'Esteladas', no gracias

por Juan Carlos Segura

20.05.2016
4 min

A finales de la Segunda Guerra Mundial, Branch Rickey (encarnado por Harrison Ford en la película 42), presidente del club de béisbol de los Dodgers de Brooklyn (Nueva York), bajo la firme convicción de que sus compatriotas estaban luchando contra el racismo en los campos de batalla de Europa, decidió fichar al joven afroamericano Jackie Robinson como estrella de su equipo.

Resulta evidente a todas luces que una bandera que respresenta la amputación de una parte del territorio español significa una provocación

Los Dodgers competían en la liga mayor de béisbol y, hasta entonces, ningún jugador negro había jugado en esa competición. Durante varios años, Robinson tuvo que soportar los insultos y los improperios racistas proferidos no solo por el público sino por los jugadores de los equipos rivales durante los encuentros.

Para evitar esas actitudes, se introdujeron normativas que sancionaban los comportamientos racistas y poco a poco la situación se fue normalizando hasta nuestros días. Expongo este ejemplo ilustrativo para acreditar que lo que siempre se ha hecho no justifica que siempre se pueda hacer.

Recientemente la delegada del Gobierno en Madrid, acogiéndose a la Ley del Deporte, ha anunciado que se prohibirán las banderas esteladas en la final de la Copa de SM el Rey que se celebrará en el estadio Vicente Calderón, alegando que no se permitirá el acceso al recinto deportivo con banderas que inciten a la violencia, al terrorismo o que incluyan mensajes de carácter racista, xonófobo o intolerante.

La Ley del Deporte no es muy expeditiva en esta cuestión, sin embargo la Ley 19/2007 de 12 de julio contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte es muy clara en el mismo sentido, así su artículo 6 prescribe que queda prohibido introducir o exhibir banderas que inciten a la violencia.

Los juristas, y especialmente los doctores en derecho, cuando tenemos que interpretar una ley procedemos a disgregarla semánticamente, de la misma forma en que un cirujano disecciona una víscera. De esta forma, y de manera sistemática, se establece la siguiente consideración que justifica la prohibición de banderas esteladas en recintos deportivos:

No hay mayor intolerancia que utilizar el deporte con fines políticos

A) Incitación a la violencia.
Resulta evidente a todas luces que una bandera que respresenta la amputación de una parte del territorio español significa una provocación a la afición sevillista y a la mayoría de la afición del F.C. Barcelona que se encuentre en el campo ese día, pudiendo desatarse conatos de violencia entre aficionados, incluso del mismo equipo.

B) Simbología terrorista.
La bandera estelada con triángulo amarillo era la bandera oficial de la banda terrorista Terra Lliure.

C) Inclusión de mensajes de carácter racista.
Sin entrar en consideraciones, como que la estelada era originariamente la bandera de Estat Catalá, organización simpatizante del nazismo, el hecho de pretender separar a Cataluña del resto de España constituye una actividad disgregadora de la población catalana, amparada por conductas etnocénticas.

D) Inclusión de mensajes intolerantes.
No hay mayor intolerancia que utilizar el deporte con fines políticos.

Los racistas norteamericanos aprendieron que el béisbol, y el deporte en general, al margen de la sana competición, pretende hermanar a los hombres. Espero que los separatistas catalanes lleguen con el tiempo a la misma conclusión y, si no son capaces por sí mismos, la ley les ayudará. No olvidemos que la ley es la voz del pueblo.

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