un delincuente magrebí que había atacado a una señora de 81 años para robarle el bolso. No contento con ello, publicó una foto del sujeto (de aspecto ciertamente patibulario) y dijo que, si de él dependiera, lo devolvería a su país nadando.
Puede que haya otros términos para definir a un miserable que asalta a ancianas para robarles, pero lo de “escoria humana” me parece bastante adecuado. García Albiol no tildó al delincuente de “moro de mierda”, ni siquiera recurrió al humor para definirlo como “dudoso pagador de pensiones”. “Escoria humana” y va que chuta.
Pero, como era de prever, algunas de las almas bellas que nos rodean se tomaron a mal los comentarios del alcalde de Badalona y le han puesto una querella por racismo y delito de odio (de la ancianita atropellada no han dicho ni pío, como esos fans de la causa palestina que nunca se acuerdan del brutal ataque de Hamás a los asistentes a un festival musical que precedió a la brutal respuesta de Netanyahu: ¿serán los mismos?).
Esas almas bellas forman parte de la asociación Iridia, especializada en defender ciertos derechos humanos mientras pasan olímpicamente de otros.
Iridia se fundó en 2015 y su primera presidenta fue la madre del reputado asesino progresista chileno Rodrigo Lanza, que hoy sigue cumpliendo condena por haberse cargado en 2017, en Zaragoza, a un señor que lucía unos vistosos tirantes con los colores de la bandera española (si eso no es un delito de odio, que baje Dios y lo vea).
Previamente, en la Barcelona de 2006, dejó tetrapléjico a un guardia urbano durante el intento de desokupación del edificio en el que el señor Lanza se había hecho fuerte (¿su abogado del momento?: Gonzalo Boye, naturalmente). A todo esto, madre e hijo están emparentados con el difunto general Pinochet, por si les falta algo más de lo que avergonzarse.
Cuando el prusés, Iridia se puso completamente de parte de los amotinados, multiplicando las demandas a policías dedicados a restaurar el orden (a porrazos, sí, ¿hay otro medio?). Iridia puede permitirse el lujo de acudir a los tribunales como fuerza antisistema gracias a que vive del sistema, del dinero público que nuestros gobernantes le sueltan para que siga contribuyendo a la paz social (a su manera).
Ahora, tan benéfica institución la ha tomado con el señor García Albiol. Supongo que, desde su perspectiva de presunta extrema izquierda, los humanistas de Iridia consideran al alcalde eterno de Badalona un fascista de la peor especie.
A nadie se le escapa que García Albiol es un señor de derechas, pero inventarse delitos de odio para tomarla con él resulta un pelín mezquino y muy sectario: como es un facha, duro con él, que así estaremos un poco más cerca de volver a tener un alcalde de la CUP.
Árabe, negro, asiático o blanco, un sujeto que vive del robo y que la emprende con octogenarias para soplarles lo que puede es, claramente, una escoria humana. Y lo de devolverlo a casa nadando es un desiderátum imposible porque en España, mal que bien y a diferencia del chorizo en cuestión, la justicia aún funciona y dispone de otros medios para la deportación de indeseables.
No sé qué habrá sido de la madre de Rodrigo Lanza, pero estaría bien que se ocupara de sus asuntos domésticos, de su encantador retoño (otra escoria humana de manual), en vez de señalar con el dedo al primero que encuentra (y que le conviene).
En cuanto a los antisistema de Iridia, que viven del sistema, supongo que es inútil recordarles su contradicción cuando han conseguido crearse unos puestos de trabajo que les pagamos entre todos.